Síndrome de Guillain-Barré

Trastorno del sistema inmunológico que ataca al sistema nervioso periférico

El síndrome de Guillain-Barré es un trastorno del sistema inmunológico que ataca directamente al sistema nervioso periférico. Se trata de un grave problema de salud que se presenta a través de la inflamación de nervios que pueden acabar ocasionando debilidad musculas, parálisis u otros síntomas más severos.

Este trastorno autoinmunitario puede desarrollarse a cualquier edad, aunque es común entre los 30 y 50 años de edad. A continuación, hablamos sobre el síndrome Guillain-Barré, las causas que lo ocasionan, los síntomas que produce y los mejores tratamientos para paliarlos.

Qué es el síndrome de Guillain-Barré

El síndrome de Guillain – Barré es un trastorno autoinmunitario. Ocurre, generalmente, cuando el cuerpo se ataca a sí mismo por error. En este caso, el sistema inmunitario ataca al sistema nervioso periférico, provocando la inflamación de los nervios. Los síntomas pueden ir aumentando según la intensidad hasta llegar a paralizarlos completamente. Todo ello sucede debido a que los nervios no pueden enviar las señales de manera eficaz a los músculos, por lo que éstos pierden la capacidad de respuesta y el encéfalo recibe menos señales celulares.

Este síndrome puede afectar a cualquier persona, indiferentemente de sexo y edad. No obstante, suele desarrollarse en grupos de edad de los 30 a los 50 años. Se considera una enfermedad rara puesto que se dan pocos casos, se estima que 1 de cada 100.000 personas puede desarrollarlo. Generalmente, el síndrome suele aparecer unos días después de que el paciente manifieste síntomas de infección viral respiratoria o gastrointestinal. Puede presentarse en horas, días o incluso puede requerir de entre 3 y 4 semanas para activarse el síndrome.

Causas

Poco se conoce de porqué el sistema inmunitario ataca al sistema nervioso en ciertas personas, produciendo el síndrome de Guillain-Barré, por lo que la causa exacta que desencadena la enfermedad es bastante desconocida.

Cuasas del Síndrome de Guillain Barré

No obstante, lo que si se conoce científicamente es que el sistema inmunológico ataca al propio organismo, por lo que se determina que se trata de una enfermedad autoinmunológica. Generalmente, ocurre cuando las células que construyen nuestro sistema de defensa empiezas a destruir la cobertura de mielina que se encuentran en los axones (extensiones delgadas y alargadas que transmiten señales nerviosas) de los nervios periféricos. Así, la lesión en producida en la mielina provocan que la transmisión de señales no se produzca eficazmente.

Todo ello se traduce en la incapacidad de órganos, tejidos y músculos, el principal grupo afectado de este síndrome, de responder a los mandatos del encéfalo, es decir, a aquellas órdenes que deben ser transmitidas a través de la red nerviosa del cuerpo. Asimismo, el cerebro puede recibir señales inapropiadas de los músculos, que pueden traducirse en debilidad muscular y sensación de cosquilleo, sobre todo en manos y pies, las zonas más lejanas al encéfalo y, por ende, aquellas en que las señales tardan más en llegar y pueden ir precedidas de un mayor número de interferencias.

Los científicos han determinado que a veces el síndrome puede ir precedido de una infección viral o bacteriana. El virus puede ser el responsable de los cambios en las células del sistema nervioso y, por ello, al no reconocerlas, el sistema inmunitario las ataca. También puede ocurrir que el propio sistema inmunológico reconozca como propias ciertas células que pueden atacar la mielina, como ciertas clases de linfocitos.

Las infecciones virales o bacterianas que pueden acabar provocando el desarrollo del síndrome son:

  • Neumonía por micoplasma
  • Herpes simple
  • Mononucleosis
  • Influenza
  • Enfermedades gastrointestinales
  • En casos muy raros el VIH podría acabar propiciando la aparición del síndrome

Además de las infecciones, existen ciertas afecciones que pueden incidir en el desarrollo de la enfermedad:

  • Lupus eritematoso sitémico
  • Enfermedad de Hodgkin

Hoy en día, especialistas y científicos siguen investigando acerca del funcionamiento del sistema inmunológico y las enfermedades raras que se desarrollan a través de él, como en el caso del síndrome Guillain-Barré.

Síntomas

El síntoma principal a través del cual se manifiesta el síndrome Guillain-Barré es la debilidad muscular. Normalmente, empieza en las piernas y las manos y tiene una progresión ascendente. La evolución del cosquilleo inicial y la debilidad puede durar de horas a días. La enfermedad suele ir subiendo poco a poco por los músculos hasta involucrar a otros grandes grupos musculares como los brazos, el tronco o la cara, lo que puede acabar convirtiéndose en una parálisis muscular.

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En este sentido, la debilidad inicial puede suponer un riesgo si se ven afectados músculos del sistema respiratorio o de la cara, dado que el paciente puede ver afectada su capacidad respiratoria, para tragar o para mantener la vía área abierta. Todo ello, puede acabar suponiendo que el paciente acabe conectado a un respirador artificial, algo que ocurre en el 30% de los casos.

El 70% de los pacientes, presentan otros síntomas como:

Factores de riesgo

Además, existen algunos factores de riesgo que pueden aumentar la probabilidad de padecer secuelas más graves. Entre ellos destacan:

  • Edad avanzada
  • Necesidad de conexión a un respirador o a ventilación mecánica
  • Presencia de parálisis múscular en la primera evaluación del paciente
  • Evolución rápida en miembros inferiores (menos de 7 días)
  • Si la enfermedad se desarrolla después de una diarrea o un problema gastrointestinal

Diagnóstico y tratamiento

Para diagnósticar el síndrome Guillain-Barré debe observarse si existe un cuadro progresivo de debilidad motora y si la sensibilidad muscular se ha visto total o parcialmente afectada. A partir de ese momento, el médico puede llevar a cabo dos pruebas adicionales que le permitan completar el diagnóstico. Los exámenes más frecuentes son la punción lumbar para valorar el líquido cefalorraquídeo y la electromiografía, que evalúa la respuesta del músculo frente a estímulos eléctricos externos.

Una vez se ha diagnosticado el síndrome, se debe internar al paciente a fin de observar su evaluación, aunque los síntomas sean leves, ya que el avance de la enfermedad es rápido y en cualquier momento podría afectar a los músculos respiratorios y provocar un daño mayor. Entre los tratamientos que se suelen llevar a cabo para tratar el Guillain-Barré se encuentran:

  • Plasmaféresis: diálisis para poder filtrar los auto-anticuerpos que atacan la mielina.
  • Inmunoglobulinas: inyección de anticuerpos que actúen contra los auto-anticuerpos que atacan la mielina.

Ambos tratamientos son efectivos si se inician durante las 4 primeras semanas en las que se desarrolla el síndrome. Estas dos terapias aceleran la recuperación y disminuyen el riesgo de secuelas.

Pronóstico

El síndrome Guillain-Barré puede tener consecuencias devastadoras para el paciente, debido a su rapidez y a la aparición inesperada del trastorno. Asimismo, la recuperación no suele ser rápida y puede llevar mucho tiempo que el paciente pueda recobrar su vida cotidiana, entendiendo que este proceso puede durar desde semanas hasta años. Por ello, el pronóstico a largo plazo de dicha patología es complicado en los casos más graves.

Los pacientes que desarrollan el síndrome de Guillain-Barré se enfrentan a dificultades físicas y normalmente dolorosas, lo que puede traducirse en situaciones duras emocionalmente. En este contexto, los pacientes deben ser capaces de afrontar una parálisis repentina que les impide realizar sus tareas rutinarias diarias y pasar a ser totalmente dependientes de otras personas. El asesoramiento psicológico es imprescindible para tratar este síndrome, a fin de conseguir que el paciente se adapte a esta nueva y desconocida condición.

En los casos más simples, el síndrome puede ir progresando durante 2 semanas, lo que puede agravar los síntomas anteriormente expuestos, después permanece durante 2 semanas más y empieza a retroceder hasta que desaparece, sin dejar apenas secuelas. Esto en el mejor de los casos, al año de la enfermedad el 60% de los pacientes pueden recuperar por completo su fuerza muscular y el 85% pueden recuperar la suficiente fuerza para volver a caminar y mantener, así, una vida prácticamente normal, mientras que el 10% de los casos pueden mantener su incapacidad para volver a caminar.

Finalmente existe un 5% de probabilidad de que el síndrome de Guillain-Barré provoque la muerte del paciente, aunque son los casos más extremos.

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