El flujo vaginal… ¡Dale respuestas a tu intimidad!

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¿El color de mi flujo vaginal es normal?, ¿Y qué hay de su textura?, ¿Estaré embarazada?, ¿O quizás deba preocuparme por la presencia de un flujo vaginal diferente?

En las siguientes líneas vamos a tratar de ayudarte a dar respuesta a éstas y otras cuestiones relacionadas con el flujo vaginal, uno de los aspectos de la salud íntima que más nos preocupa a la mayor parte de las mujeres.

El flujo vaginal es un conjunto de fluidos segregados por la vagina procedentes de los genitales femeninos, cuello uterino (cérvix), paredes vaginales y de las glándulas presentes en la vulva, con unas características propias de color, textura y acidez.

Este fluido va variando sus características a lo largo de la vida femenina.  En las recién nacidas, la vagina se presenta húmeda pero no secreta externamente ningún tipo de fluido.  La presencia constante de flujo concurre con el inicio de funcionamiento ovárico. Desde la aparición de la primera menstruación, incluso un tiempo antes, va apareciendo flujo vaginal y sus características van cambiando durante las diferentes etapas del ciclo menstrual. En la mujer embarazada el flujo se ve aumentado en cantidad sobre todo al final de la gestación. Y por último, y en contraposición a lo citado anteriormente, en la mujer menopaúsica, casi no hay flujo consecuencia de la disminución de los estrógenos.

A continuación, pasaremos a abordar el tema que nos interesa a todas y cada una de nosotras: las principales características que nos permiten diferenciar entre un flujo vaginal normal y el flujo vaginal no fisiológico.

FLUJO VAGINAL FISIOLÓGICO

El flujo vaginal normal, fisiológico, o no relacionado con enfermedades, es estimulado por el estrógeno por lo que su volumen podría aumentar en periodos donde hay mayor estímulo hormonal como en el embarazo, durante el uso anticonceptivos a base de estrógenos, o días antes de la menstruación.

Suele ser blanco, lechoso o transparente, espeso y con leve olor. Una de las pistas más importantes para identificar un flujo fisiológico es la ausencia de signos de irritación, como dolor, rojez o picor en la vagina o vulva. Sin embargo, una discreta irritación en la vulva puede aparecer en algunas mujeres con flujo fisiológico.

FLUJO VAGINAL ANORMAL

La leucorrea o flujo vaginal no fisiológico es aquel relacionado con alguna enfermedad ginecológica y puede presentar varias causas como son las vaginitis, una atrofia de la mucosa de la vagina tras la menopausia, alergia a algunas sustancias, como espermicidas, o presencia de algún cuerpo extraño en la vagina.

Vamos, pues, a conocer las principales características propias de un flujo anormal que pueden alertarnos sobre enfermedades ginecológicas u otras alteraciones corporales.

  • Flujo vaginal BLANCO:  puede considerarse normal sólo cuando es bastante regular, no pica y no huele mal. Sin embargo, a veces una descarga vaginal de color blanco puede indicar:
    • Primeros signos de embarazo. Esto es debido al aumento de la producción de estrógenos, así como del flujo de sangre hacia la vagina.
    • Gonorrea. ETS que suele combinar el flujo vaginal de color de blanco con un olor muy desagradable. Al principio, la descarga es de color blanco, más tarde se vuelve amarillenta y se acompaña de sangrado entre períodos y sensación de incontinencia urinaria.
    • Vaginosis bacteriana. Se trata de una infección vaginal muy común. La secreción blanca se ve acompañada con un olor como a pescado.
    • Cervicitis. Inflamación del cuello uterino y posterior infección.
    • Verrugas genitales.
  • Flujo vaginal MARRON: Generalmente es aquel que contiene sangre coagulada. Algunas de las causas que provocan la presencia de la sangre oscura en el flujo son:
    • Micro traumatismos ocasionados durante las relaciones sexuales.
    • Endometriosis.
    • Síndrome de ovario poliquístico. En este caso es crucial tratamiento oportuno, ya que en muchas ocasiones resulta en infertilidad.
    • Disfunción tiroidea y otros problemas hormonales.
    • Enfermedades de transmisión sexual. En este caso, además del manchado marrón, se pueden observar secreciones espumosas, irritación genital y mal olor.
    • Cáncer de cuello de útero.
    • En mujeres sexualmente activas, podría ser un signo de embarazo. La aparición de manchas de color marrón en vez de el sangrado menstrual habitual, podría tratarse del llamado “sangrado de implantación”, de corta duración, escaso, y ausente de dolor o malestar.
    • Uso de métodos anticonceptivos hormonales.
  • Flujo vaginal AMARILLO: La secreción de flujo vaginal amarillento no siempre se debe a la presencia de inflamación, como muchas mujeres creen. Otras causas pueden ser:
    • Uso de píldoras como método anticonceptivo hormonal.
    • Estrés severo.
    • Diferentes tipos de cambios hormonales.
    • Tricomoniasis. Se trata de una de las ETS más frecuentes caracterizada por una secreción espumosa de color amarillento, picazón, ardor e irritación en los genitales.
    • Erosión cervical.
    • Gonorrea.
  • Flujo vaginal VERDE: las causas más comunes del flujo vaginal verdoso son:
    • Tricomoniasis. En este caso, la secreción vaginal verde se verá acompañada en muchas ocasiones de olor desagradable y fuerte, irritación vaginal, dolor al orinar, y dolor durante el coito.
    •  Clamidia. Se trata de un tipo de bacteria que puede ser contraído durante las relaciones sexuales sin protección. Las mujeres con clamidia suelen presentar además del flujo verdoso, mal olor, dolor abdominal, ardor en la vagina y dolor al orinar.
    • Gonorrea.
  • Flujo vaginal VISCOSO: Existen cuatro causas principales que originan una secreción especialmente pegajosa, pero la buena noticia es que la causa más común es una señal de que tu cuerpo se encuentra saludable. Veamos cuales son las 3 restantes:
    • Candidiasis vaginal. Se trata de una infección por levaduras. Este tipo de infección se identifica por una secreción pegajosa y blanca comparable con la consistencia del queso cottage. Puede presentar sensación de picazón en el interior de los labios mayores.
    • Vaginosis bacteriana.
    • Embarazo. La secreción altamente pegajosa es un claro indicio de embarazo.  En el primer trimestre se debe al aumento del flujo sanguíneo hacia la región vaginal. Al final del embarazo, puede ser una señal de que el tapón mucoso ya ha sido expulsado.
  • Flujo vaginal FÉTIDO:  Existen diversas causas del mal olor femenino, pero a continuación abordaremos las cinco más importantes.
    • Vaginosis bacteriana. Es la causa más común del mal olor vaginal.
    • Infecciones por hongos.
    • ETS. Algunas pueden causar olor vaginal fuerte, siendo la clamidia y la gonorrea las más comunes.
    • La enfermedad inflamatoria pélvica. Se produce cuando las bacterias, generalmente de transmisión sexual, viajan atravesando la vagina hacia el útero. Normalmente es el resultado de la última etapa de una ETS diagnosticada, como la clamidia.
    • Falta de higiene intima.

DIAGNOSTICO DEL FLUJO VAGINAL

Hemos visto que los distintos tipos de flujo vaginal pueden verse relacionados con muy diversas causas cuando no son normales. Dicho esto, ahora que ya sabemos lo importante que es fijarnos en el manchado, la recomendación es siempre acudir a nuestro ginecólogo si notamos variaciones notorias tanto en el olor, la textura, o el color de nuestro flujo vaginal para así disipar las dudas y asegurarnos de que nuestra salud se encuentra en perfecto estado. Si existe cualquier patología, su diagnóstico precoz puede ser crucial a la hora de lograr una recuperación exitosa.

TRATAMIENTO Y PREVENCIÓN

El tratamiento del flujo depende del origen concreto de nuestro problema, aunque debemos de tener en cuenta que no existe un tratamiento único para todos los tipos de flujo.

Si el flujo anómalo se debe a una infección, el tratamiento incluirá antibióticos u otros medicamentos de administración tanto oral como por vía vaginal (óvulos o cremas). En caso de que nuestro flujo anormal se deba a una ETS, deberemos informar rápidamente a nuestra pareja para que también acuda a su médico y reciba tratamiento específico.

Y por último, como es mejor el remedio que la enfermedad, que mejor manera de prevenir infecciones vaginales que mantener unos buenos hábitos de higiene íntima con los siguientes consejos:

  1. Dar prioridad a los tampones, rollos de papel higiénico, o jabones con pH neutro frente a los perfumados para así evitar irritaciones que pueden derivar en infecciones.
  2. Mantener la zona vaginal limpia y seca en su justa medida ya que una limpieza excesiva podría destruir la flora vaginal que protege de forma natural.
  3. Evitar el uso de ropa mojada de manera prolongada ya que puede causar irritación.
  4. Sustituir la ropa interior de licra por el algodón ya que éste nos ayudará a absorber la humedad permitiendo que el aire circule.
  5. Utilizar preservativos durante nuestras relaciones sexuales para así evitar el contagio de ETS.
  6. Asegurarse de la correcta limpieza en el caso de utilizar diafragmas o cualquier otro aplicador medicinal.
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