Tartamudez

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Uno de los trastornos del habla más conocidos es la tartamudez. Se trata de una alteración en la fluidez verbal y su ritmo y se caracteriza, básicamente, por las repeticiones indeseadas de sílabas, palabras o incluso frases, lo cual ocasiona interrupciones espasmódicas durante toda una conversación. Esta afección puede afectar a cualquier persona, aunque suele manifestarse entre los 3 y los 6 años de edad.

¿Quieres saber más sobre este trastorno del habla? En tuSíntoma te lo contamos todo sobre la tartamudez, desde su origen y sus causas más frecuentes, hasta los tipos de tratamiento más adecuados para reducir la incidencia del trastorno en el entorno del paciente, pasando por los síntomas que se manifiestan a través de ella. Conócelo todo acerca de la tartamudez, aquí.

Qué es la tartamudez

La tartamudez es un trastorno que afecta a la fluidez del habla y que cuenta con diversos factores psicológicos que inciden directamente en ella. Generalmente, suele detectarse durante la niñez, entre los 3 y los 6 años, y aunque existen tratamientos con los que corregir y reconducir el ritmo y la fluidez verbal, existen ciertos casos en los que la tartamudez puede durar toda la vida.

La tartamudez se caracteriza por la interrupción espasmódica durante la producción de sonidos, también denominadas disritmias o disfliencias. En la mayoría de los casos, las distirmias se producen de vez en cuando, provocando un “encallo” durante la emisión de sílabas, palabras o incluso frases enteras. Así, podemos decir que el tartamudo repite algunas palabras o las precede de sonidos como “mm” o “eh” para poder continuar, haciendo un parón en el ritmo verbal natural.

Aunque la disritmia no tiene por qué suponer un problema, dado que el tartamudo puede comunicarse de igual manera, si es cierto que quienes padecen dicho trastorno pueden ver afectadas, en cierto modo, algunas actividades de su vida diaria, por ejemplo, al hablar por teléfono o al hablar delante de público, de un grupo grande de personas o de desconocidos. El entorno social juega un gran papel en la tartamudez y es uno de los factores psicológicos que más afecta al tartamudo, dado que con frecuencia él mismo se autoimpone restricciones de participación por el miedo a la reacción de los demás. Las situaciones de estrés o de nervios, influyen directamente en el ritmo del tartamudo, provocando todavía más interrupciones en su discurso e impidiendo la fluidez en su comunicación. También es habitual que se intente ocultar la tartamudez mediante la reorganización de las palabras dentro de la oración. Sea como sea, aunque no se trate de una enfermedad grave, para quien la padece la tartamudez puede tener un claro impacto en su vida cotidiana.

Causas

Para entender el tartamudeo y debemos clasificar sus causas según el origen que lo provoca. Así podemos hablar del tartamudeo del desarrollo o el neurogénico.

  • Tartamudeo del desarrollo: ocurre durante el desarrollo de habilidades del habla y del lenguaje cuando se es pequeño. Se trata de la tartamudez más común. Puede darse porque los niños no alcanzan las demandas verbales o por múltiples factores que influyen e interactúan de manera compleja. También la genética puede ser una causa que intervenga en el desarrollo del habla del pequeño, provocando la tartamudez.
  • Tartamudeo neurogénico: se refiere a la presencia de un trauma, un ataque o algún tipo de lesión en el cerebro, con lo que éste tiene dificultades de coordinar las diversas áreas que participan en el habla.
  • Tartamudeo emocional: puede darse un tartamudeo provocados por un trauma emocional, aunque es poco común.
  • Causas psicológicas y sociales: Presenta un patrón regular, aunque va empeorando con el tiempo. Generalmente la persona que la sufre se muestra tensa y evita hablar en público o frente a desconocidos, dado que la tartamudez empeora en situaciones de estrés.

Síntomas

Generalmente el tartamudeo empieza con la repetición de las consonantes k, g o t, aunque si la tartamudez empeora se pueden llegar a repetirse palabras o frases enteras. Es importante que se tenga en cuenta que el tartamudeo puede aumentar en situaciones sociales estresantes o de ansiedad, por lo que los síntomas también empeoran en dicho contexto. Los síntomas más frecuentes son:

  • Tensión en la voz.
  • Repetición de sonidos, palabras, partes de palabras o frases enteras (encasquillamiento).
  • Alargar sonidos dentro de una misma palabra.
  • Hacer pausas.
  • Dudar al inicio o durante las frases o palabras manteniendo los labios juntos.
  • Frustración, nervios y estrés al intentar comunicarse.
  • Interponer sonidos o palabras extras.

Además de estas señales propias del tartamudeo, el tartamudo puede verse afectado por otros síntomas que no interfieren directamente en el habla como el parpadeo del ojo, el movimiento espasmódico de la mandíbula o los movimientos involuntarios de la cabeza u otras partes del cuerpo, parecidos a los tics. Es curioso que para algunas personas con dichos síntomas, el hecho de cantar o leer en voz alta les ayuda a mejorar su habla, sin presencia de la tartamudez.

Diagnóstico y tratamiento

Generalmente es un especialista, el fonoaudiólogo, quien puede diagnosticar la tartamudez. Mediante sus conocimientos médicos se examinarán los trastornos de la voz, el habla y el lenguaje para observar los factores que han interferido en los procesos del habla provocando, así, la tartamudez. Para ello, se realizarán análisis de conducta, una evaluación de las habilidades del habla y del lenguaje y otras pruebas que demuestren el impacto del tartamudeo, sobre todo si se trata del de desarrollo, que suele darse en niños.

En cuanto al tratamiento, cabe decir que a día de hoy no existe una cura real para este trastorno del habla, no obstante, existen numerosos y variados tratamientos que tienen como objetivo reducir el impacto del tartamudeo en la vida social y psicológica de todo aquel que lo sufre. Estos son los tratamientos para la tartamudez más conocidos:

  • Tratamiento para niños

La tartamudez se da fundamentalmente en niños durante el desarrollo del habla y del lenguaje. Por ello, es importante trabajar a tiempo para que el tartamudeo no se convierta en un verdadero problema para el menor. El objetivo es mejorar la fluidez del habla y de la comunicación del niño. Para ello, los profesionales recomiendan realizar evaluaciones del habla si el pequeño ha tartamudeado entre 3 y 6 meses, si en la familia existen otros casos de tartamudeo o de trastornos de la comunicación o si se observan otros síntomas relacionados con esta patología.

Para los niños será importante escuchar y ser escuchado, hablar con lentitud y relajación, especial atención en la comunicación del hogar, hablar de forma abierta y explicarle, en caso de que él lo requiera, qué es lo que le sucede y, por último, darle una completa normalidad y quitar importancia al hecho de que se den interrupciones al hablar. La naturalidad y la empatía ayudarán al pequeño a mejorar su habla.

  • Terapias

Para adolecentes y adultos existen terapias específicas para el tartamudeo en las que se procura enseñarles a concentrarse y a minimizar el tartamudeo en el habla. En estas terapias se aprende cómo hablar más lento, cómo respirar adecuadamente o cómo organizar frases complejas para que no sean difíciles de pronunciar.

  • Grupos de autoayuda

En muchas ocasiones, los pacientes acaban superando sus miedos gracias a las terapias de tartamudeo combinadas con grupos de autoayuda que permiten encontrar recursos para superar el trastorno mientras se enfrentan a los desafíos del tartamudeo, ya que las sesiones son grupales y se debe hablar en grupo. Este estudio personal es imprescindible para adolescentes y adultos que desean superar su miedo de hablar en público.

  • Medicamentos

Existen, también, ciertos medicamentos que pueden ayudar a tratar el tartamudeo, aunque no son 100% dedicados  para esta causa en concreto. Los medicamentos para la ansiedad, la depresión  o los relajantes pueden ayudar a disminuir los efectos del tartamudeo.

Dependiendo del grado y de las causas que han provocado el tartamudeo, el especialista podrá recomendar una solución u otra. Aunque todavía no existe una cura para este trastorno, se ha demostrado que con trabajo, esfuerzo y paciencia muchas personas logran minimizar al máximo los efectos del tartamudeo.

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