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Úlcera

30 enero, 2018
Úlcera péptica

Cuando se produce un desequilibrio entre las defensas y los factores agresivos de la mucosa gastroduodenal se produce una úlcera. Los motivos de su aparición pueden ser variados, pero generalmente la causa más frecuente de la aparición de esta lesión es el Helicobacter pylori, una bacteria que permite que la mucosa pierda su integridad, produciendo una úlcera.

A continuación, te lo contamos todo sobres las úlceras, las causas que permiten su aparición, los síntomas que produce y el mejor tratamiento para recobrar la salud gastrointestinal.

Qué es la úlcera

Una úlcera es una lesión profunda localizada o bien en la mucosa del estómago (úlcera gástrica) o en el duodeno (úlcera duodenal). Se trata del resultado del desequilibrio entre los factores agresivos y defensivos de la mucosa gastroduodenal, que poco a poco va perdiendo su integridad. Es decir, la lesión se produce cuando los mecanismos de defensa de la mucosa se alteran, principalmente a causa de factores agresivos externos como las bacterias o los antiinflamatorios no esteroideos (AINES).

La lesión no aparece de inmediato, sino que se va desarrollando poco a poco mediante la secreción ácida y el jugo gástrico que permiten incrementar el daño de la lesión, debido a la acidez estomacal.

La úlcera es una enfermedad frecuente que afecta alrededor de un 10% de la población, y aunque pueda aparecer a cualquier persona en cualquier edad tiene mayor incidencia a las personas de entre 55 y 65 años. Asimismo, debes saber que son más frecuentes las úlceras gástricas que las duodenales.

Causas

Como hemos apuntado con anterioridad, el origen de la úlcera se encuentra, principalmente, en los factores agresivos externos que alteran la mucosa gastrointestinal. Entre estos agentes destacan dos:

  • Helicobacter pylori: se trata de una bacteria común en los países en desarrollo, se conoce que un 80% de la población la tiene, aunque también está presente en países desarrollados, donde se ha detectado que entre el 20 y el 50% de la población tiene esta bacteria en su estómago. Ésta es la principal causa de la aparición de úlcera péptica, aunque además puede provocar otros síntomas como la gastritis, la dispepsia o el linfoma.
  • Antiinflamatorios no esteroideos (AINES): la ingesta excesiva de AINES es también una de los factores principales que pueden acabar produciendo úlceras estomacales.

No obstante, aunque son los más habituales, éstos no son los únicos factores que pueden desarrollar una úlcera. Existen otros como:

  • Consumo excesivo de tabaco.
  • Aumento de la secreción gástrica frente a alimentos (úlceras duodenales).
  • Antecedentes familiares y genéticos (representan entre el 20 y el 50% de los casos).
  • Grupo sanguíneo O (tienen un 30% más de riesgo de desarrollar una úlcera).
  • Motivos desconocidos: en el 10% de las úlceras gástricas se desconoce el motivo principal de su aparición.

Síntomas

La úlcera se caracteriza por el fuerte dolor abdominal y la molestia que prodecen síntomas comunes como:

  • Ardor de estómago
  • Sensación de hambre dolorosa
  • Dolor lacerante en la zona

Además de este cuadro sintomatológico tan característico, la úlcera puede ir acompañada de otros síntomas tales como:

  • Distensión abdominal
  • Pérdida de peso
  • Náuseas y vómitos (sobre todo en las úlceras gástricas)
  • Intolerancia a las grasas
  • Eructos, gases o flatulencias

La úlcera suele aparecen entre 1.5 y 3 horas después de haber comido y se alivia fácilmente mediante la toma de antiácidos o con la propia ingesta de alimentos. Asimismo, es común que el dolor y la molestia aparezca durante la noche, incluso llegando a despertar a la persona que la padece entre las 12 y las 3 de la madrugada. No obstante, algunos pacientes no presentan ningún síntoma a no ser que la úlcera se manifiesta a través de una complicación como una perforación o una hemorragia.

Complicaciones de la úlcera

Además del cuadro sintomatológico que produce la propia úlcera, existen casos en los que la lesión puede complicarse conllevando otros problemas graves como:

  • Hemorragia digestiva: se da en el 20% de los pacientes con úlcera de más de 50 años. Es la causa más frecuente de hemorragias digestivas y se manifiesta a través de un sangrado indoloro.
  • Perforación: representa entre el 6 y el 10% de los casos. Las duodenales son el tipo de úlcera que más suele sufrir una perforación aguda que se manifiesta a través de dolor agudo en la parte abdominal, irritación y peritonitis.
  • Penetración: se trata de la perforación de un órgano vecino, de manera que la úlcera penetra en él. Con esta complicación suelen variar los síntomas habituales y el organismo deja de responder al tratamiento médico. Para acabar con la úlcera en este caso se suele recurrir a la cirugía.
  • Obstrucción (estenosis pilórica): la salida del orificio gástrico se obstruye hacia el resto del intestino a causa de la úlcera. Se manifiesta a través de vómitos, pérdida de peso, rápida saciedad y dolor abdominal después de comer. Representa el 2% de las complicaciones de úlceras.

Diagnóstico y tratamiento

Diagnosticar una úlcera es relativamente sencillo, dado que es muy fácil descubrir que se padece tal lesión a través de su característico dolor. No obstante, el médico suele realizar pruebas complementarias que permiten la visualización de la úlcera, dado que los síntomas se podrían confundir con otras enfermedades que provocan dolor abdominal. Los exámenes médicos más frecuentes para diagnosticar una úlcera son:

  • Exploración física para ver si se siente dolor profundo a través de palpación.
  • Radiografía de contraste (con ella se identifican un 70% de casos de úlcera).
  • Endoscopia, para casos dudosos en los que no se descubre la úlcera a través de la radiografía.
  • Detección de Helicobacter pylori, a través de test del aliento, muestra de mucosa gástrica o análisis de heces.
  • Análisis de la secreción ácida gástrica.

Las lesiones gastrointestinales, como la úlcera, siguen un curso natural y suelen cicatrizar espontáneamente o bien ser recurrente en el paciente (en el 80% de los casos suele reaparecen al cabo de dos años). No obstante, la medicina actual permite reducir las molestias que producen las úlceras, así como su repetición, disminuyendo el riesgo a recurrencias posteriores de la lesión. Por ello, a día de hoy la úlcera puede tratarse a través de efectivos medicamentos o mediante la cirugía, en casos más graves.

Los fármacos más comunes que se incluyen en el tratamiento médico de las enfermedades ulcerosas son:

  • Antiácidos que alivian el dolor (hidróxido de aluminio y de magnesio).
  • Antagonistas de recpetores H2 para inhibir la secreción ácida (cimetidina, ranitidina o famotidina).
  • Agentes protectores de mucosa (sucralfato o bismuto coloidal).
  • Prostaglandinas sinéticas para prevenir úlceras asociadas a la ingesta de AINES (enprostil y misoptostol).
  • Inhibidores de bomba de protones (omeoprazol, pantoprazol rabeprazol, lansoprazol…)

Todos estos fármacos alivian los síntomas producidos por la úlcera, pero si ésta se ha producido a causa de Helicobacter pylori, lo recomendable es llevar a cabo un tratamiento para erradicar la bacteria, a través de la toma de antibióticos (claritromicina y amoxilicilina) durante una o dos semanas.

Aunque el tratamiento médico y farmacológico de la úlcera es útil en la mayoría de los casos, existe la posibilidad de recurrir a una intervención quirúrgica en algunas situaciones como en el caso de que exista una complicación en la lesión: hemorragia o perforación. Es este sentido, se operará la úlcera que no haya cicatrizado después de 12 semanas de tratamiento médico.

En caso de notar los síntomas anteriormente descritos acuda rápidamente a su médico a fin de encontrar la solución a su úlcera. Es importante actuar cuanto antes para reducir así el riesgo de padecer una complicación de dicha enfermedad.

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