Con el paso de los años el cuerpo envejece, la estructura ósea se debilita y somos susceptibles de padecer determinadas enfermedades asociadas a la edad. En este proceso los genes juegan una parte importante, ya que algunos de ellos pueden contribuir a acelerar este envejecimiento.
Pero no sólo el cuerpo se ve afectado con el transcurrir de la vida. También el cerebro se hace mayor dando lugar al denominado envejecimiento cerebral. Según varios estudios el punto álgido del desarrollo cognitivo del ser humano se encuentra en torno a los 20 años de edad, y a partir de ahí comienza el envejecimiento cerebral.
Así, las conexiones neuronales más utilizadas son las que prevalecerán y se irán perdiendo, con el paso de los años, las menos usadas. De todas formas, esto no sucede de manera simultánea. Es decir, se pueden tener determinadas capacidades a la máxima potencia con más de 40 años y en cambio otras estar más deterioradas con tan solo 25.
Enfermedades neurodegenerativas y envejecimiento cerebral
Precisamente investigando el envejecimiento cerebral, científicos de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, acaban de descubrir un gen que acelera este proceso, de manera que quienes lo tienen son más propensos a sufrir enfermedades neurodegenerativas a partir de los 65 años.
Ya se habían descubierto algunos genes relacionados con este tipo de enfermedades de manera concreta. Es el caso de gen llamado APOE y la enfermedad de Alzheimer. Pero la novedad de este descubrimiento, publicado por la prestigiosa revista científica Cell Systems, es que este gen no contribuye a la aparición de una patología específica como el APOE, sino que influye en el ritmo en el que el cerebro envejece. Esto significa que poseer determinadas variantes de este gen abre el abanico de posibilidades de padecer algún tipo de enfermedad dentro de las llamadas neurodegenerativas.
El gen, denominado TMEM106B, fue descubierto al comparar el cerebro de 1.904 personas sanas. En el estudio se dieron cuenta de que las personas con variantes de este gen tenían un córtex frontal (región responsable de la actividad del cerebro), que parecía 12 años mayor que las personas que tenían otro tipo de variantes.
Los investigadores concluyeron que el TMEM106B es el responsable de la conocida como edad diferencial. Se denomina así a la diferencia que existe entre la edad biológica y la real o cronológica.
Expectativas de futuro
Este descubrimiento puede tener múltiples beneficios a largo plazo ya que podría prevenir considerablemente la aparición de patologías como el Alzheimer, el Parkinson, la enfermedad de Huntington, la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y varios tipos de demencia.
A pesar de ello, todavía es pronto para hallar la fórmula para combatir estas enfermedades porque lo que se ha descubierto es una relación entre el gen y el envejecimiento cerebral, pero no la causa de este envejecimiento.
Por eso, el siguiente paso es, partiendo de este descubrimiento, investigar en animales la manera en la que detener o ralentizar el envejecimiento del cerebro, evitando así, en la medida de lo posible, la aparición de estas enfermedades.
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