Quemaduras

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Las quemaduras son daños producidos en el tejido de la piel que pueden ser causados por distintos agentes como el calor, la electricidad, los productos químicos o por radiación. Se conoce como quemadura por escaldadura por ejemplo, a una quemadura causada por algo húmedo, como el agua muy caliente o el vapor.

El dolor que se siente no está relacionado con la gravedad de la quemadura. Una quemadura muy grave puede ser relativamente indolora. La gravedad de una quemadura depende de su ubicación, profundidad, y la cantidad de superficie que ha sido afectada.

Clasificación de las quemaduras

Las quemaduras se clasifican en base a la profundidad afectada.

  • Quemaduras de primer grado. Son superficiales y causan inflamación local de la piel. La inflamación se caracteriza por ser dolorosa, por el enrojecimiento y por la existencia de una leve hinchazón. La piel puede ser muy sensible al tacto.
  • Quemaduras de segundo grado. Son más profundas y muy dolorosas. Además del color, enrojecimiento e inflamación, se caracterizan por formar ampollas en la piel.
  • Quemaduras de tercer grado. Son las más profundas; afectando a todas las capas de la piel. La piel quemada se ve blanca o carbonizada. Debido a que los nervios y los vasos sanguíneos se dañan, las quemaduras de tercer grado tienden a ser relativamente indoloras. Estás quemaduras pueden causar lesiones permanentes y cicatrices, así como afectar al funcionamiento normal de la piel en esa área.

Además de la profundidad de la quemadura, el área total dañada y su ubicación es muy significativa. Las quemaduras también se miden como un porcentaje de la superficie total del cuerpo afectada. Los pacientes con menos del 20% de su cuerpo quemado deben de seguir el tratamiento recomendado para no poner en peligro la integridad de la piel y su funcionamiento; pero aquellas personas con quemaduras que involucran más del 50% de su cuerpo padecen el riesgo de una mortalidad significativa, dependiendo de distintos factores incluyendo condiciones médicas subyacentes y su edad.

Primeros auxilios

El procedimiento a realizar para el tratamiento de quemaduras debe realizarse correctamente y tan pronto como sea posible. Esto limitará la cantidad de piel dañada.

Como norma general, ante un caso de quemadura se debe proceder de la siguiente manera:

  • Detener la fuente de la quemadura o separar al afectado de la zona donde se esté produciendo la quemadura, tomando las suficientes precauciones para no quemarse también.
  • Quitar la ropa o joyas que se encuentren cerca de la zona quemada, incluyendo los pañales para bebés. No obstante, no trate de eliminar cualquier cosa que se encuentre pegada a la piel ya quemada, ya que esto podría causarle más daño al paciente.
  • Enfriar la quemadura con agua fría o tibia durante 20 minutos, tan pronto como sea posible después de la lesión. Nunca utilice hielo, agua helada, cremas o sustancias grasas.
  • Mantenga al afectado caliente. Utilice una manta o varias capas de ropa para prevenir la hipotermia (temperatura corporal que baja por debajo de los 35 grados), pero evitando ponerlas en el área afectada.
  • Tratar el dolor de una quemadura con paracetamol o ibuprofeno. Los niños menores de 16 años no deben tomar aspirina.
  • Sentarse en posición vertical tan pronto como sea posible si la cara o los ojos se han visto afectados. Evite mantenerse acostado durante un tiempo demasiado prolongado para reducir los efectos de la hinchazón.
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Una vez tomada estas medidas, el tratamiento médico adicional puede ser necesario si:

  • Las quemaduras son grandes o profundas.
  • Si nos encontramos ante una quemadura química o eléctrica.
  • El paciente se encuentra en estado de shock (piel fría y húmeda, sudoración, respiración rápida y superficial, debilidad o mareo).
  • Está embarazada.
  • Es una persona mayor de más de 60 años o un niño menor de 5 años.
  • Padece otras condiciones médicas, tales como problemas de corazón, pulmón o hígado, diabetes, un sistema inmunológico debilitado, o porque está recibiendo quimioterapia.
  • Si se han inhalado gases o humo. Algunos de sus síntomas son: tos, dolor de garganta, respiración dificultosa, pelo nasal chamuscado, o quemaduras faciales.

Quemaduras eléctricas y químicas

Una persona que acaba de sufrir una quemadura eléctrica podría no tener lesiones aparentes en la piel pero si daños graves en los órganos dentro del cuerpo. Por ello, ante una quemadura eléctrica se debe de ir al hospital de inmediato.

Las quemaduras químicas también deben ser atendidas por profesionales. Ante una quemadura química se debe de lavar la zona afectada con grandes cantidad de agua, pero nunca aplicar una pomada u otros productos que podrían desencadenar en una reacción química que empeore la situación. Una vez aplicada el agua, si puede envolver la quemadura con una gasa estéril seca o un paño limpio.

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