El cuerpo suele ofrecer señales inequívocas de que algo no está funcionando correctamente. No obstante, es muy habitual pasar por alto estos signos hasta que sucede un episodio real que obliga al paciente a reflexionar sobre su ritmo de vida. Cuando ocurre un accidente cardiovascular, es decir, un infarto, las personas que lo han sufrido tienen a su disposición una serie de programas preventivos que, según los datos oficiales, evitan la mortalidad de estos pacientes entre un 30 y 50 %.
No obstante, pese a tratarse de programas preventivos e integrales realmente importantes no todas las comunidades autónomas los tienen implementados entre sus servicios hospitalarios. Los cardiólogos aseguran que se trata de programas coste-efectivos. Esto significa que el coste por paciente que se acoge a una de estas terapias conlleva un ahorro considerable a la seguridad social gracias a la prevención de nuevos episodios cardiovasculares.
Los riesgos de sufrir otro infarto
La literatura científica asegura que el riesgo real de padecer un segundo infarto en pacientes que ya han sufrido el primero es bastante elevado. Pero, acogerse a un programa de prevención puede disminuir este riesgo en casi la mitad.
Estos programas son multidisciplinares, ya que enseñan a cada paciente una serie de actuaciones de prevención para minimizar el riesgo global a padecer un evento cardiovascular nuevo.
Estos programas de rehabilitación están completamente dirigidos a aquellos pacientes que han sufrido algún accidente cardiovascular, es decir, un infarto. Tras un estudio previo del paciente se indica si la persona es apta para acogerse a este tipo de programas. No obstante, los médicos aseguran que casi la totalidad de los pacientes son idóneos para ello.
El programa se fundamenta en cuatro pilares primordiales para la prevención de patologías cardiovasculares: control de los factores de riesgo específicos, ejercicio físico, atención psicológica y educación al respecto. En este sentido, los cardiólogos aseguran que las familias deben de estar completamente implicadas en el proceso que asegurar el éxito de cada programa.
Las bases de los programas preventivos
En cuanto al ejercicio físico, el paciente contará con una serie de ejercicios totalmente personalizados. De esta forma podrá medir el esfuerzo y la intensidad necesarios para desarrollar cada uno de ellos y evitar infartos. Durante dos meses que dura el programa de rehabilitación, el fisioterapeuta encargado enseñará a cada persona cómo debe de desarrollar la actividad física, siguiendo unas pautas personalizadas.
Una parte fundamental del programa de rehabilitación para pacientes que han superado un infarto se basa en establecer buenos hábitos cardiosaludables. Para conseguirlo, asisten a numerosas charlas que imparten especialistas de diferentes áreas.
La cuestión psicológica es primordial porque, según los datos reales, casi el 50 % de las personas que han sufrido un infarto padecen ansiedad tras el episodio. Por este motivo, las sesiones de terapia se convierten en algo realmente necesario. Los familiares adquieren bastante importancia en esta parte del programa.
Todas estas técnicas de rehabilitación para pacientes que han superado eventos cardiovasculares consiguen crear a personas responsables y autosuficientes a la hora de cuidarse y prevenir nuevos episodios. Aunque, tras finalizar el proceso es importante que continúen con los nuevos hábitos adquiridos para evitar nuevos infartos. Los especialistas aseguran que solamente el 50 % de los pacientes rehabilitados mantienen durante toda su vida los hábitos cardiosaludables. Sin embargo, a la otra mitad hay que recordarles los riesgos que tienen para que sigan por la senda marcada de la prevención.
