Citomegalovirus

Virus común responsable de la varicela, el herpes simple o la mononucleosis

Uno de los virus más comunes es el citomegalovirus (CMV). Puede afectar a cualquier persona, pero es difícil que éstas lo sepan, ya que raramente presenta síntomas. Aunque no es un virus peligroso, puede ser preocupante en mujeres embarazadas o en personas que tienen un sistema inmunológico débil.

La persona que se contagia por dicho virus, lo rentendrá de por vida, aunque puede permanecer latente si cuenta con un buen estado de salud. A continuación, te lo explicamos todo sobre el citomegalovirus, las causas de contagio, los posibles síntomas que puede presentar, los factores de riesgo y el mejor tratamiento para combatirlo.

Qué es el citomegalovirus

El citomegalovirus es un virus frecuente que puede afectar a cualquier persona. Su nombre se debe al aumento de tamaño que se observa en las células infectadas producto del debilitamiento del citoesqueleto.

Qué es el citomegalovirus
Imagen por microscopio de células infectadas con citomegalovirus

Una vez infectado, el cuerpo lo retiene de por vida, no obstante, pocas son las personas que lo aprecian dado que no suele ocasionar problemas en personas sanas ni presentar síntomas preocupantes.

No obstante, existen algunas circunstancias que pueden ser motivo de análisis y tratamiento, si se encuentra una infección por citomegalovirus:

  • Mujeres embarazadas: si se infecta durante la gestación, es fácil que el virus se transmita directamente al bebé, lo cual podría provocar síntomas concretos.
  • Sistema inmunológico débil: para las personas inmunodeprimidas, sobre todo a causa de un trasplante de órganos, la infección por citomegalovirus podría ser mortal.

Aunque puede vivir siempre en tu cuerpo, el citomegalovirus no siempre estará activo. Este virus puede tener diferentes ciclos, durante los cuales se encontrará inactivo. La reactivación del virus, o no, dependerá de tu estado de salud. Si se encuentra sano el virus permanecerá dormido.

Causas

El citomegalovirus está relacionado directamente con los virus que provocan la varicela, el herpes simple o la mononucleosis. La vía de contagio y propagación del citomegalovirus no se produce por contactos causales, sino a través de la exposición a los fluidos del cuerpo como la sangre, la orina, la saliva, la leche materna, las lágrimas, los fluidos vaginales o el semen.

Las formas de propagación más comunes del citomegalovirus son:

  • Tras tocarte los ojos, la nariz o la boca después de haber estado en contacto con fluidos coporales de otra persona infectada, que se absorben mediante las membranas mucosas. Es la forma más común de contagio.
  • Mediante de la leche materna de una madre infectada
  • A través de la placenta cuando la madre está infectada, tanto durante la gestación como durante el parto.
  • A través de transfusiones de sangre.
  • Mediante de trasplante de órganos.
  • A través de contacto sexual con la persona infectada.

Síntomas

Por lo general, el citomegalovirus no produce ningún síntoma ni signo de infección, y suele permanecer inactivo en los cuerpos sanos. Sin embargo, la fatiga, la fiebre o el dolor muscular o mialgia pueden estar presentes en algunos adultos.

No obstante, como hemos comentado anteriormente, existen dos condiciones que convierten esta infección en problemática y preocupante y, por ende, pueden presentar síntomas de alarma.

Infección en los bebés

En el caso de que una mujer embarazada o lactante esté infectada, el riesgo a contagiar a su bebé e infectarlo es mucho mayor, sobre todo si la mamá está infectada por primera vez y no se trata de una reactivación del virus latente.

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La mayoría de bebés infectados antes de nacer, es decir, durante la gestación, aparentemente no presentan ningún signo que ponga en duda su estado de salud. Sin embargo, con el tiempo (meses o años después) los síntomas pueden desarrollarse. Los bebés afectados por el citomegalovirus al nacer pueden presentar el siguiente cuadro sintomatológico:

  • Neumonía
  • Agrandamiento del hígado y mal funcionamiento de dicho órgano
  • Bajo peso o tamaño al nacer
  • Manchas purpúreas en la piel y/o erupciones
  • Ictericia: piel y ojos amarillentos
  • Esplenomegalia: agrandamiento del bazo
  • Convulsiones

Sistema inmunológico deficiente

Otro de los cuadros en el que el citomegalovirus puede ocasionar síntomas preocupantes, es en el de tener un sistema inmunológico débil. Este virus, puede presentarse de una forma parecida a la mononucleosis, por lo que puede atacar a órganos específicos si no cuentan con una defensa inmunitaria adecuada. En este sentido, los síntomas más comunes son:

  • Hepatitis: inflamación del hígado
  • Deficiencia visual e incluso ceguera
  • Úlceras digestivas que pueden ocasionar hemorragias
  • Diarrea
  • Encefalitis: inflamación del cerebro
  • Cambios de comportamiento
  • Convulsiones
  • En los casos más graves, se puede llegar al coma

Complicaciones

En raros ocasiones, el citomegalovirus puede ocasionar complicaciones al paciente. No obstante, en caso de que la persona esté muy enferma, la infección podría desarrollar:

  • Mononucleosis.
  • Complicaciones intestinales (inflamación del colón, sangre en heces, dolor abdominal…).
  • Complicaciones hepáticas (funcionamiento anormal del hígado).
  • Complicaciones del sistema nervioso (inflamación del cerebro).
  • Complivaciones pulmonares (inflamación del tejido pulmonar).

Diagnóstico y tratamiento

Como hemos comentado, el citomegalovirus es una infección que puede ser común y que puede afectar a gran parte de la población, sin que esta manifieste ningún tipo de síntomas. Por ello, a priori, de puede ser algo más complicado el detectar el virus. No obstante, con un simple análisis de sangre se pueden detectar tanto las bajas defensas del sistema inmunológico como el exceso de cobre en sangre. Asimismo, el médico podrá realizar otras pruebas clínicas a fin de localizar el virus en sangre o en otros fluidos corporales, como una biopsia de tejido.

En cuanto al tratamiento, debes saber que no existe una cura específica para el citomegalovirus, ya que una vez la persona se ha infectado, el virus residirá en el cuerpo de por vida, aunque puede no estar activo siempre. Por ello, generalmente no se recomienda tratarlo en niños o adultos sanos.

En el caso de los recién nacidos o personas con un sistema inmunológico deficiente, ambos factores de riesgo de esta infección, puede aplicarse un tratamiento que dependerá siempre tanto de los síntomas que presentan, como de su gravedad y de las enfermedades subyacentes que tienen los pacientes. Asimismo, el virus puede activarse cuando se está experimentando otro tipos de enfermedad, como en el caso de una neumonía. En este contexto, se tratará primero la enfermedad subyacente, puesto que con la curación se desactivará el citomegalovirus.

Si el médico considera que el tratamiento de su infección por citomegalovirus es necesario, este se basará en fármacos antivirales. Con ellos se busca la ralentización de la reproducción del virus, aunque no lo podrán destruir. En caso de dudas, consulte siempre con su médico.

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