Contractura

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Una contractura muscular es causada por la contracción involuntaria de uno o varios músculos. Existen dos tipos principales de contractura:

  • La contractura de la espalda.
  • Y la contractura de la pantorrilla (gemelo).

Diferencias entre contractura, desgarre muscular y calambres

Los calambres son contracciones musculares transitorias, es decir, se diferencian por su duración: las contracturas duran mucho más tiempo y no ceden espontáneamente como los calambres. En cuanto al desgarro, la ruptura y la elongación muscular, se diferencian de la contractura por la existencia de alguna lesión anatómica.

Causas de la contractura muscular

Las causas más comunes de contracturas musculares son:

  • El exceso de actividad física o deporte.
  • Enfermedades infecciosas, tales como:
    • Peritonitis (contracción de los músculos de la zona abdominal).
    • Meningitis (contractura de los músculos de la espalda).
    • Tétanos (contractura generalizada).
  • Una lesión muscular mal curada.
  • Un trauma.

La contractura muscular: un mecanismo de defensa

En todos los casos (excepto el del tétanos), la contracción muscular actúa como un mecanismo de defensa; es decir, el músculo se contrae para limitar el movimiento y evitar el agravamiento de un problema subyacente que no se aborda; este tipo de mecanismo es particularmente común, como es el caso en la lumbago o tortícolis (por ejemplo).

Síntomas específicos de la contractura muscular

El diagnóstico de la contractura muscular es bastante sencillo. De hecho, es generalmente visible e incluye:

  • Palpación muscular dura.
  • Dolor al tacto.
  • Músculo particularmente doloroso tras realizar un estiramiento o movimiento.

Tratamiento

Por norma general, los médicos prescriben reposo y, a veces, relajantes musculares para tratar una contractura. El tratamiento inicial básico consiste en el reposo del músculo. A partir de entonces, diversos métodos terapéuticos pueden ser implementados:

  • Aplicar calor (aplicar una compresa tibia o incluso una bolsa de agua caliente) en la región contracturada durante aproximadamente media hora.
  • Realizar un masaje a la zona afectada con cremas relajantes musculares y aceites esenciales.
  • Estiramientos.

En caso de no ser suficiente, podrá acudir a especialista para tratar la contractura mediante:

  • Fisioterapia.
  • Osteopatía.
  • En algunas ocasiones, los médicos deportivos pueden recomendar plantillas correctivas además de recetar antiinflamatorios y analgésicos.

El diagnóstico debe hacerse antes de intentar tratar una contractura.

 

Es de vital importancia el correcto diagnóstico de una contractura. Algunos casos de daño muscular pueden ser síntoma de un problema más grave que requieren la supervisión de un especialista.

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