En el año 2014 se produjo la mayor epidemia de ébola de la historia. Este brote del letal virus dejó algo más de 11.300 muertos a nivel mundial y más de 30.000 personas infectadas. Pese a que el inicio de la epidemia se dio en Guinea-Conakry, el salto a occidente fue lo que alertó a gran parte de las autoridades sanitarias internacionales.
El desarrollo de la vacuna contra el ébola comenzó a producirse en ese mismo año y los ensayos clínicos dieron comienzo en el año 2015. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los resultados de los primeros ensayos han sido muy positivos y se espera que la vacuna pueda comercializarse a partir del año 2018.
En la actualidad, según informan los expertos en enfermedades infecciosas, el ébola está totalmente controlado y han dejado de producirse contagios. No obstante, existe la conocida zoonosis. Es decir, algunas especies de animales siguen portando el virus (primates y murciélagos, sobre todo), por lo que no se descarta el posible contagio de animal a humano en el futuro. Por ello, el desarrollo de la vacuna sigue siendo extremadamente importante.
El último brote de ébola
Cabe recordar que el último, y más agresivo brote de ébola, comenzó en Guinea-Conakry en 2013. De ahí se extendió a otros países subdesarrollados, como Liberia o Sierra Leona, donde los casos de contagio fueron más numerosos. No obstante, el salto a occidente no se hizo esperar. En España, se atendió al primer contagiado de ébola en agosto de 2014. Se trataba del misionero Miguel Pajares, quien falleció a los pocos días tras ser ingresado en el Hospital Carlos III de Madrid.
Miguel Pajares, al igual que Manuel García Viejo, otro de los misioneros tratados en España, se había infectado del virus en una de las zonas en las que la epidemia era mucho más agresiva. Pero, en octubre de 2014 se daba a conocer el primer caso de contagio del virus en territorio español. Teresa Romero es una auxiliar de enfermería que estuvo en contacto con el ébola mientras trataba al segundo misionero contagiado y tratado en Madrid. Tras un mes ingresada y ser sometida a varios tratamientos fue dada de alta.
Todos estos casos crearon una alarma mediática que no se detuvo durante meses. Al tratarse de una enfermedad que lleva tiempo circulando en países africanos, no se comprendía cómo era posible que no se estuviera investigando el desarrollo de una vacuna efectiva, que permitiera salvar la vida de miles de personas en el mundo.
El virus en la actualidad
Actualmente no existen brotes de ébola en el mundo, pero sí que es posible que pueda volver a crearse una epidemia tras el contagio entre animales y humanos. Por ello, dar con una vacuna óptima y eficaz es una prioridad.
Además, las unidades de enfermedades infecciosas han aprendido muchísimo de aquella epidemia y han creado unidades de aislamiento mucho más precisas y óptimas. Por su parte, los profesionales sanitarios que trabajan en estas unidades reciben todo tipo de cursos para evitar contagios en la medida de lo posible. En este sentido, el Hospital Carlos III se ha convertido en un centro de referencia gracias a su Unidad de Aislamiento de Alto Nivel.
La vacuna contra el ébola
Según la OMS, la vacuna para tratar el ébola ya está en procedimiento para ser comercializada. El pasado mes de diciembre, emitieron un comunicado en el que se indicaba que los ensayos clínicos estaban generando resultados muy esperanzadores. Esta vacuna se conoce como VSV-SEBOB y ha sido creada por la Agencia de Salud Pública de Canadá. La farmacéutica Merck es la que se encargará de su producción.
El problema existente es que la nueva vacuna contra el ébola será efectiva siempre que la cepa atacante sea la misma que creó la epidemia del año 2014, la cepa Zaire. No obstante, los responsables de la OMS también indican que se está trabajando para crear otros prototipos que puedan evitar la aparición de otras cepas de la infección.
