La artrosis es una de las enfermedades asociadas al envejecimiento con mayor prevalencia entre la población adulta a nivel mundial. Se trata de una patología crónica que se explica a través del desgaste de los cartílagos que actúan como amortiguadores entre los huesos y las articulaciones.
La desaparición de estos cartílagos provoca un choque incesante entre los huesos, generando dolor y una pérdida de movimiento óseo considerable. Los dolores de cadera, rodillas, espalda, pies y manos, entre otros, en personas de avanzada edad, suelen estar provocados por la artrosis. Teniendo en cuenta que esta enfermedad crónica no tiene una cura establecida, es importante seguir tratamientos preventivos, que limiten los efectos negativos de la patología.
Un estudio científico, elaborado recientemente por investigadores de la Universidad Tecnológica de Queesland, en Brisbane, ofrece hallazgos espectaculares en la prevención de la artrosis y sus consecuencias. Los científicos aseguran que las dietas poco saludables, ricas en carbohidratos y grasas son muy favorables a la destrucción de cartílago, potenciando, así, la enfermedad.
Según el estudio, publicado en la revista Scientific Reports, este tipo de dietas incrementan el riesgo a padecer artrosis. La explicación que ofrecen los responsables de la investigación se centra en asegurar que la dieta rica en grasas modifica la composición del cartílago, limitando sus funciones esenciales.
Dietas ricas en grasas y artrosis
Según los científicos la principal función de los cartílagos es limitar la presión que sufren los huesos durante cada movimiento. Funcionan, por lo tanto, como amortiguadores del peso corporal. Para averiguar la asociación entre la artrosis y la dieta, llevaron a cabo un completo estudio, que les permitió evaluar detenidamente qué efectos producían los ácidos grasos saturados y los carbohidratos en las diferentes articulaciones.
Los ácidos grasos saturados son grasas de origen animal, así como otros ácidos grasos poco benignos de origen vegetal, como el conocido aceite de palma o la mantequilla. Por su parte, los carbohidratos liberan azúcares por el organismo, con el fin de crear energía. La bollería industrial y los alimentos procesados suelen ser ricos en estos azúcares añadidos.
Resultados del estudio
Los científicos explican que las grasas saturadas de la dieta son capaces de modificar el metabolismo del cartílago, permitiendo que este se debilite de forma mucho más rápida. Por lo tanto, consumir continuamente este tipo de nutrientes puede provocar un desarrollo más elevado de la artrosis.
Por otra parte, los científicos alertan de que es probable que estos daños no solo se centren en los cartílagos, ya que, tras la investigación, han podido comprobar ciertos cambios negativos en los huesos que están más pegados a los cartílagos.
Ácidos grasos: buenos y malos
En el estudio se hace especial hincapié a la procedencia de los ácidos grasos negativos para el desarrollo de la artrosis. Obviamente, no todos los ácidos grasos son negativos, ya que hay algunos que limitan este deterioro en el cartílago. Se trata, por ejemplo, del ácido láurico, que, según los responsables de la investigación, ofrece un efecto protector a nivel metabólico. Evitar, por lo tanto, el aceite de palma o el ácido palmítico es esencial para prevenir la aparición temprana de la artrosis.
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