Un estudio reciente que está siendo llevado a cabo a nivel europeo y coordinado por Yolanda Sanz, investigadora del CSIC, muestra la relación entre los microbios intestinales y la salud mental. El proyecto en cuestión, recibe el nombre de MyNewGut y está avalado por una financiación de 9 millones de euros por pare de la Unión Europea. El objeto del estudio es analizar la relación entre las bacterias que habitan en el intestino y la salud mental.
La flora intestinal está compuesta por más de un kilo de microorganismos, mayormente bacterias de unas 1.200 especies diferentes. Este dato es el que hace complicado que se pueda ajustar debidamente y de forma particular el ecosistema del estómago para solventar algunas dolencias. No obstante, las investigaciones van por buen camino y, aunque se trata de un estudio reciente, los resultados están siendo bastante esclarecedores.
Según el estudio MyNewGut, existe una relación directa entre los microorganismos bacterianos del intestino y las enfermedades mentales, tales como la ansiedad o algunos cuadros de depresión. Además de actuar frente a la salud del estómago, las bacterias intestinales también tienen efectos sobre algunas patologías psiquiátricas. Y en base a estos descubrimientos, los estudios científicos comenzarán a centrarse en la repercusión concreta de esos microorganismos en otros ámbitos alejados del intestino.
Datos del estudio de los microbios intestinales
Para ejecutar las primeras fases de la investigación sobre los microbios intestinales se han realizado numerosas pruebas y experimentos con ratones, que han ofrecido algunos resultados claves en el comportamiento de estos animales, es decir, en función de los microorganismos que habitan en los estómagos de los ratones es posible que se modifique el comportamiento cerebral. De hecho, al introducir heces de humanos afectos de depresión en los animales se ha podido comprobar cómo estos ratones desarrollaban numerosos síntomas de esta patología. Además, según los responsables del proyecto, en humanos también se han mostrado evidencias que relacionan problemas gastrointestinales con algunas enfermedades cerebrales como el autismo, la depresión o la ansiedad.
En los estudios con humanos se ha podido comprobar como el ecosistema intestinal de personas sanas es distinto al de aquellas que sufren algunas patologías mentales. Además, al modificarlo es posible minimizar ciertos cuadros de ansiedad. No obstante, todavía hay que definir qué parte de los resultados son causa y cuáles son efecto. Por otra parte, todavía no es posible establecer resultados esclarecedores ante patologías de mayor gravedad.
Una de las evidencias más claras es que durante el estudio se ha podido observar que la mitad de las personas que padecen cuadros de depresión y ansiedad contaban también con ciertos problemas relacionados con el sistema digestivo, como el síndrome del intestino irritable. Pero ahora hay que averiguar las implicaciones exactas de los microbios intestinales y la flora del estómago ante los problemas mentales.
En este sentido, se han publicado algunos artículos que demuestran que el consumo de probióticos pueden reducir considerablemente la ansiedad. Pero al tratarse de estudios con algunas limitaciones, los expertos aseguran que es pronto para ofrecer recomendaciones concretas. Y es que el ecosistema intestinal es tan complejo que esto llevará bastante tiempo. No obstante, este estudio está ofreciendo resultados sorprendentes que están sentando las bases para comprender cómo funcionan realmente los microbios intestinales y su repercusión en la salud cerebral.
