Numerosos expertos advierten de que las condiciones de contaminación lumínica por la noche pueden afectar de forma seria a los ciclos circadianos de los humanos. Por ello, una de las recomendaciones más habituales es evitar el uso de televisores y dispositivos móviles, como smartphones y tabletas, en los momentos antes de ir a dormir.
Los ritmos circadianos se entienden como oscilaciones biológicas en intervalos de tiempo regulares. El ciclo circadiano es una expresión que proviene del latín, que se entendería como “alrededor del día”. En este sentido, las variaciones de luminosidad y temperatura son capaces de alterar de forma considerable el proceso de sueño de las personas. De ahí que los cambios de hora, que se producen dos veces al año, afecten tanto a las personas.
Un estudio, publicado recientemente en la revista Scientific Reports, ha conseguido esclarecer que la contaminación lumínica puede afectar, incluso, a la descendencia. Esto, se ha comprobado en modelos de animales, concretamente en ratones. Obviamente, no existen pruebas con humanos, pero los investigadores dan mucho crédito a los resultados obtenidos en el ensayo con animales.
Según la investigación, los ratones que nacen de padres que no han pasado sus noches completamente a oscuras padecen ciertas alteraciones a nivel hormonal e inmunitario.
Una de las preocupaciones de los científicos que han desarrollado el estudio radica en la contaminación lumínica que hay en las grandes ciudades, sobre todo. El alumbrado nocturno, podría desencadenar graves problemas para la salud, en opinión de dichos investigadores. A esto hay que sumar las consecuencias de utilizar ordenadores, televisores y tabletas antes de acostarse.
Si el proceso de sueño no ha sido lo suficientemente óptimo, la sensación de cansancio durante el día es notable. Por ello, hay que valorar los riesgos a los que se somete a la población cuando está expuesta a excesos de luz nocturna.
La contaminación lumínica afecta a la descendencia
El estudio, llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Ohio, en Estados Unidos, pone de manifiesto las graves consecuencias para la salud, derivadas de la contaminación lumínica. Además de las evidencias de la alteración de los ritmos circadianos en el ser humano a través del uso de aparatos que emiten luz por la noche, ahora sumamos a la propia descendencia.
Esta es la primera vez que se muestra que el daño no solamente se limita al individuo que ha visto alterado su ciclo de sueño, sino también a su descendencia.
La investigación pone de manifiesto cómo estas alteraciones hormonales y estresantes en los ratones adultos tienen consecuencias en las crías. Los cambios se producen tanto a nivel fisiológico como psicológico, generando alteraciones inmunitarias y a nivel endocrinológico.
La clave: los cambios epigenéticos
La clave del proceso de “herencia” de estos cambios hormonales se explica a través de los cambios epigenéticos. Se trata de alteraciones moleculares que no cambian la secuencia del ADN, pero varían la expresión genética del mismo.
Para llevar a cabo el estudio, los científicos tomaron una muestra considerable de ratones adultos de ambos sexos. Durante nueve semanas estos modelos de animal estuvieron expuestos a ritmos normales de luz y oscuridad, por un lado. Y, por otro lado, hubo ratones que, por la noche, contaban con cierta contaminación lumínica tenue.
Tras ese tiempo los ratones se mezclaron para procrear. De esta forma se obtuvo tres grupos: parejas expuestos a un ciclo convencional, parejas en las que un ratón estaba expuesto a contaminación de luz y el otro no y parejas expuestas a luz constante.
Los resultados fueron claros. Las crías de ratones de padres expuestos a contaminación lumínica contaron con una respuesta inmune muy reducida y variaciones tanto en su actividad genética como en el sistema endocrino. Lo mismo ocurría, de menor manera, en las camadas de ratones que habían sido concebidas por parejas mixtas.
Los científicos alertan, de esta forma, de las consecuencias que la contaminación lumínica nocturna puede tener para los humanos y sus descendientes.
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