Una investigación sobre medicamentos y fármacos potencialmente peligrosos, llevada a cabo por el diario El Mundo, revela que en España se venden algunos medicamentos que contienen principios activos prohibidos en otros países. La falta de consenso entre las distintas agencias de medicamentos puede ocasionar ciertas controversias en este aspecto.
Los antibióticos y sus indicaciones
Los antibióticos son fármacos especialmente indicados para luchar contra las infecciones causadas por bacterias. En el caso de que sea un virus el que ocasiona la patología, no son el tratamiento adecuado. De hecho, el mal uso de estos medicamentos puede desencadenar una resistencia en el organismo, que complicaría sumamente el tratamiento de las enfermedades posteriores.
En el estudio se hace referencia, también, a que los antibióticos conocidos como de amplio espectro están indicados solamente para algunas bacterias concretas. Por ello, la prescripción médica resulta tan fundamental.
Estudios recientes, publicados en diversas revistas médicas y científicas, alertan del problema que supone ingerir antibióticos y fármacos peligrosos sin la consiguiente receta. Pueden llegar a ocasionar infecciones bacterianas complicadas de tratar.
En el año 2014, el Primer Ministro del Reino Unido, David Cameron, solicitó un estudio para medir el problema actual sobre el uso de antibióticos. El resultado fue alarmante. Los expertos aseguraron que en el mundo mueren cerca de 700.000 personas al año por infecciones resistentes a estos fármacos. El informe revela que en los próximos 25 años podrán perder la vida diez millones de personas debido a la resistencia derivada del mal uso de los medicamentos.
Fármacos prohibidos: tirotricina
La tirotricina es un antibiótico de largo espectro, que está prohibido en Francia desde el año 2005. En España, se presupone que este fármaco puede recetarse a pacientes en función de los criterios médicos. El problema radica en que estos medicamentos con compuestos de este tipo pueden encontrarse en cualquier farmacia sin necesidad de receta médica.
La tirotricina se vende en España sin receta en medicamentos que asocian este compuesto con otros. Por ejemplo, algunas pomadas de uso tópico y local contienen este antibiótico, así como comprimidos orales para eliminar los dolores de garganta y espráis específicos.
Este hecho da fe de la falta de coordinación internacional entre las diferentes agencias del medicamento de los países de la Unión Europea y el resto del mundo. Según los datos que aporta la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) ha aportado al periódico que hace la investigación, entre los años 2013 y 2015, solo se vendieron 21 envases de fármacos que contenían este antibiótico. El problema es que en estos datos no aparecen los que se suministraron sin receta médica.
Según la agencia francesa de medicamentos, usar estos fármacos a nivel local no tiene sentido. De hecho, aseguran que lo único que pueden lograr son resistencias a los antibióticos, que podrían generar complicaciones a la hora de tratar infecciones bacterianas graves. Además, van un poco más allá indicando que este tipo de infecciones tan locales suelen evolucionar favorablemente de forma espontánea y en muchos casos están originadas por virus y no por bacterias. Por lo tanto, los antibióticos poco tienen que hacer frente a estos cuadros.
Uso correcto de los medicamentos
Expertos en antibióticos han declarado que las cantidades de tirotricina que hay en este tipo de fármacos son tan bajas que su poder de actuación es prácticamente nulo. Pero sí que son capaces de generar resistencia a los mismos. Por ello, es importante que exista un consenso entre países para que el uso de los antibióticos sea más coherente y racional. Además, es esencial que las regulaciones sanitarias trabajen en la misma línea en todo el mundo.
Evitar la tasa de mortalidad que se prevé por el uso indebido de antibióticos y fármacos potencialmente peligrosos es imprescindible. Son las autoridades sanitarias de cada país las que deben de encontrar la forma de establecer los compuestos que deben de estar prohibidos en medicamentos comunes y fáciles de conseguir.
