Los fármacos poco pueden hacer para tratar a personas que sufren trastorno límite de personalidad. Actualmente, existe un novedoso tratamiento, llamado terapia dialéctica conductual, que está logrando eficaces resultados en Estados Unidos y Europa, donde más se recurre a él.
¿Qué es el trastorno límite de personalidad?
Se trata de una enfermedad mental, también conocida como Borderline. Generalmente es complicado diagnosticarla, porque sus síntomas se pueden parecer demasiado a los de otros problemas psicológicos. El trastorno límite de personalidad hace que el paciente afecto cuente con emociones inestables durante mucho tiempo. Esto permite que sus conductas sean caóticas para con los demás.
Poco se sabe sobre las causas que originan estas afecciones, aunque los expertos advierten de factores genéticos, sociales y familiares. Generalmente, algunos de los factores de riesgo están asociados a vidas familiares disociadas o a el sufrimiento de abusos emocionales en etapas tempranas.
Son muchos los síntomas que están relacionados con el trastorno límite de personalidad. En cualquier caso, siempre será un psiquiatra el encargado de valorar el cuadro clínico del paciente y establecer un diagnóstico claro. Los afectos de este trastorno suelen presentar intereses cambiantes y soluciones extremas a diversos problemas. Además, sus puntos de vista sobre diversas situaciones cambian de forma drástica. Sus relaciones son muy inestables y pueden manifestar ira de forma habitual. En los casos más graves, las crisis que provoca este trastorno pueden derivar en autolesiones.
La terapia dialéctica conductual
El tratamiento medicamentoso no es el más indicado para tratar a pacientes con trastorno límite de personalidad. Generalmente se recurre a los fármacos para solventar afecciones ligadas a esta patología, como la depresión. Por ello, es tan importante el desarrollo de una terapia eficaz y con buenos resultados.
Esta terapia permite que los pacientes afectos puedan controlar sus emociones, aceptarlas y gestionarlas debidamente, evitando el sufrimiento. Hasta la fecha, este tratamiento conductual es el que más evidencia científica ha mostrado para tratar esta patología mental.
La terapia dialéctica conductual o (TDC) logra reducir la baja autoestima, la ira y elimina poco a poco la necesidad de autolesionarse. Todo esto permite que la vida de los pacientes afectos de este trastorno sea más saludable y agradable. Además, una de las consecuencias más positivas es que las relaciones con los demás mejoran bastante.
Lo más importante es que el paciente asista a las sesiones de terapia de forma continuada y realice la terapia completa. Para evitar las acciones autodestructivas derivadas del trastorno límite de personalidad, la terapia dialéctica conductual establece cuatro fases que llevarán al paciente hasta el bienestar completo.
En un primer lugar se lleva a cabo una terapia individual. Tras ella, el paciente contará con apoyo y asesoramiento por parte del terapeuta en todo momento. La tercera etapa se basa en realizar la terapia en equipo. Y, por último, es imprescindible hacer un TDC para entrenar a los pacientes en habilidades en grupo.
Los expertos aseguran que esta terapia específica, de base cognitiva, ha logrado que muchos pacientes afectos de esta enfermedad hayan mejorado mucho, ganado calidad de vida. Esto, obviamente, también conlleva un menor número de ingresos hospitalarios.
