Las enfermedades cardiacas no solo afectan al corazón, sino que pueden dañar todo el sistema cardiovascular, llegando a provocar serias complicaciones y patologías de nivel sistémico y general.
El corazón es uno de los músculos más importantes del cuerpo humano. Gracias a él la sangre se bombea debidamente, para poder ser trasladada por todo el sistema circulatorio. Así es como la sangre llega a todo el organismo. Por ello, es importante cuidar el corazón y el sistema cardiaco en general.
Una complicación cardiaca o cardiovascular puede llegar a poner en serio riesgo la vida de la persona que la sufre. De hecho, no solamente afectan al corazón, sino que también pueden dañar otras zonas del organismo.
La arterioesclerosis es una de las patologías asociadas con enfermedades cardiacas más comunes. Esta enfermedad suele tener un avance lento y progresivo, pero conforme va agravándose terminará por crear la enfermedad arterial periférica, conocida como EAP. El bloqueo de las arterias impide que la sangre (y, por ende, el oxígeno) se distribuya a lo largo del organismo.
Enfermedades cardiacas: EAP
Los expertos aseguran que la enfermedad arterial periférica se produce cuando la patología llega a afectar negativamente a las extremidades. Si la sangre no llega a los pies o las piernas, se producirán heridas que, si no se controlan debidamente, pueden generar riesgo de amputación de la extremidad afectada. Por ello, los cardiólogos explican que la detección temprana de cualquiera de las enfermedades cardiacas es esencial.
Los síntomas más frecuentes de esta patología son la aparición de dolor y molestias en las extremidades mientras se camina. Una simple prueba diagnóstica, que mida la presión arterial de los tobillos puede favorecer el diagnóstico de la enfermedad y ayudar a prevenir un desarrollo más grave de la misma.
Prevención de patologías cardiacas
Según los expertos, la mejor manera de prevenir la aparición de enfermedades cardiacas y cardiovasculares es contando con unas venas y arterias saludables. Para ello es importante eliminar los factores de riesgo que suelen intervenir en la aparición de este tipo de enfermedades. El sedentarismo, el tabaquismo, los episodios de estrés o ansiedad y llevar una dieta insana, rica en grasas, son factores de riesgo para la enfermedad cardiovascular.
Además, se recomienda llevar un correcto control del propio organismo para conocer de primera mano datos como la presión arterial, los niveles de azúcar en sangre o el colesterol. Con esta información, el especialista podrá diseñar tratamientos personalizados que impidan el desarrollo de patologías cardiacas.
Por otra parte, la práctica de ejercicio físico moderado se recomienda en todas las edades para prevenir afecciones cardiovasculares.
La edad también funciona como un factor de riesgo ante la aparición de este tipo de patologías. Generalmente, con el paso de los años, las arterias tienden a obstruirse. Cuando esto ocurre, el flujo de sangre que llega al corazón es menor, lo que puede ocasionar los consabidos ataques al corazón.
Pese a que la creencia popular diga que las enfermedades cardiacas son cosa de hombres, las mujeres no están exentas de las mismas. Por ello, las recomendaciones de prevención se extienden a toda la población. Seguir una dieta equilibrada y saludable, evitar hábitos nocivos y practicar ejercicio es muy importante para limitar los problemas de corazón.
