Investigadores españoles han logrado un importante hallazgo, que arroja mucha luz sobre el tratamiento y la prevención de los aneurismas torácicos. Científicos del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) son los responsables del artículo, publicado en la revista Nature Medicine.
Una aneurisma es un ensanchamiento poco normal de una zona concreta de una arteria, ocasionado por la debilidad en la pared del vaso sanguíneo en cuestión. Podría decirse que quien padece una aneurisma cuenta con una bomba de relojería en sus arterias, ya que si se debilitan es muy probable que puedan romperse, pudiendo llegar a provocar la muerte del paciente.
Actualmente los tratamientos contra los aneurismas pasan por la cirugía, que se lleva a cabo en quirófano. El problema es que la intervención quirúrgica solo está indicada en casos concretos, cuando existe verdadero peligro de que la arteria estalle.
Este hallazgo podría conllevar el desarrollo del primer fármaco diseñado para la reparación y prevención de aneurismas.
Los científicos han logrado averiguar que inhibiendo la proteína NOS2, ubicada en las paredes arteriales, se puede evitar que la aorta se dilate en la zona torácica. La aorta es el vaso sanguíneo más importante del cuerpo. Los pacientes afectos de síndrome de Marfan suelen contar con esta complicación, que suele provocar la aparición de aneurismas torácicos.
Qué es el síndrome de Marfan
El síndrome de Marfan es una de las denominadas enfermedades raras. En la actualidad se estima que afecta a una de cada 5.000 personas en el mundo. Se trata de una patología genética, hereditaria y autosómica dominante, que afecta por igual a hombres y a mujeres. Esta enfermedad está ligada al tejido conectivo, perturbando varias estructuras corporales, como el corazón, el esqueleto, los vasos sanguíneos, los ojos o los pulmones.
Suele asociarse este síndrome con un crecimiento inusual de los miembros. Genéticamente, el síndrome de Marfan se asocia con el gen FBN1, localizado en el cromosoma 15. Este gen es el encargado de codificar la fibrilina, una proteína esencial para la formación de las fibras elásticas que componen el tejido conectivo. Por lo tanto, la fibrilina controla el crecimiento y se encarga, también, de reparar tejidos.
Una mutación en el gen FBN1 reduciría la cantidad de funciones de la proteína fibrilina. La principal consecuencia de esto es que la elasticidad de muchos tejidos conectivos se reduciría, generando un crecimiento sinigual.
Datos del estudio sobre aneurismas
El estudio científico se ha probado, hasta la fecha, en ratones jóvenes y adultos. Los resultados han sido iguales para ambos casos, lo que hace presuponer que el tratamiento serviría para prevenir la formación de aneurismas, como para tratarlos en caso de que ya estén presentes.
Los ratones han mostrado que este tratamiento funciona de forma muy rápida. Además de eliminar la dilatación de la aorta, también se evita la degeneración de la capa media de este vaso sanguíneo. Este efecto es la primera vez que se ve. Los medicamentos para los aneurismas que se usan ahora, logran reducir la presión que hay en la pared arterial para evitar la rotura del vaso, pero en ningún caso imposibilitan la degeneración de la pared de la arteria.
Por ahora, los científicos españoles se muestran extremadamente cautos. Aseguran que, pese a que los resultados son prometedores y esperanzadores, es importante que se hagan ensayos clínicos en humanos.
Siguientes pasos de la investigación
Cabe destacar que las farmacéuticas ya están interesadas. De hecho, hasta cuatro empresas han mostrado su especial interés en esta investigación y desean participar en el desarrollo del fármaco.
Los responsables del estudio aseguran que la acción de la molécula que inhibe la proteína NOS2 justifica por sí sola el inicio de los ensayos. Además, como punto a su favor, ya existe un medicamento que inhibe esta proteína, que se usa en el tratamiento de migrañas y otras afecciones. Por ello, los científicos saben que ni se trata de un fármaco tóxico. Este simple hecho podría acortar el plazo de desarrollo del nuevo tratamiento.
Por otra parte, todavía queda comprobar si este medicamento funcionaría también con otro tipo de aneurismas, como los cerebrales o los del intestino.
Además, esta investigación abre una puerta nueva en el método de diagnóstico de los aneurismas. Hasta la fecha, la forma de diagnosticar estas afecciones suele ser muy casual en las exploraciones. Los científicos esperan poder diseñar un test de sangre que, a través de ciertos marcadores, logre identificar qué pacientes estarían expuestos a sufrir estas complicaciones vasculares.
