La neuróloga irlandesa Suzanne O’Sullivan está especializada en enfermedades psicosomáticas. Tras más de 20 años de carrera lidiando con pacientes que padecen síntomas extremadamente reales para enfermedades que, físicamente, no existen, esta doctora ha decidido publicar un libro al respecto. Todo está en tu cabeza. Historias reales de enfermedades imaginarias, es el nombre que recibe el galardonado libro de esta neuróloga.
El libro de Suzanne O’Sullivan ha sido premiado con el emblemático galardón Wellcome Book Prize, que se entrega en el Reino Unido.
La neuróloga irlandesa ha tenido que hacer frente a infinidad de pacientes que presentabas síntomas claros y reales de enfermedades para las que no se encontraba causa física aparente. Uno de los casos es el de Yvonne. Un compañero de trabajo de la paciente derramó sobre los ojos de la misma un líquido para limpiar, de forma accidental. El resultado de Yvonne fue la ceguera total.
En el hospital le hicieron todo tipo de tratamientos y baños en los ojos para eliminar cualquier resto de productos químicos y alejar el dolor que pudiera padecer. Durante seis meses fue sometida a infinidad de exámenes médicos que demostraron la inexistencia de una causa física en aquella afección. De esta forma, los médicos descubrieron que se trataba de una ceguera psicosomática.
Yvonne recuperó la vista tras medio año de terapia familiar y psiquiátrica.
Las enfermedades psicosomáticas pueden definirse como una manifestación física del estrés emocional. Cada paciente puede contar con síntomas diferentes frente al estrés y hay quien los saca a la luz mediante patologías inexistentes.
El libro sobre las enfermedades psicosomáticas
Suzanne O’Sullivan cuenta siete casos de pacientes suyos en su libro. Y todo tienen un nexo de unión, la carencia de causas físicas ante sus graves enfermedades. De hecho, habla de personas que padecen parálisis, convulsiones o inflamaciones que estaban originadas por las emociones. La neuróloga deja claro que, pese a que la enfermedad no exista de forma física, los síntomas son totalmente reales. Este es el principal problema al que se enfrentan los médicos que atienden a pacientes con patologías psicosomáticas.
El nexo de unión de todos los pacientes que aparecen en el libro de esta doctora es que ninguno contaba con una explicación médica para la sintomatología que estaba desarrollando.
Según diferentes estudios llevados a cabo sobre las enfermedades psicosomáticas, un tercio de los pacientes sufre síntomas que son de origen psicológico. Obviamente los hay más o menos graves. Además, se trata de un problema que afecta a todo el mundo, independientemente del acceso que las personas tengan a los servicios sanitarios.
O’Sullivan habla en su libro de la dificultad a la que se enfrentan los médicos a la hora de trabajar con enfermedades psicosomáticas. El médico se ha entrenado para encontrar un problema físico y eliminarlo. En estos casos la carencia de explicaciones a nivel físico resulta frustrante.
¿Por qué las emociones provocan estos síntomas?
Según la neuróloga, la realidad es que el cuerpo humano cuenta con síntomas producidos por emociones continuamente. Sonrojarse ante situaciones de vergüenza, el temblor de manos cuando alguien está nervioso, etc. son solo algunos de ellos. El problema está en por qué en algunos pacientes estas emociones se afanan en crear una enfermedad. Según la doctora la respuesta está en las diferentes formas que tienen las personas de lidiar con el estrés.
Algo muy curioso es que estos síntomas físicos provocados por una situación emocional no se pueden evitar. Pero sí es posible detectarlos a tiempo e impedir que se llegue a producir una incapacidad.
Diagnóstico y terapia de la enfermedad psicosomática
El diagnóstico de las enfermedades psicosomáticas resulta complicado y difícil de escuchar. Los médicos tienden a asegurar que el paciente no tiene nada que esté provocando su patología. Cuando el paciente es informado de que el problema está en su cabeza, este tiende a descartar la idea.
Gran parte de los pacientes con afecciones de este tipo se derivan al psiquiatra para que pueda realizar un tratamiento adecuado. No obstante, no todos necesitan terapia psicológica. Las causas que están originando los síntomas son las que harán necesario un tratamiento u otro. Si el problema aparece tras un trauma psicológico, el psiquiatra es imprescindible.
También es posible que otros pacientes no cuenten con síntomas ligados a situaciones de estrés, sino a cómo lucharon ante una enfermedad o lesión. En estos casos, el miedo suele ser un factor común que provoca las enfermedades psicosomáticas. La terapia física o cognitiva conductual resulta la más indicada en estos pacientes.
