A veces la ciencia da sorpresas que se convierten en grandes hallazgos para tratar enfermedades potencialmente mortales. El investigador uruguayo Adrian Krainer trabajaba hace años para conocer la forma en que la naturaleza genética actuaba y cómo se expresan los genes. De esa investigación, sin pretensiones, surgió una posible cura para la Atrofia Muscular Espinal (AME). Este fármaco ha sido ensayado en diversas ocasiones y ahora, la FDA americana lo ha aprobado para ser suministrado en humanos.
Atrofia Muscular Espinal
La Atrofia Muscular Espinal es una de las enfermedades raras, de origen genético, que se consideran potencialmente mortales. Los niños que la padecen, hasta ahora, no contaban con tratamiento efectivo para superarla. El resultado solía ser una muerte temprana, ya que pocos de ellos lograban superar los dos años d vida. La asfixia es la causa del fallecimiento.
En el mundo hay un caso de AME por cada 10.000 nacimientos. Se trata de un fallo en las neuronas motoras, que resta la fuerza muscular, actuando contra la movilidad y causando la muerte en su estadio final.
Los afectos de Atrofia Muscular Espinal cuentan con una mutación en el gen SMN1, que provoca un defecto en la producción óptima de una proteína. Esto hace que las neuronas motoras no actúen como deberían. Adrian Krainer no entendió, cuando comenzó con sus estudios sobre el tema, por qué el gen SMN2, una copia del anterior, no suplía las funciones del gen SMN1, consiguiendo que las neuronas funcionaran correctamente. Y este, obviamente, es el punto de partida a la investigación.
La explicación está en el splicing
Para entender la obtención de este medicamento capaz de tratar a pacientes con AME y evitar su muerte es necesario saber qué es el splicing. Se trata de un proceso natural de los genes. Los genes tienen expresiones muy variadas, pero no están ordenadas como deberían. El splicing se encarga de encontrar el sentido a la expresión genética, eliminado todo aquello que no es necesario y mostrando las diferentes lecturas de la información. Es decir, una célula de cualquier gen puede leerse de varias formas, además de producir proteínas que sirvan para varias funciones en el organismo.
El problema del gen SMN1 es que falla en este proceso y no es capaz de mostrar un mensaje genético claro.
Ensayos clínicos del nuevo fármaco
En un principio, este enfoque no resultaba esperanzador. Hay que tener en cuenta que este mecanismo ya había sido probado con anterioridad en otras aplicaciones, sin éxito. Krainer pensó que sería interesante producir ciertas moléculas similares al ARN, para que estas trasmitieran información al ADN y que este último produjera proteínas. Las proteínas se encargarían de reparar el fallo del gen SMN2, logrando que pudiera generar proteínas óptimas. Este gen se encargaría de corregir los defectos del SMN1.
Tras varias pruebas en animales y en cultivos de laboratorio observaron que la respuesta era muy positiva.
El problema de todo esto es que cuando se hace un hallazgo científico el proceso hasta que este llega a los pacientes reales o a los ensayos con humanos es largo, caro y tedioso. En este caso, había prisa, ya que los niños que padecen Atrofia Muscular Espinal no contaban con tratamientos alternativos y estaban condenados a un trágico final.
Gracias a la inversión de capital privado y algunas empresas de biotecnología y farmacéuticas de Estados Unidos, pudieron comenzar a ensayar con humanos. En los años 2013 y 2014 se probó el fármaco en 20 pacientes. De todos ellos, 13 están vivos aún. Es cierto que algunos sufrieron reacciones adversas severas, pero los científicos no las achacan al medicamento. Por todo ello, se aumentó el número de pacientes que recibieron el fármaco y los resultados fueron muy positivos.
Tratamiento contra la AME
Lo más llamativo es que el tratamiento es de larga duración. Durante el primer mes se deben realizar inyecciones medulares en tres ocasiones, pero después solo hay que repetir esto una vez cada varios meses.
Viendo estos resultados tan positivos, la FDA aceleró el proceso para aceptar este fármaco. Obviamente, se tuvo en cuenta que no existía alternativa de tratamiento. Por ello, a finales del pasado mes de diciembre aprobaron Nusinersen (así es como se llama el medicamento) para tratar la Atrofia Muscular Espinal en pacientes afectados.
