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Los beneficios de un paseo en la hora del almuerzo

Para combatir las depresiones de la tarde, pruebe a dar un paseo durante la hora del almuerzo.

Un estudio reciente halla que los paseos de mediodía (incluso suaves), pueden cambiar el estado de ánimo y la capacidad para manejar el estrés en el trabajo.

Por supuesto no es una sorpresa saber que caminar es saludable y que las personas que caminan, en contrapartida con los que no hacen ejercicio regularmente, tienden a ser más tranquilos, alertas y felices que la gente inactiva.

Muchos estudios anteriores centrados en los efectos de caminar u otros ejercicios sobre el estado de ánimo se basaban en el a largo plazo; es decir, en resultados graduales de semanas o meses. Sin embargo, muy pocos estudios han examinado los efectos del día a día o horas, de los cambios de estados de ánimo de las personas en función de si practican ejercicio o no.

Así, en este nuevo estudio que fue publicado en el Scandinavian Journal de Medicina y Ciencia en Deportes, investigadores de la Universidad de Birmingham y otras universidades comenzaron una investigación mediante la contratación de trabajadores de oficina sedentarios.

Comunicaron a los posibles voluntarios que tendrían que estar disponibles para caminar durante 30 minutos durante su hora habitual de almuerzo tres veces a la semana. Dr. Thogersen-Ntoumani y sus colegas dividieron aleatoriamente a los voluntarios en dos grupos, uno de los cuales tenía que empezar un programa de 10 semanas de inmediato, mientras que el otro grupo esperaría y comenzaría su programa 10 semanas más tarde.

Para evaluar los estados de ánimo, los científicos configuraron una aplicación especializada que introdujeron en los teléfonos móviles de cada uno de los voluntarios. Esta aplicación incluía una lista de preguntas acerca de sus emociones y las preguntas fueron diseñadas para medir los sentimientos de los voluntarios en ese preciso momento. Las preguntas del programa se basaban en el estrés, la tensión, el entusiasmo, la carga de trabajo, la motivación, la fatiga física y otras cuestiones relacionadas con cómo se sentían en la vida y en su trabajo en ese preciso momento.

Pasadas las 20 semanas analizaron todas las respuestas, tanto entre grupos como a cada persona individualmente. Se comprobó cómo contestaban si habían caminado ese día, si contestaban de manera diferente si no lo habían hecho, etc.

Como se pudo observar, las respuestas cambiaban sustancialmente en función de si habían caminado o no. Después de un paseo, los caminantes se sentían bastante más entusiastas, menos tensos y por lo general más relajados y capaces de hacer frente a las tardes de trabajo. De hecho, y aunque no se analizó está cuestión, hay razones para creer que las personas que caminaban eran también más productivas.