Ambliopía

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La ambliopía, también conocida como ojo vago o perezoso, es provocada por la falta de comunicación entre el ojo y el cerebro. Se trata de una patología que se diagnostica y se trata durante la infancia, aunque si no se llega a detectar a tiempo o el tratamiento no es del todo adecuado puede afectar a la vida adulta ya sin posibilidad de corregirse. Es importante entender que la ambliopía se produce cuando disminuye la agudeza visual, aunque no existe ninguna alteración en la estructura del ojo.

¿Quieres saber más sobre esta patología ocular? En tuSíntoma te lo contamos todo sobre la ambliopía u ojo vago, desde sus causas, hasta la mejor solución para mejorar la salud visual.

Qué es la ambliopía

La ambliopía, comúnmente conocida como ojo vago, se trata de un trastorno ocular que se manifiesta a través de la disminución de agudeza visual en uno o en ambos ojos, aunque a priori no tiene porque existir ninguna alteración en la estructura ocular. Cuando decimos que la agudeza visual es menor, significa que no llega al 100% de los parámetros normales.

Este es un problema de visión que frecuentemente se da en niños y que sufre un 2.5% de la población, aproximadamente. El problema está en la comunicación entre el ojo y el cerebro, que no es del todo correcta y los mensajes que se envían entre ellos no tienen la fuerza suficiente. Así, el cerebro decide enviar todas sus indicaciones al otro ojo, provocando que el afectado disminuya su rendimiento. La ambliopía suele afectar a un solo ojo, aunque en ocasiones también puede ser binocular.

Causas

Las causas de la ambliopía son variadas. Este trastorno visual se origina, principalmente, cuando las células cerebrales no se desarrollan adecuadamente, por desuso. Existen también otras causas que pueden provocar el ojo vago, como los defectos o enfermedades visuales, tales como la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo, que en caso de que no se diagnosticaran durante la niñez pueden desarrollar la disminución de la agudeza visual en alguno de los ojos, además del trastorno ocular en sí. Todo ello, puede llevar a la reducción de la vista en el ojo que no se usa. Entre las causas de ambliopía más destacadas se encuentran:

  • Catarata: la ambliopía puede ser provocada por cataratas, es decir, por la opacidad en el tejido del ojo. Aunque es un origen poco frecuente, se trata de una de las causas de ojo vago más severas que debe ser tratada urgentemente durante los dos primeros meses de vida del bebé.
  • Estrabismo temprano: es la causa más frecuente de ojo vago. Se trata de la desalineación de los ojos, también conocida como bizquera. Si los ojos del menor no están alineados adecuadamente, el cerebro no presta atención a uno de los ojos, así evita la visión doble.
  • Problemas de vista elevados: cuando la graduación de un problema de visión (miopía, astigmatismo o hipermetropía) es elevada, es más fácil que un ojo vea mejor que otro, por lo que ambliopía se puede dar rápidamente. La cuestión es que el ojo débil deja de trabajar porque el cerebro utiliza el ojo más fuerte para ver mejor.
  • Nistagmos: movimiento constante e involuntario de vaivén que puede producir la ambliopía biocular.
  • Las lesiones microscópicas pueden provocar la aparición de ojo vago.

Síntomas

Como hemos comentado, la ambliopía es un trastorno ocular que suele darse en edad temprana. Es importante que los padres se fijen en sus pequeños para percatarse de ciertos síntomas evidentes que demuestran la presencia de problemas de visión. Entre los más comunes destacan:

  • Desviación de un ojo.
  • Acercarse mucho para leer algo.
  • Parpadeo de los ojos persistente y constante.
  • Quejarse de visión borrosa.
  • Quejarse de cefaleas, dolores de cabeza y migrañas frecuentemente.
  • Frotarse los ojos con frecuencia.
  • Mirar la televisión de lado.
  • Seguir con los dedos los renglones de un texto.

Si detectas alguno de los síntomas anteriores en el pequeño, es imprescindible acudir cuanto antes a un oculista con el objetivo de empezar a trabajar el ojo vago para recobrar la agudeza visual.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico de la ambliopía debe realizarse cuanto antes mejor para poder realizar un tratamiento adecuado para el pequeño. Si se observan como mínimo tres de los síntomas previamente comentados, será importante acudir al oftalmólogo para realizar un examen ocular que concluya la presencia del ojo vago.

En este sentido, el tratamiento se basará en forzar al ojo perezoso a trabajar con el objetivo de conseguir aumentar la agudeza visual perdida. De este modo, se pretende que el cerebro reciba una imagen nítida del ojo con ambliopía antes de que el menor tenga 8 años.

La terapia visual puede incluir penalizaciones para el ojo sano como el uso de un parche que obligue a ver simplemente con el ojo ambliope, el uso de colirios dilatadores, laca en cristal o la prescripción de gafas con graducaciones innecesarias para el ojo sano.

Si el tratamiento no se realiza adecuadamente durante el desarrollo del niño, probablemente al menor acabará perdiendo la agudeza visual permanentemente y de manera irreversible. Pero si el tratamiento se aplica adecuadamente, los índices de recuperación visual son elevados, devolviéndole al menor su capacidad visual en el ojo ambliope de manera total.

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