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VIH

El virus de la inmunodeficiencia humana, más conocido como VIH, es uno de los virus que más afecta y debilita el sistema inmunológico. Cuando el VIH debilita tanto el sistema inmunitario incapacitándolo para combatir enfermedades e infecciones, se sufre el síndrome de inmunodeficiencia adquirida, conocido como SIDA. Se trata de una enfermedad que puede transmitirse sexualmente, por lo que la protección es básica a fin de evitar contagios.

A continuación, te explicamos qué es el VIH, cuáles son sus causas, cómo se manifiesta y la mejor manera de prevenir la infección y tratarla.

Qué es el VIH

El VIH es el virus de inmunodeficiencia humana, el principal causante del SIDA. Se trata de un retrovirus que ataca directamente al sistema inmunitario de la persona que ha sido infectada. La importancia de este virus reside en su ataque, dado que el sistema inmunológico es nuestra defensa natural frente a todos aquellos agentes externos, es decir, virus, bacterias u hongos que son capaces de invadir nuestro organismo.

En este sentido, el VIH lo debilita, atacando y destruyendo los linfocitos CD4,  aquellas células que forman parte del sistema y que se encargan de la fabricación de anticuerpos para combatir las infecciones ocasionadas por los distintos microorganismos infecciosos.

Tipos de VIH

Existen dos tipos de VIH:

  • VIH-1: causa la mayoría de infecciones de dicha pandemia.
  • VIH-2: es el tipo de infección principal en países subdesarrollados, sobre todo del continente africano.

¿Es el VIH igual al SIDA?

Seguro que más de una vez has confundido ambos conceptos, pero debes saber que VIH y SIDA no son sinónimos. Tampoco tener VIH significa tener SIDA. Cuando alguien está infectado por el virus de inmunodeficiencia humana, significa que este virus reside en tu cuerpo y que se está multiplicando, lo que se traduce en una debilitación del sistema inmunitario.

Diferencias entre VIH y SIDA

Aunque el VIH puede acabar influyendo en la aparición del SIDA, cuando la infección es muy grave y el sistema inmunológico no puede defender correctamente al organismo, tener VIH no significa estrictamente desarrollar una enfermedad como el síndrome de la inmunodeficiencia adquirida.

Dentro de las etapas de infección de VIH, el SIDA es la etapa más grave y está caracterizado por la presencia de otras enfermedades que pueden poner en riesgo la vida del paciente.

Infección por VIH

Antes de saber qué le pasa a tu organismo cuando te infectas por VIH, debes saber que un virus no es capaz de reproducirse por sí mismo, sino que necesita otros seres vivos para poder multiplicarse, crecer y, por ende, sobrevivir.

Cuando una persona se infecta por VIH, este virus ataca directamente a las células CD4. Es decir, el virus se fija en la membrana celular y fusiona su cápside a esta membrana, de manera que introduce su material genético en ella y así puede reproducirse y/o multiplicarse. Una vez que el virus ha comenzado a replicarse, la sangre se reparte por todo el cuerpo infectando a otras células que, a su vez, pueden seguir multiplicándose genéticamente.

La carga viral en la sangre, es decir, las copias de virus circulando por el flujo sanguíneo, reducen la cantidad de células CD4, principales defensoras del sistema inmunológico, y, de este modo, se produce una deficiencia inmunitaria debido a la debilitación, destrucción o mutación de dichas células. En este momento, el organismo pierde su capacidad defensiva y provoca que el paciente tenga muchas más probabilidades de contraer otras infecciones o de desarrollar enfermedades directamente relacionadas con el VIH, conocidas como enfermedades oportunistas.

Cuando el sistema inmunológico ya no es capaz de cumplir su función principal, de protegernos o combatir infecciones o enfermedades, hablamos de inmunodeficiencia, la principal consecuencia que provoca el VIH.

Tranmisión de VIH

¿Se puede transmitir el virus de inmunodeficiencia humana? Sí, y la primer vía de contagio es el contacto sexual o el contacto con la sangre de otra persona ya infectada.

Además, si una mujer portadora de VIH está embarazada, puede transmitirle el virus al bebé durante el embarazo, el parto o incluso, durante el periodo de lactancia.

Como resultado de la infección por VIH, es decir, todas aquellas personas que tienen este virus activo en su sistema inmunológico, pueden acabar contrayendo el SIDA como resultado de esta infección, aunque no siempre esta enfermedad se desarrollará en el infectado por el virus de inmunodeficiencia humana.

Síntomas

Aunque la mayoría de personas infectadas por VIH no presentan ningún tipo de síntomas durante los primeros años de haber sido infectadas, las manifestaciones se pueden empezar a desarrollar a partir de la sexta semana de la infección. Se trata de los síntomas de infección primaria y es muy similar al cuadro sintomatológico que puede presentar una gripe:

Ante estos primeros síntomas, si piensas que puedes haber sido infectado con VIH, es importante acudir cuanto antes a tu médico de cabecera o clínica de salud sexual a fin de descartar la infección o tomar medidas para combatirla cuanto antes. Además, durante las primeras semanas, el riesgo de contagiar a otras personas es mayor, dado que la cantidad de virus en sangre es más elevada.

Los síntomas de infección primaria pueden durar de una semana a un mes, y después, generalmente acaban desapareciendo. Puede que no vuelvas a tener síntomas durante algunos años, porque el virus pase por una fase asintomática. No obstante, después de un tiempo los síntomas podrías volver a aparecer, a través de manifestaciones en la piel como verrugas o infección por hongos. A este cuadro sintomático se añade:

  • Pérdida de peso
  • Sudoración noctura
  • Fiebre alta
  • Diarrea persistente

En el caso de que el VIH no se trate, se puede desarrollar una infección avanzada por el VIH y desarrollar enfermedades tales como:

Diagnóstico y tratamiento

Ante cualquier manifestación anterior o si crees que has podido ser contagiado por VIH, es fundamental acudir al médico para poder examinarte en profundidad y otorgarte un diagnóstico concreto.

La prueba básica para diagnosticar la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana consiste en la realización de un análisis de sangre, para detectar la cantidad de anticuerpos contra el VIH. Eso sí, debes saber que el virus puede tardar hasta tres meses en aparecer en sangre.

En cuanto al tratamiento, debes saber que actualmente no existe cura para la infección por VIH. Sin embargo, existen ciertos fármacos que pueden detener la actuación del virus y reducir los daños en el sistema inmunológico. Con la toma de estos medicamentos anti-VIH podrás vivir una vida plena y mantener tu estado de salud adecuadamente.

El tratamiento del VIH se administra en clínicas de salud y debes acudir a todas las citas a fin de que este haga efecto. Además, se comprobará cómo está funcionando el sistema inmunitario para observar si los fármacos están causando efecto. Esta terapia se inicia cuando el nivel de glóbulos blancos CD4 ha caído a los niveles más bajos (350 o inferior). Asimismo, en caso de que se desarrolla otro tipo de infección avanzada del VIH o si se queda embarazada el tratamiento se iniciara al momento.

Medicamentos y efectos secundarios

Como hemos comentado, existen ciertos medicamentos que pueden ayudarte a llevar a cabo una terapia efectiva  para aminorar las consecuencias del VIH. Existen dos tipos de tratamiento antirretroviral: puede ser una terapia combinada o bien una terapia antirretroviral altamente activa (TAR). Ambas, se realizan con medicamentos que evitarán la reproducción del VIH en el organismo y reducirá el virus en sangre, aunque no lo eliminará.

A fin de recuperar parte de su sistema inmunológico es básico seguir las pautas médicas y tomar los medicamentos con regularidas, si no, el virus podría volverse resistente a ella y el tratamiento dejará de tener efectividad.

Después de iniciar el tratamiento contra el VIH puedes llegar a desarrollar distintos efectos secundarios, sobre todo durante los primeros meses. Entre ellos se incluyen:

  • Erupciones en la piel
  • Sensación de cansancio
  • Malestar generalizado o sensación de estar enfermo
  • Dolor muscular
  • Diarrea y/o gases
  • Trastornos del sueño
  • Mareos
  • Fatiga
  • En caso de afecciones más graves se pueden desarrollar enfermedades cardíacas, ocasionando niveles altos de colesterol en sangre.

Antes de dejar el tratamiento, comente con su médico cómo afrontar los efectos de esta terapia. Generalmente, los efectos suelen revertirse una vez el cuerpo se ha acostumbrado a la medicina. Para cualquier otra duda acerca de la infección por VIH, consulte con su médico.