La genética como responsable de nuestros comportamientos alimentarios

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La fuerza de voluntad siempre se ha asociado a ciertos comportamientos alimentarios. Es decir, en ocasiones resulta extremadamente difícil dejar de consumir ciertos alimentos o sustituirlos por otros, porque el cerebro está enviando una señal de “necesidad” de ingesta de los mismos. Esto hace que seguir dietas específicas sea, cuanto menos, complicado en algunas personas.

Un estudio reciente, llevado a cabo por investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid, demuestra, por primera vez, que los comportamientos alimentarios están relacionados con los genes. Concretamente, son las variaciones genéticas, las que intervienen en las preferencias alimenticias de cada persona. Se trata de pequeñas variaciones en el material genético de la población, que modifican o cambian la secuencia de ADN.

Silvia Berciano, es la responsable de la investigación realizada en Madrid. El estudio se presentó, el pasado mes de abril, en el marco de las Sesiones Científicas de la Sociedad Americana de Nutrición de 2017. Lo más importante es que se trata de la primera vez que se consigue esclarecer de qué forma los genes del cerebro actúan ante el consumo de comida, generando las preferencias alimentarias. Las variantes genéticas que se encargan de regular el funcionamiento cerebral son las que marcan estos comportamientos alimentarios.

Comportamientos alimentarios en personas sanas

Es bien sabido que existen algunos genes que están implicados en ciertos trastornos alimentarios. De hecho, se han descrito, a lo largo de los años, algunas mutaciones relacionadas con la bulimia o la anorexia. Pero, lo que hace este estudio es diferente, ya que se centra en personas sanas y en sus preferencias a la hora de alimentarse.

Saber que algunas variantes genéticas pueden afectar a lo que a cualquier persona le apetece o no comer es muy importante para poder establecer dietas personalizadas en el futuro.

Estudio genético sobre las preferencias alimenticias

Para llevar a cabo esta investigación, el equipo de la Universidad Autónoma de Madrid contó con la participación de 818 personas, de ambos sexos, sanas. Cada uno de estos adultos había rellenado un cuestionario sobre sus comportamientos alimentarios. Tras estudiar completamente los genomas de este amplio grupo de voluntarios, detectaron que existían ciertos genes que, a través de sus variantes, podían convertirse en el caballo de batalla a la hora de sentir preferencia por ciertos nutrientes, ya sean buenos o malos para el organismo.

Por ejemplo, el gen que expresa la oxitocina sería el encargado de generar una amplia preferencia por consumir chocolate de forma elevada. Sin embargo, los genes relacionados con algunos tipos de obesidad hacen que la persona, que cuenta con ciertas variantes en los mismos, no tenga apetencia por comer verduras y frutas.

Utilidad del estudio

Los investigadores, aseguran que la utilidad real de este hallazgo pasa por la posibilidad de diseñar estrategias personalizadas. De esta forma será más fácil crear dietas diferentes, basándose en las variaciones del genoma de cada persona. Así, el riesgo a sufrir enfermedades graves, podría verse reducido, en muchos casos.

Por otra parte, los autores pretenden ahora ampliar el ensayo, incluyendo a un número más elevado de participantes y apostando por personas de diferentes razas. Así, se conocerán muchas más variantes genéticas y su relación con los comportamientos alimentarios de la población.

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