Infarto de miocardio

Producido por la obstrucción de la arteria coronaria

Una de las lesiones más frecuentes del miocardio, el músculo del corazón, es el infarto de miocardio. Se trata de la muerte parcial de dicho músculo que se produce, básicamente, por la obstrucción de una arteria coronaria. Detectarlo rápidamente y poder someterse a la asistencia sanitaria temprana puede favorecer la evolución del paciente.

A continuación, te lo contamos todo sobre el infarto de miocardio, sus causas, los síntomas que suele presentar y el diagnóstico clave para identificar cuanto antes el infarto y el mejor tratamiento durante y después del ataque al corazón.

Qué es un infarto de miocardio

El infarto de miocardio se trata de una de las lesiones del músculo cardíaco más frecuentes. Básicamente, se produce cuando la sangre no llega adecuadamente al corazón, a causa de la obstrucción o rotura de una arteria coronaria. Se denomina infarto como consecuencia de la muerte parcial del tejido del corazón, como consecuencia de la falta de oxígeno que le proporciona la sangre durante un flujo normal.

Esta patología suele afectar a personas de mediana edad, tanto hombres como mujeres, aunque estas últimas pueden manifestar la enfermedad incluso diez años más tarde que el sexo masculino. Esto se debe a que la situación hormonal durante la menstruación protege a la mujer de padecer un infarto de miocardio. No obstante, la incidencia del esta enfermedad es elevada, aunque la cifra de ataques al corazón parece estar estabilizada.

La rápida detección del infarto y recibir asistencia sanitaria lo antes posible es fundamental para reducir el riesgo de muerte que conlleva padecer un ataque al corazón.

Causas

La causa básica de sufrir un infarto de miocardio es la obstrucción de una arteria coronaria. Esto suele ocurrir cuando la sangre se coagula y bloquea la circulación de las arterias, venas encargadas de nutrir el corazón y proporcionarle el oxígeno necesario para mantenerlo vivo. Cuando estas arterias se enferman, se dañan o se lesionan, se habla de enfermedades coronarias, grupo al cual pertenece el infarto de miocardio.

El coágulo obstructor suele ser el principal causante del infarto de miocardio y puede ocasionarse por el estrechamiento de la arteria a causa del colesterol u otros depósitos grasos, formando placas ateroescleróticas. En estos casos, el organismo responde en forma de coágulo para taponar la lesión, dando como resultado el ataque al corazón si el bloqueo se mantiene durante más de 20 minutos e impide la llegada del flujo sanguíneo al músculo cardíaco. Generalmente, la obstrucción suele producirse de manera rápida y repentina, dado que el bloqueo paulatino no producirá un infarto, ta que el corazón creará nuevos vasos sanguíneos a fin de lograr nuevas vías de nutrición.

Factores de riesgo

Existen ciertos contextos que favorecen la obstrucción de las arterias coronarias y pueden aumentar la posibilidad de padecer un infarto de miocardio. Los factores de riesgo más destacados son:

Además, tener más de 50 años aumenta la probabilidad de padecer un ataque cardíaco, así como la diferencia de sexo, dado que los hombres son más propensos a sufrir infartos.

Síntomas

Además de los síntomas que produce un infarto de miocardio, existen diversos signos que suelen alertarnos de que se está produciendo un ataque al corazón, por lo que acudir con rapidez a la asistencia sanitaria es fundamental para evitar daños mayores. Por ello, es básico conocer qué se siente y cuándo se desarrollan estos síntomas, con el fin de identificar esta patología y acudir con urgencia la médico.

Manifestaciones frecuentes

  • Dolor torácico: es la manifestación principal. Se trata de un dolor intenso, acompañado de una sensación opresiva en el pecho o tórax, que muchos pacientes identifican también como una gran sensación de quemazón.
  • Dolor estomacal: generalmente suele confundirse con una indigestión.
  • Dolor en los brazos, la espalda, la mandíbula o el cuello.
  • Sensación de debilidad
  • Sudoración
  • Náuseas y vómitos
  • Ansiedad
  • En algunas personas la primera manifestación es la sensación de ahogo o falta de aire, aunque esta puede ir o no acompañada de dolor torácico. El desmayo repentino, puede darse en estos casos.

Dolor

El cuadro del dolor puede producirse incluso cuando una persona permanece en reposo o mientras duerme, lo cual suele provocar su despertar repentinamente. También es normal que aparezca después de realizar un ejercicio intenso.

El dolor del infarto de miocardio se diferencia de una angina de pecho debido a que, en el caso de la angina, el dolor se reduce o desaparece cuando se interrumpe la actividad física, mientras que con el infarto se mantiene.

Cuadros atípicos

En algunas ocasiones, un paciente puede padecer un infarto de manera silenciosa, es decir, sin presentar los signos o manifestaciones que hemos comentado anteriormente. En estos casos, el diagnóstico suele establecerse de manera tardía o por casualidad, al realizar pruebas por cualquier otra razón.

Autoexploración del paciente

La propia exploración del paciente observando las manifestaciones del infarto de miocardio puede variar en cada situación. Puede que junto al dolor el paciente presente signos como palidez, sudoración o nerviosismo. En la mayoría de los casos, además, le ritmo cardíaco aumenta, por lo que las pulsaciones suelen ir más rápido de lo normal.

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Diagnóstico y tratamiento

Lo más importante para poder proporcionar un tratamiento médico al infarto de miocardio es su detección precoz. Para realizar el diagnóstico, después de observar las primeras manifestaciones del ataque, se deben realizar las siguientes pruebas clínicas específicas:

  • Pruebas eléctricas, como el electrocardiograma, para observar la actividad del corazón.
  • Análisis de sangre para examinar los niveles de colesterol, glucosa o ciertas hormonas que pueden alterarse en el momento del infarto.
  • Ecocardiografía para elaborar una imagen de corazón y su movimiento, a fin de detectar la falta de oxígeno.
  • Angiografía coronaria o cateterismo, para observar el posible estrechamiento de las arterias coronarias.

Una vez se ha diagnosticado el infarto de miocardio, a través de las pruebas específicas anteriores y el análisis del cuadro sintomatológico, el médico llevará a cabo el inicio de un tratamiento protocolario. Este tratamiento se dividirá según el momento por el que se encuentre el paciente:

Tratamiento en el momento agudo del infarto

Generalmente, los pacientes suelen acudir al médico unas horas después de que se haya iniciado el ataque, cuando los síntomas son más evidentes. Después de realizar las pruebas clínicas que permitan diagnosticar el infarto de miocardio, se iniciará un tratamiento de administración de oxígeno, a fin de reestablecer el flujo sanguíneo y disminuir el dolor del paciente. Asimismo, se vigilarán las constantes vitales básicas, como la tensión arterial o el ritmo cardiáco, a fin de que el paciente pueda volver a la normalidad.

Además, con el objetivo de reducir la mortalidad prehospitalaria, existen programas de asistencia urgente con las que se activa un protocolo concreto en caso de infarto.

Para tratar el dolor agudo los médicos apuestan por fármacos potentes como la morfina, que suele administrarse vía intravenosa o subcutánea. Asimismo,se utiliza la nitroglicerina para dimisnuir el dolor y reducir las necesidades de oxígeno del corazón. Por otro lado, se utilizan medicamentos antiagregantes (clopidogrel) y anticoagulantes (herparina) para reducir la formación de trombo que está obstruyendo la arteria y ocasionando el infarto y reactivar el flujo sanguíneo normal.

Otros fármacos que suelen ser utilizados son los betabloqueantes, para disminuir la necesidad de oxígeno del corazón, o los inhibidores de la enxima convertidora de angiotensina, para disminuir la presión sanguínea. Para tratar las arritmias más graves se utilizan fármacos antiarrítmicos.

En los casos más graves se puede recurrir al tratamiento de reperfusión. Se trata de abrir el vaso obstruido para permitir que el flujo sanguíneo llegue de nuevo al corazón. Este tratamiento es beneficioso si se lleva a cabo durante las 12 primeras horas del inicio cuadro clínico.

Aunque no es muy habitual, puede llegar a ser necesario una intervención quirúrgica con carácter urgente durante el transcurso del infarto. A esta cirugía se le conoce como cirugía de derivación y se trata de colocar un puente en la arteria obstruida a fin de conectarla a otros vasos para que la sangre pueda circular correctamente.

Tratamiento post-infarto

Después de que se haya producido un infarto de miocardio, se requiere de un tratamiento específico a fin de recuperar el corazón y prevenirlo de futuros ataques. Durante las dos primeras semanas, el médico instará al paciente a practicar deporte moderado, así como a reanudar su actividad sexual, con el objetivo de activar de nuevo el ritmo cardíaco.

Asimismo, se suelen utilizar medicamentos a largo plazo como los betabloqueantes, los IECA, el ácido acetilsalicílico y las estatinas, para reducir el nivel de colesterol. En los casos más graves se necesita el uso de un desfibrilador para someter al corazón a descargas eléctricas cuando se detectan alteraciones en la frecuencia cardíaca o intervenciones quirúrgico.

Por último, es importante seguir hábitos de vida saludable, tanto para prevenir el infarto como para tratarse después de haber sufrido un ataque al corazón. Llevar una dieta sana, variada y equilibrada, evitar los alimentos grasos o con altos niveles de colesterol y realizar deporte moderado es esencial para recuperarse de un infarto. Asimismo, se desaconseja consumir tabaco, a fin mejorar la salud cardiovascular.

Pronóstico

El infarto de miocardio se trata de una urgencia médica que debe tratarse cuanto antes. Es muy importante que el paciente reciba asistencia médica cuanto antes, dado que cada minuto que pasa puede determinar el pronóstico del paciente. El traslado al hospital de manera urgente será la primera medida para reducir el riesgo de muerte.

La mortalidad por infarto durante la primera fase del cuadro representa el 30%. La mitad de fallecidos por esta causa se dan durante las dos primeras horas del ataque, a causa de la alteración del ritmo cardíaco. Sin embargo, si el paciente llega al hospital, la mortalidad reduce al 7-12% de los casos, y suelen responder a una insuficiencia cardíaca.

El pronóstico y la evolución del paciente dependerá de la cantidad de tejido cardíaco que haya resultado lesionado. Si la zona afectada es pequeña puede que no altere el funcionamiento del corazón, por lo que sobrevivir al infarto es mucho más facil. A día de hoy, la supervivencia a un infarto de miocardio representa el 60% de los casos.

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