Retención de líquidos

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La hidropesía, comúnmente conocida como retetención de líquidos, es uno de los problemas que más afecta a las mujeres. Aunque no es una enfermedad en sí misma, puede provocar síntomas molestos que provocan cambios físicos como la pesadez, el aumento de peso o el cansancio, además de ser un indicador de otras enfermedades del corazón, riñones o aparato digestivo. Regular los niveles hídricos de nuestro organismo a través del consumo de agua y sodio es una de las mejores soluciones para acabar con la retención de líquidos, que no deja de ser un mecanismo de nuestro cuerpo para responder al déficit o exceso de agua. ¿Quieres saberlo todo acerca de esta patología? En tuSíntoma hemos recopilado la información necesaria para que sepas qué es la retención de líquidos, qué la provoca y cómo puedes combatirla.

Qué es la retención de líquidos

La retención de líquidos es, básicamente, una acumulación de líquido en los tejidos corporales. Generalmente se produce cuando las fuerzas que regulan el tránsito de dichos líquidos se desequilibran, por lo que si la cantidad de agua que pasa del espacio intravascular al inersticial es grande, se produce una retención de este líquido.

¿Cuando se beben grandes cantidades de agua se produce una retención de líquidos? No necesariamente. El sistema hormonal de nuestro cuerpo trabaja de manera constante en la regulación y el equilibrio de los niveles de líquido, por lo que, en principio, al beber grandes cantidades de agua no debería pasar nada, dado que debería ser eliminada eficientemente por los riñones o las glándulas sudoríparas. Entonces, ¿cuando se produce la retención de líquidos? La respuesta es sencilla: en el momento en el que se produce un desequilibrio tal que el cuerpo es incapaz de eliminar el líquido necesario para su buen funcionamiento.

Piensa que entre el 65 y el 70% de nuestro cuerpo, está formado por agua y que 2/3 de este porcentaje se encuentra en el interior de nuestras células, mientras que el resto se encuentra en el exterior. Estas cifras son las que deben mantenerse en equilibrio para no experimentar una retención de líquidos. En el momento en el que nuestro organismo falla y el agua exterior se infiltra en los tejidos queda acumulada, es ahí cuando se produce la temida retención de líquidos.

Causas

Las causas del desarrollo de la retención de líquidos son múltiples y variadas según la persona que la padezca. No obstante, hemos recopilado las principales:

  • Falta de movimiento, ya sea sentado o de pie,  y el sedentarismo.
  • Desequilibrio hormonal, sobre todo durante el embarazo, el síndrome premenstrual o la menopausia, por eso afecta a un número mayor de mujeres.
  • Alimentación rica en sal y pobre en proteínas.
  • El calor, que dilata los vasos sanguíneos ayuda a que el agua salga de los vasos sanguíneos pero impide que los tejidos la absorban, por lo tanto queda acumulada.
  • Medicamentos como los corticoides, los antihipertensivos, los tratamientos hormonales o los neuroplépticos.
  • Enfermedades como la insuficiencia renal, venosa o cardíaca pueden alterar la regulación de fluidos y provocar retención de líquidos.

Atendiendo a las causas anteriores, se puede diferenciar la retención de líquidos según su origen:

  • Origen orgánico: se trata de todos aquellos casos en los que la retención de líquidos es un síntoma o una señal de otras enfermedades como deficiencias de los órganos, trastornos circulatorios…
  • Origen cotidiano: el estrés, los factores climáticos, el sedentarismo,  una mala alimentación, un estilo de vida poco saludable o la ingesta de ciertos fármacos pueden conducir a una retención de líquidos.
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Síntomas

Aunque la retención de líquidos no se trata de una enfermedad en sí misma y puede ser, en más de una ocasión, un síntoma, si que es cierto que el desequilibrio que provoca el fallo hormonal en los mecanismos para eliminar los excesos de agua de nuestro cuerpo pueden ocasionar la aparición de molestias o incomodidades que nos indican que algo está ocurriendo. Aunque la sintomatología que puede desencadenar la retención de líquidos es variada y extensa, los indicios generales de dicho trastorno se resumen en:

  • Sensación de pesadez
  • Aumento de peso inexplicable
  • Hinchazón de abdomen, extremidades, muñecas, manos y, en algunas ocasiones, hasta cara y ojos.
  • Malestar general
  • Cansancio y fatiga

Todos estos síntomas tienen un gran efecto sobre la apariencia estética, dado que además del aumento de peso – aunque se mantenga una alimentación constante – puede dar lugar a la temida celulitis. Por todo ello, además de por su carácter hormonal, la retención de líquidos es uno de los problemas que más sufren las mujeres.

Diagnóstico y Tratamiento

El diagnostico de la retención de líquidos es muy sencillo, nada más hay que mirar si existe un desequilibrio hormonal para saber que el aumento de peso, la hinchazón y la fatiga pueden deberse a este trastorno. Si lo consideras conveniente, no dudes en acudir a tu médico para que pueda darte las pautas precisas para poder reestablecer tu sistema hormonal.

En cuanto a la recuperación, debemos decir que no existe un tratamiento contra la retención de líquidos en sí, sino que existen algunas medidas higieno-dietéticas, es decir, unas pautas de hábitos saludables que son recomendables para alejarse de la retención de líquidos y las molestias que ocasiona.

Consejos para evitar la retención de líquidos

¿Es posible prevenir la retención de líquidos? Sí, lo es. Para ello deberás tomar medidas en tres áreas esenciales: factores alimenticios o hábitos saludables, factores posturales y medioambientales y factores farmacológicos.

Factores alimenticios y buenos hábitos:

  • Basa tu alimentación en productos que ayuden a eliminar líquidos como las hortalizas y verduras (espárragos, apio, alcachofa, pepino…), frutas ricas en agua (melón, sandía, piña…), legumbres integrales, cereales e infusiones (cola de caballo…).
  • Mantén una dieta rica en proteinas para aseguruar la reabsorción de líquidos de los tejidos. Apuesta por fuentes proteícas como las nueces, las almendras o los cereales complejos.
  • Procura no excederte ene el consumo de sal.
  • Bebe entre 1.5 y 2 litros de agua a diario, la hidratación es fundamental.
  • Fracciona tus comidas para evitar que el organismo sustituya el azúcar por agua.
  • Practica deporte moderado a diario para regular la circulación. Las actividades recomendadas son: hacer bicicleta, nada, caminar o el running.
  • Duerme con las piernas en alto.

Factores posturales:

  • Procura llevar a cabo masajes linfáticos y darte baños de agua fría. Los drenajes linfáticos compensarán la debilidad de la red venosa.

Factores farmacológicos:

  • Ayúdate de productos diuréticos naturales o farmacológicos para aliviar la retención de líquidos. Con este tipo de fármacos conseguirás elevar el potasio para reequilibrar los niveles de agua y sodio del organismo. Siempre que desees consumir un medicamento para acabar con la retención de líquidos hazlo bajo supervisión médica.

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