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Síndrome de Tourette

12 diciembre, 2017
Síndrome de Tourette

El síndrome de Tourette es un trastorno neurológico grave. Las personas que lo padecen tienen tics múltiples que repite constantemente y se agravan cuando se encuentra en una situación de estrés.

La manifestación de movimientos y sonidos involuntarios lo convierte en una enfermedad que puede ocasionar problemas de adaptación social para la persona que la sufre. A continuación, hablamos del síndrome de Tourette, sus causas, su cuadro sintomatológico y los tratamientos más adecuados para reducir sus manifestaciones.

Qué es el síndrome de Tourette

El síndrome de Tourette es un trastorno neurológico caracterizado por los movimientos y sonidos emitidos por la persona afectada involuntariamente. Este tipo de tics suelen repetirse de forma irregular, aunque suelen aumentar en situaciones de estrés o fatiga. Se considera una enfermedad grave debido a su carácter crónico.

Las primeras manifestaciones de dicho trastorno suelen aparecer entre los 7 y los 10 años de vida, aunque su intensidad puede variar dependiendo del paciente, así como del momento, el periodo o el contexto en el que se encuentra el afectado. Así, los tics pueden aparecer y desaparecer aunque la enfermedad sea crónica.

Tipos de tics

El síndrome Tourette se caracteriza por los tics que desarrolla el paciente. Estos pueden ser simples o complejos:

  • Tics simples: se trata de movimientos breves e imprevistos. Se dan de forma aislada pero se repiten frecuentemente. Parpadear rápidamente, mover la cabeza constantemente o arrugar el entrecejo son algunos de estos tics simples.
  • Tics complejos: se trata de movimientos sucesivos y coordinados que involucran a grandes grupos musculares. Algunos ejemplos son saltar, patalear, tocar personas u objetos o la coprolalia, es decir, un uso involuntario de palabras obscenas.

Causas

A día de hoy se desconoce el origen o causa que produce el síndrome de Tourette. No obstante, se ha considerado su relación con problemas cerebrales o con la alteración de ciertas sustancias químicas como la serotonina o la dopamina, lo cual dificulta la comunicación efectiva entre neuronas.

Está comprobado que el factor hereditario juega un papel muy importante, es decir, la persona que lo sufre tiene el 50% de probabilidad de que uno de sus hijos tenga más disposición a padecer la enfermedad. No obstante, tanto el tipo de tics como el grado de trastorno variará dependiendo de la persona y del grado de desarrollo propio del síndrome. No obstante, no se ha evidenciado la predisposición genética en todos los casos, por lo que la causa principal del síndrome de Tourette es desconocida actualmente.

Síntomas

Los primeros síntomas del paciente que padece el síndrome de Tourette suelen aparecen durante los primeros años de vida, entre los 7 y los 10 años de edad. Aunque sea de carácter genérico el cuadro sintomatológico puede variar mucho de una persona a otra, por lo que la expresión de la enfermedad también puede ser diferente.

Síntomas síndrome de Tourette

No obstante, el primer síntoma que manifiesta la presencia de este trastorno neuronal suele ser un tic facial, un tic simple que se repite constantemente. El abanico de tics es muy amplio, aunque cada persona cuenta con un repertorio limitado, por lo que es fácil de detectar. Con el paso del tiempo se van desarrollando tics motores que varían tanto en expresión como en duración. Los más comunes son:

  • Emitir sonidos guturales
  • Carraspeo
  • Aspiración sonora
  • Muecas faciales
  • Parpadeo rápido y constante
  • Sacudidas y/o torsiones del cuello
  • Encogimiento de hombros
  • Movimiento de cabeza
  • Contracción del vientre

Asimismo, existen tics sensitivos que hacen que el paciente sientan sensaciones bastante desagradables como picor, presión o cosquilleo. A estos tics se deben añadir los verbales, entre los que destacan la ecolalia (repetición de lo que se oye) y la coprolalia (uso involuntario de improperios o palabras obscenas). También en los casos más graves el trastorno provoca que el enfermo escupa o repita gestos insultantes. Este tipo de tics más graves suelen aparecer en la edad adulta.

No todos los pacientes de síndrome de Tourette presentan tales tics y, además, estos pueden mejorar o empeorar tanto con el tiempo como a lo largo de un solo día. Sin embargo, cabe destacar que la época más difícil para los pacientes de esta enfermedad es la adolescencia, puesto que es una etapa en la que se dan numerosos trastornos de conducta.

Es importante saber que los pacientes de síndrome de Tourette no tienen ningún problema de inteligencia pero si pueden tener dificultades de aprendizaje debido a los tics o por la presencia de otros trastornos que se asocian a este síndrome como el obsesivo-compulsivo o el de déficit de atención e hiperactividad. Por otro lado, el síndrome de Tourette puede presentar síntomas como:

  • Alteración de la conducta
  • Aislamiento social
  • Agresividad
  • Alteración de los patrones de sueño
  • Dificultad para controlar impulsos
  • Cuadros de ansiedad
  • Depresión

Como hemos comentado anteriormente, el enfermo del síndrome puede inhibir los tics durante periodos de tiempo, aunque estos suelen aparecer involuntariamente y, a menudo, con mayor intensidad. Es importante que los afectados entiendan su problema y actúen con normalidad frente a estos tics.

Diagnóstico y tratamiento

Diagnosticar el síndrome de Tourette no es fácil dado que se desconocen las causas que lo provoca. Así, es importantísimo que el examen clínico se base en la observación del paciente, ya que las pruebas de laboratorio no desvelarán la presencia del trastorno. Para empezar el especialista deberá descartar otros trastornos conocidos como el obsesivo-compulsivo o el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, así como los de desarrollo o el grado de retraso mental del paciente. Asimismo, será necesario recurrir a un examen neurológico que permite excluir trastornos motores. El diangóstico del síndrome de Tourette se basará en los siguientes criterios:

  • Presencia de múltiples tics motores
  • Presencia de algún tic fónico
  • Repetición de tics con mucha frecuencia y de forma intermitente (que se produzcan casi todos los días durante más de un año)
  • Tipo, complejidad y gravedad o severidad del tic
  • Inicio de repetición de tics antes de los 21 años
  • Deterioro de la calidad de vida del enfermo tanto a nivel emocional, como social, académico e incluso laboral

Una vez diagnosticado el síndrome de Tourette se valorará su severidad para iniciar un tratamiento o no. Debes saber que los tics en principio no requieren de un tratamiento concreto, pero en caso de que éstos sean intensos o tengan repercusiones graves, como dolor o problemas de adaptación a nivel social, se pueden prescribir fármacos neurolépticos que permitirán disminuir su intensidad y frecuencia, aunque nunca desaparecerán totalmente.

La mejor herramienta para tratar el síndrome de Tourette es la terapia psicológica, que ayudará a aminorar los cuadros de ansiedad y estrés, permitirá resolver problemas de conducta o aprendizaje y podrá disminuir las consecuencias que pueden impactar en las relaciones sociales y afectivas tanto del paciente como de su entorno más cercano.

En caso de que el síndrome esté asociado a otros trastornos será importante tratarlos previamente para evitar que estas afecciones deterioren o empeoren la calidad de vida del paciente. En caso de dudas, consulte siempre con su médico.