TDAH

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El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es un trastorno de la conducta que aparece en la infancia, manifestándose en el niño como una alta actividad física, una alta impulsividad y una dificultad para mantener la atención.

El TDAH afecta al 5% de la población infantil mundial y es cuatro veces más frecuente en niños que en niñas. Además la probabilidad de tener un hijo con TDAH, tras tener un primero con esta enfermedad, es de entre un 20% y 25%.

El TDAH afecta a diferentes áreas de la vida del niño:

  • Área emocional (trastornos emocionales).
    • Baja autoestima.
    • Déficit de autoestima.
    • Manifestaciones depresivas.
    • Labilidad emocional.
    • Trastornos de ansiedad.
    • Autoimagen negativa.
    • Irritabilidad.
  • Área social (trastornos de conducta).
    • Comportamiento oposicionista.
    • Conductas desafiantes.
    • Desobediencia.
    • Agresividad.
    • Bajo autocontrol.
    • Indisciplina.
    • Problemas de relación.
  • Área académica (problemas de rendimiento).
    • Frustración.
    • Conductas de evitación.
    • Inquietud.
    • Impulsividad.
    • Problemas de concentración.

Causas

El TDAH es un trastorno de origen neurobiológico en el que suele haber antecedentes familiares. Las personas que padecen de TDAH presentan una hipoactividad en el córtex prefrontal.

Síntomas

El TDAH posee tres síntomas nucleares que lo definen:

  • Déficit de atención.
    • Fácil distracción ante estímulos mínimos.
    • Descuido de actividades diarias.
    • Incapacidad de finalizar una actividad que empieza.
    • Parecen no escuchar las instrucciones de los demás.
  • Hiperactividad.
    • Hablar en exceso.
    • Interrumpir las actividades de otros.
    • No guardar su turno.
    • Incapaces de estar sentados o quietos.
  • Impulsividad.
    • Pobre capacidad de planificación y previsión.
    • Disminución en el control de impulsos.
    • Labilidad afectiva alta.

Subtipos de TDAH

  • Inatento. Es el menos frecuente y es más común en niñas.
    • Proceso cognitivo lentificado.
    • Dificultades de aprendizaje de la lecto-escritura.
    • Hipoactividad.
    • Más autocontrolados en situaciones sociales.
  • Hiperactivo-impulsivo.
    • Desatención.
    • Desorganización.
    • Necesidad de supervisión.
    • Dificultad para estar quieto.
    • Balanceo.
    • Ruidos con la boca.
    • Cambios de humor.
    • Propensos a trastornos de conducta.
  • Combinado. Posee síntomas de los dos subtipos anteriores y es el más frecuente.

Criterios para el diagnóstico del TDAH

El TDAH se suele empezar a diagnosticar sobre los 7 años. Se deben cumplir las siguientes condiciones para su diagnóstico:

  • Presentarse antes de los 7 años de edad.
  • Permanecer en el tiempo al menos 6 meses.
  • Afectar al menos a dos ámbitos de la vida del niño.
  • Tener un impacto significativo en el rendimiento académico.

Tratamiento

Para controlar el TDAH y que el niño pueda superar las adversidades y llevar una vida normal es necesaria la aplicación conjunta y coordinada de los siguientes tratamientos.

  • Uso de fármacos. El objetivo de los medicamentos es regular la neurotransmisión produciendo mejoras en los síntomas conductuales.
  • Técnicas atencionales. Enseñar al niño a focalizar su atención y planificar las tareas para mejorar y mantener su atención.
  • Técnicas cognitivo-conductuales. La función de estas técnicas es incrementar conductas de obediencia, desarrollar competencias sociales y cognitivas, y mejorar relaciones familiares y escolares.
  • Apoyo familiar y escolar. Los padres y profesores han de entrenarse y ganar una serie de competencias y habilidades para poder tratar a los niños que padecen de TDAH. Además ha de existir una buena coordinación entre ambos ámbitos.
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