Una de las creencias populares más arraigadas con el paso de la historia es aquella que asegura que el dolor de huesos o muscular empeora cuando las condiciones climatológicas son adversas. Los científicos han intentado encontrar una explicación óptima a este hecho, pero tras un completo estudio, el resultado ha derribado por completo tal afirmación.
No obstante, el grupo de investigadores que ha ejecutado dicho estudio sí que hace mención de un aumento, muy poco significativo, de dolor lumbar cuando las temperaturas resultan extremadamente altas.
Según los datos estadísticos, una de cada tres personas padecerá lumbalgias o dolores musculares en la espalda a lo largo de su vida, por lo menos una vez. Cuando se trata de pacientes que padecen artrosis, esta probabilidad se ve aumentada de forma considerable. La artrosis es una patología crónica que afecta tanto a hombres como mujeres mayores de 60 años, por norma general. El dolor de músculos y huesos, así como la pérdida de movilidad de las articulaciones son algunos de los síntomas más claros de esta enfermedad crónica.
Tradicionalmente, muchos pacientes afectos de este tipo de patologías, que presentan dolor en las articulaciones, han declarado que, en situaciones de frío intenso, cambios bruscos de humedad o en días lluviosos, estos dolores aumentan, convirtiéndose en persistentes. Por ello, un equipo científico del Instituto George de Salud Global de Sídney, en Australia, ha llevado a cabo una investigación en más de 1.000 adultos que padecen dolores lumbares crónicos. La revista Pain Medicine ha publicado el resultado de esta investigación.
Estudio sobre el dolor de huesos y el clima
Cabe destacar que la creencia de que el dolor de huesos o muscular aumenta con la climatología adversa se remonta a épocas tan remotas como la antigua Roma. Los investigadores asumen que se trata de una creencia completamente generalizada y extendida a nivel mundial. Pero la carencia de base científica para tratarla como real les ha llevado a realizar el estudio.
Para ello, se han tenido en cuenta a 1.000 adultos con lumbalgia y a otros 350 afectos de osteoartritis. Además de hacer un seguimiento pormenorizado de sus historias clínicas y la intensidad de dolor de huesos que presentaban, se tuvieron en cuenta los datos aportados por la oficina de meteorología del país. Durante el periodo que duró la investigación, las temperaturas y sensaciones climatológicas resultaron extremadamente variadas.
Cuando los pacientes participantes en el estudio manifestaban algún síntoma, los investigadores revisaban los datos climatológicos de ese momento y hasta un mes anterior. El resultado fue contundente. El dolor de huesos nada tiene que ver con el tiempo ni las condiciones meteorológicas.
Un segundo estudio
No obstante, los pacientes participantes en el estudio continuaban afirmando, de forma categórica, que las inclemencias meteorológicas potenciaban sus dolores de huesos y músculos. Por ello, se realizó un segundo estudio en pacientes afectos de este tipo de patologías. Los nuevos resultados mostraron exactamente lo mismo.
Una de las explicaciones que ofrecen los expertos a este hecho es que, probablemente, las personas que sufren dolores intensos en sus músculos y huesos es probable que tiendan a recordarlos cuando la situación climatológica es adversa. Sin embargo, cuando esos mismos síntomas se presentan en días apacibles y calurosos el recuerdo tiende a desvanecerse.
