Cuando no llega suficiente sangre al corazón, debido a una obstrucción parcial en las arterias coronarias, puede producirse un dolor agudo en el tórax. Esta molestia es conocida como angina de pecho y puede alargarse unos minutos hasta que el paciente llega a recuperarse. Generalmente la angina de pecho suele percibirse como una presión o dolor opresivo en el área del pecho, aunque pueden aparecer otros síntomas como dolor de hombros y brazos, cuello o mandíbula o, incluso, espalda. ¿Quieres saberlo todo sobre la angina de pecho? En tuSintoma te damos toda la información relacionada con esta patología. Causas, síntomas y tratamiento, los encontrarás aquí.
Qué es la angina de pecho
La angina de pecho es una patología reconocida como síntoma propio de la enfermedad de las arterias coronarias. Generalmente se relaciona con un dolor o molestia en el pecho que suele aparecer cuando no llega suficiente sangre al músculo cardíaco, es decir, las arterias coronarias se obstruyen parcialmente durante unos minutos, tiempo suficiente para que el paciente sienta una fuerte punzada en el pecho, dolor o presión en dicha área. Normalmente, las anginas de pecho suelen aparecer cuando el corazón realiza un esfuerzo mayor del habitual, por lo que el organismo no es capaz de aumentar el riego sanguíneo para hacer funcionar dicho órgano.
La angina de pecho es una patología muy frecuente que suele desaparecer al cabo de unos minutos, el tiempo en el que dura la obstrucción parcial de las arterias coronarias. Suele darse en hombres a partir de 30 años de edad y en las mujeres unos años más tarde.
Causas
La principal causa de la angina de pecho es la aterosclerosis, es decir, el impedimento de las arterias a transportar sangre y oxigeno de manera eficaz a los órganos del cuerpo debido a una obstrucción parcial, generalmente provocada por el colesterol o la grasa que reviste las paredes de la arteria. No obstante, es importante saber que la angina de pecho normalmente va precedida de una exitación física o emocional que supone un esfuerzo mayor para el corazón. Una comida abundante, el estrés en un atasco o practicar ejercicio en un ambiente frío pueden ser situaciones que generen ciertas molestias en el pecho, es decir, una angina leve.
En el momento en que las arterias coronarias se ven afectadas y no pueden ajustarse a la demanda de sangre, debido al esfuerzo físico o mental, los nervios transmiten mensajes dolorosos de aviso. Es este tipo de dolor, que generalmente no dura más de 20 minutos, el que se aprecia durante la angina de pecho. En ese sentido, los estimulos nerviosos pueden afectar a zonas cercanas al corazón como el cuello, la mandíbula, los brazos, los hombros o la espalda, lugares donde suelen percibirse, también, ciertas molestias.
Es importante que sepas que el riesgo de padecer aterosclerosis aumenta si se sufre de diabetes, obesidad, hipertensión, tabaquismo o se aumentan los niveles de colesterol.
Síntomas
Los síntomas principales que se pueden experimentar al sufrir una angina de pecho son:
- Dolor torácico acompañado de sensación de opresión en el pecho. A veces este dolor puede extenderse por los brazos. El dolor torácico suele durar entre un minuto y 15 minutos. A menudo se perciben punzadas concretas pero no un dolor constante y continuado.
- Sentimiento de ansiedad, fatiga y sofoco.
- Hiperidrosis o sudoración profusa.
- Palidez.
Tipos de angina de pecho
No todas las anginas de pecho son iguales. Atendiendo a las circunstancias y al contexto en el que aparece el dolor torácico se pueden diferenciar 3 tipos de angina:
- Angina de reposo
Llamamos angina de reposo al dolor torácico que aparece repentínamente, de manera espontánea y sin necesidad de ser provocado por un sobreesfuerzo aparentemente. Este tipo de angina tiene una duración variable y, generalmente, suele ir acompañada de episodios dolorosos prolongados. Suele confundirse con un inicio de infarto.
- Angina de esfuerzo
La angina de esfuerzo es provocada por un esfuerzo físico o emocional en un momento determinado. Existen numerosas situaciones en las que el corazón necesita más oxigeno. En este caso, el dolor torácico suele ser leve y desaparece rápidamente después de interrumpir la actividad y recuperar los níveles cardíacos habituales. Este tipo de angina cuenta con tres fases: la inicial (inferior a un mes), la progresiva (cuando empeora durante el último mes tanto en frecuencia, como en duración) o la estable (cuando las características se mantienen durante un mes).
- Angina mixta o inestable
Cuando se combina la angina de esfuerzo con la de reposo hablamos de angina mixta. Para este caso, el pronóstico es imprevisible y variable, dado que no se puede conocer cuál de las dos anginas es la que predomina. Generalmente, este tipo de angina suele ser el preludio o aviso de un infarto inminente y es necesario que sea controlada y tratada cuanto antes. No existe un patrón fijo del dolor que se siente al padecer esta angina y sus manifestaciones clínicas pueden ser muy variadas, aunque suele predominar el dolor abdominal. Es importante realizar electrocardiogramas y análisis para determinar un diagnóstico específico y concluyente.
Diagnóstico, tratamiento y prevención
Para diagnostar la angina de pecho una vez se ha sentido el dolor se debe acudir inmediatamente al médico. Frecuentemente se realizan pruebas específicas para descartar otras patologías cardiovasculares. La más común es la prueba de esfuerzo, en la que se debe realizar un electrocardiograma mientras se pracitca ejercicio físico para evaluar si aparece dolor durante la actividad física. También se pueden realizar arteriografías coronarias a través de un cateterismo para medir las obstrucciones de las arterias.
Una vez el médico ha diagnósticado el tipo de angina de pecho que padece el paciente, puede pautar distintos tratamientos, entre los que destacan:
- Nitroglicerina: consigue dilatar las arterias coronarias y suele contribuir a la desaparición del dolor en minutos. Se puede tomar en forma de pastilla (colocada bajo la lengua) o en spray.
- Bloquear canales de calcio: bloquean la entrada de calcio a las células del corazón para disminuir la tendencia de las arterias a estrecharse.
- Betabloqueantes: bloquean los efectos de la adrenalina sobre el organismo, para evitar la sobreestimulación del corazón. Disminuyen el ritmo cardíaco y la tensión arterial, así el corazón necesita menos oxígeno.
- Cirugía: tratamiento común para anginas inestables para corregir la obstrucción de las arterias. Puede hacerse mediante la colocació´n de un by-pass o mediante una angioplastia coronaria.
Aunque en ocasiones la genética puede hacernos propensos a padecer anginas de pecho, hay algunos factores de riesgo que pueden influir en la aparición de dicha enfermedad y que podemos, de algún modo, intentar controlar. Para prevenir la angina de pecho es importante que los pacientes sigan hábitos saludable como una dieta sana y equilibrada libre de grasas y colesterol, evitar la obesidad, mantener los niveles adecuados de colesterol, glucosa y tensión arterial, realizar actividad física constante y moderada o dejar de fumar. Todo ello puede ayudarte a prevenir una angina de pecho, pero en cualquier caso, no dudes en consultarle a tu médico sobre cualquier síntoma que hayas apreciado, podrías evitar un infarto.
