Taquicardia

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Cuando la frecuencia cardíaca es más elevada o rápida de los niveles considerados normales, hablamos de taquicardia. Un corazón adulto y sano suele latir entre 60 y 100 veces por minuto en estado de reposo, por lo que cuando supera estos índices, latiendo más de 100 veces en un minuto en el mismo estado y llegando, incluso, a las 400 pulsaciones por minuto, se considera que la persona tiene taquicardia. ¿Quieres saber más sobre esta afección? En tuSíntoma hemos recopilado todos los datos necesarios para que lo sepas todo sobre la taquicardia, cuáles son sus causas más comunes, los síntomas que se manifiestan, el tratamiento adecuado para recobrar una frecuencia cardíaca normal y lo que puedes hacer para prevenir su aparición.

Qué es una taquicardia

Si hablamos de taquicardia hablamos de frecuencia cardíaca, es decir, del ritmo de los latidos del corazón. En su definición, entendemos taquicardia como una alteración del ritmo cardíaco, que va más rápido de los índices normales o late de forma irregular, es decir, pasa de latir más de 100 veces por minuto llegando a las 400 pulsaciones por minuto. Durante la taquicardia las cámaras inferiores (taquicardia ventricular) y superiores (taquicardia auricular) del corazón se agrandan, lo que no permite al órgano bombear sangre a un ritmo tan elevado de manera eficaz, por lo que ni la sangre ni el oxigeno se reparten ineficientemente por los demás órganos. Lo cual puede provocar temblores e incluso mareos, además de otros síntomas.

Causas

La taquicardia es fruto de diferentes afecciones que influyen directamente al corazón. Las causas más comunes y frecuentes son:

  • Cualquier afección relacionada con el corazón. En este sentido, el origen más frecuente de taquicardia es la hipertensión, es decir, la tensión arterial alta.
  • Las taquicardias pueden ser causadas por la deficiencia de riego sanguíneo, por arteriopatía coronaria, insuficiencia cardíaca, tumores, infecciones, u otras enfermedades coronarias o del músculo cardíaco.
  • Ingerir grandes cantidades de bebidas alcoholicas o con cafeína, así como el consumo de tabaco, drogas recreativas (como la cocaína) o estupefacientes favorece la aparición de taquicardias.
  • Existen otras afecciones que pueden afectar al corazón provocando taquicardia, como las enfermedades pulmonares, el desequilibrio electrolítico o enfermedades hormonales, como la tiroides (hipertiroidismo).
  • El ritmo acelerado o irregular del corazón también puede darse por vías de conducción anormales y congénitas, que ya se presentan al nacer.
  • Las taquicardias también pueden hacer como efecto secundario de algunos medicamentos.

Teniendo en cuenta los orígenes más frecuentes que pueden provocar taquicardia, debes saber que en numerosos momentos, la causa exacta que provoca la taquicardia no se puede determinar.

Tipos de taquicardia

El origen principal de la taquicardia es claro: hay un problema en las señales eléctricas que emite el corazón, haciendo que se bombee sangre más rápido de lo normal. Aunque todas siguen estas mismas premisas y teniendo en cuenta que pueden aparecer por múltiples causas o factores distintos, es necesario conocer los tipos de taquicardia que se conocen:

  • Taquicardia ventricular: es la que se da en los ventrículos, es decir, en la cámara inferior del corazón. La alta frecuencia cardíaca no permite que los ventrículos se llenen de sangre y se contraigan eficientemente para bombearla. La taquicardia ventricular supone un riesgo para el paciente y se necesita una actuación médica inmediata.
  • Taquicardia supraventricular: tiene origen sobre los ventrículos y generalmente son taquicardias congénitas, es decir, la anomalía en los ventrículos está presente desde el nacimiento.
  • Aleteo auricular: se trata de un ritmo cardíaco muy alto causado por circuitos irregulares en las aurículas. Si no se trata, puede persistir en el tiempo.
  • Fibrilación auricular: los impulsos eléctricos caóticos dentro de las aurículas provocan una frecuencia cardíaca elevada. Puede ser temporal, aunque es necesario tratarla. La fibrilación auricular suele venir dada por anomalías en la estructura del corazón que se relacionan con las enfermedades del corazón o la presión arterial alta. También la pueden provocar trastornos en la válvula cardíaca, el abuso de alcohol o el hipertiroidismo.
  • Fibrilación ventricular: es una taquicardia potencialmente moral. El corazón dejan de latir de manera fija y la frecuencia que emiten no es efectiva ni eficiente. La intensidad y la distancia entre un latido y otro es patente.

Síntomas

Taquicardia síntomas

Como hemos comentado, la taquicardia aparece cuando el corazón late más rápido de lo habitual. Como consecuencia, el bombeo de sangre es ineficiente y no puede repartirse por el cuerpo de manera eficaz, asegurando que todos los tejidos y órganos cuentan con el oxígeno necesario para su correcto funcionamiento. Al presentarse una taquicardia, el paciente puede tener diversos síntomas identificativos, aunque no siempre se dan estas condiciones. Entre los signos más comunes de taquicardia se encuentran:

  • Dificultad para respirar, también llamada disnea
  • Aceleración del pulso
  • Mareos
  • Palpitaciones, es decir, la sensación de que el corazón se desborda debido a su ritmo cardíaco rápido e irregular
  • Dolor en el pecho
  • En algunos casos, desmayos o síncopes

Diagnóstico y tratamiento

En caso de notar algunos de los síntomas descritos anteriormente, no dudes en acudir rápidamente a tu médico. Las taquicardias pueden variar de intensidad y aunque no siempre se encuentran signos identificativos evidentes, se pueden encontrar señales a través de un examen físico o de pruebas concretas como los electrocardiogramas, las pruebas electrofisiológicas, la prueba de la mesa inclinada o el monitor Holter, entre otras.

Existen ciertas condiciones que pueden causar la aceleración de la frecuencia cardíaca y propiciar la aparición de los síntomas de taquicardia. El diagnóstico por parte del médico es fundamental y se debe prestar atención y detalle a cualquier pequeña evidencia que se presente. Si hay un desmayo, la dificultad de respirar se prolonga o el dolor del pecho dura más de unos pocos minutos es imprescindible acudir cuanto antes a un centro de atención médica de emergencia.

En cuanto al tratamiento, el médico intentará por todos los medios frenar el ritmo cardíaco desbocado, además de minimizar las posibles complicaciones de la taquicardia e intentar prevenir futuros episodios.

  • Para detener la frecuencia cardíaca acelerada, se puede llevar a cabo una maniobra vagal, es decir, un movimiento que te ayudará a regular el ritmo cardíaco. La maniobra incluye: tos y poner hielo en la cara. Con el objetivo de equilibrar los latidos el médico puede inyectar medicamentos antirrítmicos a fin de restablecer la frecuencia normal de latidos. Algunos de estos medicamentos son la flecainida o la propafenona. También se puede llevar a cabo la cardioversión, es decir, un choque eléctrico que impulsa al corazón para devolverle el ritmo normal a través de paletas o parches colocados en el pecho.
  • Para prevenir la taquicardia se puede implantar un marcapasos en el paciente. Con este dispositivo se detecta eficientemente la anormalidad del ritmo cardíaco y emite un pequeño impulso eléctrico que ayuda al corazón a no acelerarse. Otro procedimiento muy utilizado es la colocación de un catéter. El médico también puede recetar medicamentos como el metoprolol o el esmolol, el diltiazem o el verapimil que actúan como bloqueadores y ayudan al corazón a reestablecer la normalidad de sus latidos. Los desfibriladores son dispositivos que también ayudan a monitorizar los latidos y en caso de que se deba destruir una vía eléctrica que descompensa la frecuencia cardíaca, lo más habitual es operar a corazón abierto, para eliminar una posible causa que genera taquicardia.

Prevención

Prevenir una taquicardia es sencillo si se siguen hábitos saludables.:

  • Llevar a cabo una dieta sana y equilibrada.
  • Hacer ejercicio moderado con regularidad.
  • Mantenerse en un peso saludable que reduzca el riesgo de desarrollar enfermedades del corazón.
  • Mantener los niveles de colesterol bajos y la presión arterial controlada.
  • Reducir el consumo de cafeína.
  • Dejar de fumar.
  • Beber con moderación.
  • Evitar el consumo de drogas recreativas, como la cocaína u otros estupefacientes.
  • Controlar el estrés, el ritmo de vida elevado o los cuadros de ansiedad.
  • No medicarse sin supervisión médica.
  • Realizar exámenes médicos con frecuencia.

Un estilo de vida saludable puede ayudarte a disminuir el riesgo de padecer una taquicardia. En caso de que se presenten los síntomas y tengan orígenes distintos, como enfermedades del corazón, el médico te dará las pautas necesarias para evitar la aparición de taquicardia.

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