Existen muchas mujeres que padecen irregularidades en el tamaño o forma de sus labios menores vaginales que les impiden llevar una vida diaria completamente normal. Problemas de higiene vaginal, molestias al utilizar ciertas prendas de ropa o trajes de baño, dolor y molestia al realizar ciertos deportes o incomodidad durante las relaciones sexuales son algunos de los problemas que padecen las afectadas. Actualmente, existe una operación estética que permite reducir estas anomalías y devolverle a la paciente una normalidad tanto en apariencia como en cotidianidad. A continuación, hablamos de qué es y en qué consiste la labioplastia.
Qué es la labioplastia
La labioplastia es una cirugía estética que se desarrolló durante la década de los 70. El objetivo de esta intervención siempre ha sido acabar con las anomalías y mejorar el aspecto que presentan los labios menores de la vagina.
Poco a poco, esta intervención quirúrgica ha ido perfeccionando sus técnicas y evolucionando, hasta día de hoy, en el que se ha convertido en la mejor solución para reconstruir, reducir, modificar y armonizar tanto el tamaño como la forma de los genitales externos femeninos, conservando su sensibilidad.
La labioplastia se trata de un proceso estético con el que las mujeres pueden adquirir beneficios tanto a nivel físco como emocional en sus zonas más íntimas. En este sentido, no debemos obviar que la autoestima juega un papel fundamental. Por ello, se tendrá en cuenta el objetivo de la mujer antes de realizar esta cirugía menor. El envejecimiento de los órganos reproductores, el factor genético, partos múltiples, accidentes o lesiones son los principales motivos por los que se pueden ver afectados los labios menores femeninos y por los que se puede recurrir a una labioplastia.
Además de la reducción de labios menores, mediante labioplastia o liposucción, también existe el aumento de labios mayores, que suele hacerse con relleno de ácido hialurónico, aunque también puede emplearse la propia grasa del paciente.
En qué consiste la labioplastia
Diversas razones congénitas, varios partos o el paso del tiempo son algunos de los motivos que pueden llevar a una mujer a reducir el tamaño y querer modificar el aspecto de sus labios menores. Ese es el principal objetivo de la labioplastia: trabajar con los genitales externos femeninos que son demasiado grandes, asimétricos, sobresalidos o han quedado descolgados, provocando así molestias y dolores en númerosas ocasiones cotidianas de la mujer.

La labioplastia consiste en retirar el exceso de tejido en el área genital, que ha producido la hipertrofia de los labios. Se trata de un proceso sencillo, en el que se utiliza anestesia local y una sedación mínima. Es una intervención que puede llevarse a cabo de manera ambulatoria, sin necesidad de un ingreso hospitalario. La labioplastia suele durar entre 30 y 40 minutos, aproximadamente. Aunque en casos más especiales o situaciones más complicadas puede requerirse entre 2 y 3 días de hospitalización.
A nivel de recuperación, debes saber que no se trata de una intervención agresiva, por lo que los médicos recomiendan un reposo absoluto durante tan solo 24 horas después de la operación. Los cuidados son básicos, sobre todo a nivel de higiene a fin de evitar infecciones, y los puntos de sutura acaban cayendo de manera natural a las dos semanas de haberse realizado la labioplastia. Asimismo, se recomienda no mantener relaciones sexuales ni hacer ejercicio físico durante un mes, después de la cirugía. La operación, además, no provoca la pérdida de sensibilidad en el área vaginal y, gracias a las técnicas médicas actuales, la cicatriz es mínima. Después de 6 semanas de cuidados y precauciones, la paciente estará completamente recuperada.
