Uno de los términos psicológicos que han alcanzado una gran relevancia en los últimos años es la procrastinación. Podría decirse que el clásico refrán español “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy” es una de las explicaciones más claras y sencillas a este trastorno, muy común en la población general.
Relacionar la procrastinación con la baja autoestima es lo que hace la psicóloga Silvia Arcas, quien ha ofrecido su punto de vista desde la experiencia, en el programa radiofónico El Bisturí, de EFE Salud.
¿Qué es la procrastinación?
Se trata de una afección bastante común, que se basa en el hábito de posponer actividades urgentes e importantes para ser sustituidas por otras que resultan mucho más irrelevantes, aunque más placenteras. Los expertos aseguran que se trata de un trastorno del comportamiento que puede llegar a generar bastante ansiedad.
La actividad que se deja de lado, para realizar otras más banales, genera cierto estrés o ansiedad en la persona, que ya carece de fuerza de voluntad para realizar un cometido importante. Algunos psicólogos aseguran que procrastinar es un signo claro de alguna afección psicológica, como la depresión u otras patologías relacionadas con la salud mental.
La baja autoestima relacionada con procrastinar
Según Silvia Arcas, una de las consecuencias más notables de la procrastinación es la disminución de la autoestima de quien deja para otro momento la realización de actividades de suma importancia. Esto se debería al sentimiento de culpa que se asocia a este hecho y al miedo que genera en la persona.
Algunos ejemplos claros de procrastinar serían dejar el estudio de un examen para el último momento o no emprender un trabajo hasta que no hay más remedio. Generalmente, las personas que hacen esto suelen cambiar estos actos tan importantes y necesarios por otros relacionados con el ocio o que, a prior, les podrían generar cierto placer. Se trata, por lo tanto, de retrasar las actividades más urgentes por otras más placenteras, aunque nimias.
El miedo y la autoestima
Según cuenta la psicóloga lo que ocurre es que, en muchos casos, la persona procrastina porque tiene miedo a llevar a cabo una acción importante, ya sea porque se trata de algo complicado o simplemente porque es aburrido. No obstante, pese a que pueda parecer que es una cuestión de pereza, lo cierto es que la procrastinación está más relacionada con el miedo.
Evitar procrastinar es esencial para limitar daños en la personalidad de quien aplaza la acción. Esperar demasiado para llevar a cabo cualquier trabajo puede generar ciertas consecuencias desagradables, ya que si finalmente se lleva a cabo el acto en cuestión es probable que este se haga mal y a desgana.
En la era de las nuevas tecnologías, pasar todo el rato mirando el móvil, los mensajes o las redes sociales son síntomas de procrastinación, que podrían generar una autoestima muy baja en la persona. Por ello, resulta esencial evitar dejar para más tarde aquello que es realmente importante, apostando siempre por el esfuerzo y generando un éxito notable. Para ello, los expertos proponen aprender a identificar cuáles son las tareas más urgentes e importantes, diferenciándolas de las que forman parte de las actividades ociosas y placenteras.
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