Cansancio

Uno de los síntomas más frecuentes en nuestra vida cotidiana es la sensación de agotamiento, también conocida como cansancio. La sensación de debilidad y fatiga nos puede afectar a todos en algún momento determinado de nuestro día a día. Pero, ¿a qué se debe esta sensación? En tuSíntoma te lo contamos todo sobre el cansancio, un síntoma que puede ser un demnominador común de diferentes situaciones, condiciones o incluso enfermedades. Sigue letendo y descubrirás cómo, cuando y por qué se manifiesta este síntoma.

Qué es el cansancio

El cansancio, en sí, es un síntoma pasajero que se atribuye a circunstancia, situaciones o condiciones concretas, aunque también puede ser la manifestación de una enfermedad determinada. Desde un día de trabajo intenso, hasta el estrés, la práctica de deporte, un viaje o una situación de agobio pueden desarrollar la sensación de debilidad, cansancio y agotamiento. Pero, ¿qué hay detrás de la flojera en general que perdura durante días o se mantiene de manera continuada a lo largo de un tiempo? Si esto ocurre, el síntoma nos está indicando que detrás de su manifestación, puede esconderse una enfermedad. En estos casos, es aconsejable acudir al médico para someterse a un chequeo y que se pueda determinar un diagnóstico concreto. En algunas ocasiones, el cansancio constante puede tratarse de un síndrome conocicido como fatiga o cansancio crónico. No dude en acudir al médico si este síntoma común y frecuente va más allá de unos días.

Causas

Las causas del cansancio son extensas y variadas. Piensa que en sí mismo, tanto el cansancio, como el agotamiento o la fatiga son síntomas que pueden manifestar situaciones diversas o más de una enfermedad. En general, se diferencias las causas como circunstancias puntuales, como el estrés, la falta de sueño, el trabajo, la práctica de ejercicio excesiva o intensa, la falta de descanso o los viajes largos – entre otras circunstancias concretas y puntuales – o causas que ponen de manifiesto una patología leve o una engermedad grave. En este último grupo se reúne un espectro de causas diversas, de las que destacamos las más frecuentes o comunes:

  • Infecciones como gripes o resfriados
  • Enfermedades infecciosas bacterianas, virus u hongos como el SIDA
  • Enfermedades del corazón como las afecciones coronarias, la insuficiencia cardíaca, los trastornos del ritmo cardíaco…
  • Enfermedades metabólicas como la diabetes.
  • Inflamaciones crónicas como en la enfermedad de Crohn.
  • Cáncer.
  • Afecciones o patologías cardiovasculares como la hipertensión o la hipotensión arterial.
  • Causas hormonales como el hipotiroidismo
  • Causas psíquicas como la depresión
  • Déficit de vitaminas como la anemia, la falta de hierro o el déficit de vitamina B12.
  • Trastornos de la alimentación como la anorexia o la bulimia.
  • Trastornos del sueño como el insomnio o las apneas.
  • Situaciones de agotamiento específicas: embarazo, menopausia…
  • Cansancio permanente o síndrome de fatiga crónica.
  • Efectos secundarios de tratamientos farmacológicos o medicamentos como en el caso de la quimioterapia.

Debemos recordar que el cansancio no es una enfermedad en sí, sino un síntoma que conlleva la sensación de fatiga, agotamiento, flojera o malestar general, sin más manifestaciones que la debilidad. Eso sí, en el caso de que el cansancio sea prolongado, continuado e intenso, será el momento de acudir a un médico para investigar su origen, realizar un diagnóstico preciso y proporcionarte un tratamiento adecuado que te devuelva la energía.

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Diagnóstico y tratamiento

Si el cansancio procede de una situación puntual y particular, es hora de frenar y recuperarse. Tómate un respiro y un descanso, intenta hacer ejercicios de relajación o procura dormir algo más para afrontar el día descansado, enérgico y activo.

En caso de que el cansancio sea intenso, continuo y constante, es necesario visitar a un médico para que pueda diagnosticar las causas concretas de su aparición. Como hemos comprobado, el cansancio puede tener múltiples y variados orígenes, por lo que el médico tendrá una gran tarea para encontrar la causa concreta. Generalmente, después de una charla en la que se pregunta si se toman medicamentos, si siente otras molestias como la falta de aire o la pérdida de peso o si ha padecido enfermedades recientemente, el doctor realizará un minucioso examen físico en el que se medirá la tensión arterial o se analizará la sangre. Con esta prueba es posible reconocer si se trata de una alteración hematológica, una inflamación o una anemia. Si el médico no reconoce la causa del cansancio puede solicitar más pruebas.

En cuanto al tratamiento, éste variará dependiendo de las causas del cansancio. Generalmente, se aconseja descanso y evitar esfuerzos físicos durante un tiempo para ver si el organismo reduce el estrés y se reestablece la energía. Asimismo, es importante llevar un estilo de vida saludable que incluya una buena alimentación y la realización de actividades físicas moderadas. Es muy habitual que el cansancio o agotamiento aparezca por motivos de estrés u otras causas psíquicas. En este caso, las técnicas de relajación y la ayuda de un terapeuta pueden ser básicos para superar el agotamiento.

En caso de que la causa del cansancio sean patologías leves o procesos infecciosos, se preescribirá el consumo de antibióticos. Para las enfermedades cardiovasculares, hormonales o metabólicas que provoquen agotamiento, se requerirá un tratamiento médico supervisado por el doctor. Para los casos de insomnio o apneas del sueño, se deberá acudir a la unidad del sueño para poner remedio, desde la respiración automatizada hasta una operación quirúrgica.

No dudes en consutlar con tu médico los posibles tratamientos para superar tu periodo de cansancio y agotamiento continuado. Él será el encargado de pautar y preescribir los mejores remedios para ello.

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