Gota

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La gota es una forma de artritis inflamatoria que causa dolor súbito y severo, hinchazón y sensibilidad, que suele darse en el dedo gordo del pie. La gota también puede afectar a otras articulaciones (pies, tobillos, rodillas, manos, etc) pero, por norma general, sólo afecta a una articulación a la vez. Puede llegar a ser crónica y, con el tiempo, afectar a varias articulaciones.

Si no se trata, la gota puede durar desde unos pocos días hasta dos semanas. La enfermedad afecta más comúnmente a los hombres y puede manifestarse a partir de los 30. Aunque las mujeres tienen menos riesgo de padecer gota, esta suele aparecer después de la menopausia.

Síntomas de la gota

Los síntomas más característico de la gota es su insoportable dolor e hinchazón en el dedo gordo del pie (más frecuente después de un trauma, como una enfermedad o lesión). En su fase crónica, la gota puede afectar a muchas articulaciones.

Otras condiciones relacionadas con la gota incluyen: la formación de tofos, o trozos de cristales bajo la piel, en las articulaciones y en el hueso; cálculos renales; y alteración de la función renal.

Diagnóstico

Los síntomas y signos de un ataque de gota son lo suficientemente claros como para que un médico suela estar siempre bastante seguro de su diagnóstico, tan sólo mirando el historial y examen físico del paciente. Los análisis de sangre que muestran la hiperuricemia pueden apoyar el diagnóstico, pero no son necesarios. Para confirmar el diagnóstico, el médico puede extraer líquido de la articulación afectada y comprobar con el microscopio si el líquido extraído cuenta con cristales de ácido úrico.

Tratamiento

Aunque la gota es crónica, puede ser controlada. Una vez se haya confirmado el diagnóstico, el tratamiento incluirá la toma de medicamentos y cambios en el estilo de vida.

El primer objetivo del tratamiento es el de eliminar el dolor y la inflamación. Una vez la gota bajo control, el tratamiento pasará a centrarse en el control de la enfermedad a largo plazo.

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