Linfocitos

Un tipo de glóbulo blanco

Los linfocitos son elementos de la sangre que trabajan para defender el organismo. Son glóbulos blancos que forman parte del sistema inmunológico y aunque su función es muy importante para nuestro organismo, también pueden ocasionar la aparición de diversas enfermedades si se ven alterados sus valores.

Los linfomas, el VIH, la esclerosis múltiple o ciertas alergias pueden derivarse de los altos o bajos valores de este conjunto de células. A continuación te lo contamos todo sobre los linfocitos, su tipología, sus valores y las enfermedades que derivan de ellos.

Qué son los linfocitos

Los linfocitos son un tipo de glóbulo blanco o leucocito que conforman el sistema inmunitario. Su función principal es la de defender el organismo, eliminando las impurezas que pueden dañar el flujo sanguíneo, por lo que son una de las principales estructuras de defensa y regulación del cuerpo. Así, este complejo conjunto de células evita la invasión de infecciones, bacteria, hongos o algún otro elemento extraño en nuestro cuerpo a través del reconocimiento y el ataque de dichos agentes externos. El trabajo de estas células es vital, dado que son capaces de identificar estas toxicidades, detectarlas y destruirlas.

Para entenderlo mejor:

Glóbulos blancos o leucocitos

  1. Los leucocitos (más conocidos cómo góbulos blancos) son unas células sanguíneas encargadas de defender el organismo (respuesta inmunitaria) de moléculas ajenas o tóxicas para el organismo.
  2. Existen distintos tipos de leucocitos, cada uno de ellos diferenciados entre sí distintos aspectos como su tamaño, estructura, función principal, tiempo de vida, etc. Los linfocitos son uno de de los 5 tipos de leucocito existentes:
    • Neutrófilo
    • Eosinófilo
    • Basófilo
    • Linfocito
    • Monocito

La acción de los linfocitos repercute directamente tanto en la salud como en la capacidad de nuestro sistema inmunitario para combatir enfermedades. Dicho de otro modo, sin los linfocitos o glóbulos blancos seriamos un objetivo fácil para todos aquellos agentes externos que provocan afecciones y enfermedades. Por este motivo, es necesario cuidar y fortalecer el sistema inmunitario, aportándole una alimentación sana y equilibrada, llevando a cabo deporte moderado y controlándolo médicamente de manera regular.

Tipos de linfocitos

Los linfocitos trabajan como anticuerpos para el sistema inmunitario, pero dependiendo de la forma de estos se pueden clasificar en células B, células T y asesinas naturales o NK.

  • Células B: conforman el 40% de los glóbulos blancos. Se desarrollan en la médula ósea y una vez han madurado se expanden por el flujo sanguíneo hasta concentrarse, finalmente, en los ganglios linfáticos donde realizan la protección y defensa formando anticuerpos. Así, se determina que las células B cumplen tres funciones: producir anticuerpos, actuar como células que presentan antígeno y convertirse en células de memoria que ayuda al sistema inmunitario a defenderse en posteriores ocasiones.
  • Células T: representan entre el 30% y el 40% de leucocitos del sistema circulatorio. Se secretan desde la médula pero se concentran en la glándula timo hasta que maduran y llegan a todo el sistema inmune. Su función es reconocer, recordar y responder los antígenos, es decir, dar una respuesta inmune. Evalúan el medio intracelular, atacan directamente a las células dañadas por gérmenes, eliminan células cancerosas, colaboran con otras células inmunitarias y memorizan bacterias que han atacado al cuerpo.
  • Asesinas naturales o NK: como bien su nombre indica, se trata de células que matan de manera innata los elementos invasores del organismo. Son extremadamente importantes dado que dan una respuesta inmune adaptativa que permite al cuerpo luchas contra infecciones, virus y enfermedades como el cáncer.

Valores de los linfocitos

  • Normales: al nacer los bebés tienen unos 20.000 glóbulos blancos por mílimetro de sangre, una cifra que va disminuyendo a medida que el organismo desarrolla las barreras anticuerpos a base de ir enfermándose. A la edad adulta, se tienen entre 5.000 y 10.000 leucocitos por milímetro de sangre. Así, se entiende que los linfocitos concentran alrededor de los 1.500 y 5.000 de sus células por micro litro de sangre, lo que representa entre el 20 y el 30% del total de glóbulos blancos. Para conocer tus valores normales de linfocitos es necesario realizar un análisis completo de sangre.
  • Altos: cuando se superan los valores normales de linfocitos se produce lo que se conoce como linfocintosis. Generalmente los niveles elevados son consecuencia de una reacción del cuerpo que se encuentra luchando contra infecciones o alergias. El tabaquismo, las transfusiones de sangre o algunas cirugías también puede ocasionar el incremento de linfocitos en sangre.
  • Bajos: cuando se producen infecciones, traumatismos, existen problemas durante una cirugía o las defensas están bajas pueden bajar los niveles de linfocitos.
Te recomendamos leer este artículo:  Nueva técnica mínimamente invasiva para colocar prótesis de cadera

Aunque se han establecido unos valores comunes no debes olvidar que el porcentaje de linfocitos en sangre puede variar considerablemente dependiendo de la salud del individuo. Por ejemplo, el estrés o la depresión pueden disminuir severamente los niveles de linfocitos en sangre mientras que cuando se produce una infección vírica estos valores pueden incrementarse de manera excepcional. No obstante, la baja concentración de linfocitos en sangre siempre será un indicador de que el sistema inmunológico está sin defensas, por lo que es mucho más difícil luchar contra enfermedades de alto riesgo como el cáncer.

Enfermedades relacionadas con los linfocitos

Dependiendo de la alteración de los valores de los linfocitos el cuerpo puede desarrollar enfermedades o anomalías diversas.

  • Linfomas: el desarrollo de un linfoma es el crecimiento de cáncer en los gánglios linfáticos. Este tipo de cáncer se da como resultado del crecimiento descontrolado de los linfocitos B y T en el cuerpo.
  • VIH: se trata de un virus que elimina las células T, es decir, se reducen los valores de los linfocitos en el sistema inmunitario.
  • Esclerosis múltiple: los pacientes de dicha enfermedad presentan una mayor cantidad de células T que pueden llegar a lesionar o dañar el sistema nervioso.
  • Diabetes tipo 1:  los linfocitos tipo T aumentados pueden provocar la diabetes dado que destruyen la as células que producen insulina.
  • Alergias y asma: se trata de  un desequilibrio de las células T.
  • Dermatitis: los linfocitos T pueden contribuir a los problemas de la piel dado que juegan un papel importante en la respuesta inflamatoria.
  • Malaria: los linfocitos disminuyen bruscamente.
  • Linfocitosis: si los valores normales de linfocitos superan los 3000 ml se indica un problema del sistema inmunitario. La gripe, la varicela, la rubéola o la tuberculosis, entre otras, son enfermedades que pueden causar linfocitosis, aunque este mayor número de glóbulos blancos también puede darse por padecer leucemia. También se ha demostrado que ciertos medicamentos contribuyen al aumento de dichos niveles, aunque en este caso será una condición temporal que no tiene porque afectar gravemente al sistema inmunológico.
  • Linfocitopenia: se produce cuando los valores de linfocitos en sangre son irregulares y bajos. El sida, el uso de esteroides, la esclerosis múltiple o los bajos niveles de médula ósea pueden causar este trastorno, aunque también puede deberse a una anomalía hereditaria. Igual que con la linfocitosis, puede que la linfocitopenia no afecte directamente al sistema inmunológico por su condición temporal dado que la bajada de glóbulos blancos también puede producirse por un resfriado, una infección común, cuadros de estrés, ejercicio físico intenso o la desnutrición.
Etiquetas

Te recomendamos leer:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Podría interesarte

Close
Close