Los trastornos del espectro autista (TEA) afectan a uno de cada 100 nacimientos y suelen ser mucho más comunes en varones. De hecho, por cada niña diagnosticada de un TEA hay cuatro niños afectos. Esto es lo que ha llevado a los investigadores de la Universidad Johann Wolfgang de Frankfurt, en Alemania, a realizar este estudio. La investigación se ha publicado en la revista científica JAMA Psychiatry y parece esclarecer las claves y motivos por el que la prevalencia de este tipo de patologías es superior en varones.
¿Qué son los trastornos del espectro autista?
El trastorno del espectro autista o TEA es una condición del desarrollo y neurológica que comienza a hacerse notable en la etapa infantil y no remite. Es decir, su durabilidad es de toda la vida. Se habla de “espectro” porque las personas afectas de esta enfermedad cuentan con síntomas muy variados y distintos. Generalmente el TEA suele afectar al comportamiento, el aprendizaje, la interacción con otras personas y la comunicación.
Hasta la fecha se desconocen las causas que llevan a un niño a padecer un trastorno del espectro autista, aunque los científicos suelen asegurar que intervienen tanto factores genéticos como ambientales en el desarrollo del TEA.
Actualmente no existe un tratamiento estandarizado para tratar a pacientes con TEA, pero sí que se sabe que el diagnóstico precoz es esencial para comenzar con el tratamiento personalizado cuento antes.
El cerebro de los varones y las mujeres es la clave
Los investigadores tenían como objetivo estudiar la alta prevalencia de los trastornos del espectro autista en varones, en comparación con las mujeres afectas. Por ello, decidieron estudiar el fenotipo cerebral de numerosos pacientes. Al parecer, las claves se hallan en el cerebro. Según los científicos, las características cerebrales masculinas cuentan con un mayor riesgo a sufrir un TEA.
Para llevar a cabo el estudio, los científicos trabajaron con 98 adultos que tenían un diagnóstico de autismo. Además, contaron con otros 98 adultos, de edades similares, libres de la afección (el grupo de control).
Para llevar a cabo el estudio se realizaron numerosas pruebas de imagen, con las que se estudiaron anatómicamente los cerebros de los participantes. Además, se realizaron análisis estadísticos que pudieran explicar la prevalencia de los trastornos del espectro autista.
El espesor de la corteza cerebral varía entre hombres y mujeres. Además, es habitual que esté alterado cuando la persona padece un TEA. Los resultados fueron claros y es que la anatomía del cerebro de los varones se asocia a un mayor riesgo a desarrollar un trastorno del espectro autista. Además, aquellas mujeres con una estructura cerebral más parecida a la de los hombres aumentan la probabilidad a sufrir la patología.
Necesidad de seguir investigando
No obstante, el estudio realizado simplemente ofrece un nuevo camino de investigación y aclara algunas de las dudas a las que los científicos se enfrentan. Pero, la causa por la que se desarrollan los trastornos del espectro autista siguen siendo desconocidas. Además, si la anatomía cerebral de los hombres es más proclive a desarrollar un TEA, ¿por qué no todos los varones lo padecen? Y, ¿por qué algunas mujeres con cerebros femeninos sí que son afectas? Los científicos aseguran que hay que seguir trabajando en este sentido para dar con claves que arrojen más luz sobre este tipo de patologías neurológicas, puesto que por ahora solo se sabe que el cerebro masculino se asocia a un incremento de la probabilidad de padecer TEA. Son necesarias más investigaciones para determinar las causas que posibilitan esto.
