Tortícolis

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¿Has sentido alguna vez una molestia que bloquea el movimiento del cuello? Sí la respuesta es afirmativa, entonces has sufrido lo que popularmente se conoce como tortícolis, uno de los problemas más habituales de nuestra sociedad. Se trata, concretamente, de la inflamación de los nervios cervicales y puede desarrollarse tanto en niños como en adultos, provocando un daño temporal en el sistema nervioso y en los músculos. ¿Quieres saber más sobre esta común dolencia? Entonces, presta atención al siguiente artículo de tuSíntoma y lo descubrirás todo sobre la tortícolis, desde sus causas, hasta su tratamiento, pasando por los síntomas que produce, el diagnóstico del médico o la manera de prevenir su aparición.

Qué es la tortícolis

La tortícolis es uno de los problemas más comunes de nuestra sociedad. Se trata de la inflamación de los nervios cervicales, de una contracción del músculo que se prolonga en el cuello y que es el inicio de una sensación molesta, de dolor e incluso de incapacidad de mover total o parcialmente el cuello. El resultado: la cabeza apunta hacia un hombro mientras el mentón señala el hombro opuesta, provocando dolor y molestia.

La tortícolis puede aparecer tanto en niños como en adultos, por causas variadas e incluso puede presentarse al nacer. En los bebés puede producirse debido a mantener una posición incorrecta durante su desarrollo en el útero o incluso por una lesión en el riego sanguíneo que atraviesa el cuello.

Tipos de tortícolis

Aunque se trata de una contracción muscular producida, en gran medida, por la inflamación de los nervios cervicales, podemos clasificar la tortícolis en 4 tipos determinados, según su origen:

  • Tortícolis general, causada por movimientos bruscos del cuello o malas posturas prolongadas en el tiempo (por ejemplo, al dormir o al trabajar).
  • Tortícolis congénita, presente en los bebés y con origen dentro del útero, donde el pequeño ha estado en una postura incorrecta durante su desarrollo o bien han habido problemas en el riego sanguíneo del cuello del feto.
  • Tortícolis espasmódica psicógena, es decir, la que se da por crisis espasmódicas sucedidas en el cuello y acompañadas de fuerte y punzante dolor. Generalmente este tipo de tortícolis se da debido a estados de estrés o fatiga.
  • Tortícolis idiopática, es el tipo de afección que se ha producido por causas desconocidas.

Causas

Ahora que conocemos algo más los tipos de tortícolis que pueden darse, es importante conocer qué puede causar el desarrollo de esta afección.

Lo más habitual es que la causa principal de la aparición de tortícolis sea el resultado de una lesión muscular determinada, generalmente producida por la adopción de malas posturas en un tiempo prolongado al dormir – tiempo en el que los músculos cervicales no llegan a relajarse del todo -, al trabajar o al estudiar, por lo que es una afección muy común en jóvenes y adultos activos.

El hecho de haber llevado a cabo un movimiento brusco o inesperado del cuello también es una de las causas más frecuentes de tortícolis. A este hecho se le denomina latigazo cervical y es muy frecuente que aparezca después de un accidente en el que se ha frenado bruscamente el vehículo o ha habido una colisión trasera.

Existen algunos factores que pueden propiciar la aparición de tortícolis en nuestro día a día. Se trata de los estados emocionales como el estrés, los nervios o la fatiga. En su conjunto, hacen que los músculos del cuello se engarroten, se contraigan e inicien las molestias ocasionadas por dicho trastorno.

Por otro lado la tortícolis puede darse por causas menos frecuentes pero también importantes, como la influencia genética o hereditaria o por determinadas infecciones como las hernias discales.

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Síntomas

La tortícolis es una afección muy fácil de detectar, dado que sus síntomas son claros y no suelen dejar lugar a dudas. Las personas que padecen este trastorno suelen sentir dolor cervical, incapacidad o limitación del movimiento del cuello así como su rigidez, provocada por el músculo esternocleidomastoideo que se encuentra en contracción.

El dolor muscular, además de establecerse en el cuello, suele bajar hacia la espalda o subir por la cabeza. También puede aparecer temblor o ciertos espasmos ligeros en la zona, provocados por la rigidez de los músculos que rodean el cuello. Asimismo, en los pacientes se observa una postura anormal de la cabeza, es decir, ésta se mantiene ladeada o un poco torcida, específicamente la parte del mentón que es la que suele adoptar una posición extraña. También el hombro del lado del cuello lesionado suele elevarse levemente.

En definitiva, la tortícolis implica dolor cercival, movilidad limitada e incluso hinchazón de los músculos, principales actores de este trastorno común.

Diagnóstico y tratamiento

Como hemos comentado con anterioridad, la tortícolis es una afección que suele ser muy fácil de identificar. Un simple examen físico puede revelar la rigidez de los músculos del cuello y un leve acortamiento de éstos, producido por su propia contracción o pinzamiento, y en los casos más graves la postura anormal de la cabeza. El médico suele hacer una exploración rápida que no requiere de más pruebas para determinar la presencia de tortícolis.

En cuanto al tratamiento, generalmente el médico recomienda masajes y la actuación del calor para recuperar la movilidad cervical, reducir la inflamación y aliviar la contractura muscular. No obstante, en algunos casos puede preescribir la administración de calmantes musculares o pautar la administración de medicamentos que ayuden a reducir o eliminar las contracturas más intensas como el baclofeno. También es frecuente que el doctor aconseje el uso de collarín en determinados casos, aunque lo más necesario para recuperarse de tortícolis es mejorar la movilidad cervical a través de estiramientos que trabajen los músculos afectados por la contractura.

En los casos de tortícolis originada en el útero, los médicos recomiendan realizar estiramientos pasivos que ayuden a estirar los músculos del cuello acortados, a modo de ejercicio. Esto sobretodo es importante en los casos en que la tortícolis se presente en bebés recién nacidos. Los estiramientos serán efectivos si se realizan durante los tres primeros meses de vida del pequeño.

En casos extremos, se puede recurrir a la cirugía con el fin de corregir el músculo del cuello. Este tipo de intervención se hace en niños de entre 1 y 3 años, siempre y cuando los demás métodos de recuperación no hayan funcionado. Un caso similar es el de la torícolis producida por un daño del sistema nervioso, columna o músculo, cada lesión se tratara de manera específica atendiendo a las particularidades de cada paciente.

Prevención 

Recordemos que la tortícolis tiene su origen principal en las malas posturas prolongadas, el estrés o los movimientos bruscos, todas ellas situaciones que pueden prevenirse conscientemente. Hay que tener cuidado con estas situaciones que pueden desencadenar tortícolis y tomar medidas de prevención. Por ejemplo, trabajar sentado en sillas ergonómicas, evitar los movimientos bruscos del cuello, evitar pasar mucho tiempo en la misma postura o utilizar almohadas ni demasiado altas ni demasiado bajas para dormir.

Llevar a cabo técnicas de relajación y realizar estiramientos cervicales de manera regular y diaria, te ayudará a reducir el riesgo y el peligro de padecer tortícolis, sobre todo aquellas personas que son más propensas a desarrollar dicha afección. Recuerda, también que los masajes descontracturantes y las visitas a los fisioterapeutas son dos métodos que te ayudarán a disminuir la presencia de tortícolis.

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