Con la llegada de la primavera, los países de la Unión Europea adaptan sus horarios a la luz solar. El objetivo es aprovechar mejor las horas de luz y el consecuente ahorro energético. Así, el pasado domingo los relojes se adelantaron una hora, y las 2 de la madrugada pasaron a ser las 3. Lo mismo sucede en otoño, pero justo al contario.
¿Cómo afecta el cambio de hora a nuestro organismo?
Son muchos los expertos que alertan de los efectos que el cambio de hora tiene para nuestro organismo. Hablando del adelanto de los relojes en primavera, es tan sencillo como darse cuenta de que se duerme una hora menos. Esta reducción del sueño tiene consecuencias demostradas científicamente como un mal descanso, el temido insomnio y los síntomas que todo ello conlleva.
Es habitual que esta alteración del sueño de lugar a estados de cansancio durante la jornada, fatiga e, incluso, irritabilidad. En ese sentido, hay estudios que han demostrado que durante los días posteriores al cambio de hora se incrementa el número de accidentes laborales y de tráfico.
Así mismo, esta reducción del sueño y del descanso aumenta considerablemente el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y, por tanto, la probabilidad de sufrir un infarto es más elevada, tal y como demuestra un estudio publicado en 2013 en la prestigiosa revista American Journal of Cardiology.
Si hablamos del cambio de hora producido en otoño, es decir, en el que los relojes se atrasan una hora, los efectos en la salud también están demostrados, siendo uno de ellos que el hecho de anochecer antes convierte a las personas en vulnerables frente a estados de tristeza, depresión y apatía.
La clave: la melatonina
A nivel fisiológico, la alteración de la secreción de la melatonina es el efecto más inmediato. La melatonina es una hormona cuya función es regular los estados de sueño en función de la luz solar. Cuanta más luz menos melatonina se produce, lo que se traduce en que la inducción del sueño se lleva a cabo más tarde de lo habitual, de ahí el insomnio, cansancio, etc.
Son especialmente sensibles al cambio horario las personas con problemas psicológicos como pueden ser aquellos con depresión o trastorno bipolar, que verán alterados, al igual que el resto de personas, sus ritmos circadianos. Es decir, el reloj biológico que se encarga de que las funciones del ser humano se desarrollen en ciclos de 24 horas, pero con peores consecuencias como el agravamiento de su patología. Una investigación publicada en 2008 en Sleep and Biological Rhytms asocia, incluso, el cambio de hora al aumento del número de suicidios en pacientes con trastorno bipolar.
El caso de España
El caso de España es especialmente peculiar, y es que nuestro cambio de horario parte de la base de que es erróneo desde hace más de 70 años, lo que podría agravar los efectos nocivos para la salud.
Debido a la situación geográfica de España, su huso horario debería regirse según el meridiano de Greenwich. Es decir, que éste sería de 60 minutos menos que el actual, al igual que hacen de forma correcta Portugal y Gran Bretaña. Pero esto no es así debido a que Franco, en los años 40, decidió adaptarse al huso horario de Alemania como símbolo de adscripción al régimen de Hitler, sin tener en cuenta los efectos que eso tendría para la población.
En todo caso, los expertos explican que estos efectos negativos del cambio de hora para la salud no deberían durar más de 2 ó 3 días, que es el tiempo habitual en el que nos habituamos y volvemos a adquirir el ritmo y las rutinas diarias.
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