Síncope

Episodio transitorio de pérdida de conciencia

Mareos, golpes de calor, deporte intenso… Todas estas condiciones o situaciones pueden producir un episodio transitorio de pérdida de conciencia, médicamente conocido como síncope o desmayo. Generalmente, ocurre de forma brusca e inesperada, debido a que el flujo cerebral disminuye.

Se trata de un síntoma frecuente que puede originarse por una variedad de trastornos o alteraciones en el organismo. A continuación, te hablamos de qué es el síncope, cuáles son las causas más comunes que lo provocan o los mejores consejos para evitarlo.

Qué es un síncope

Se define como síncope al episodio transitorio de pérdida de conciencia durante unos segunos, que ocurre inesperada y bruscamente. El síncope o desmayo se produce debido a la disminución del flujo cerebral que puede suceder por diversas causas.

El síncope es un síntoma frecuente en muchas ocasiones, que no tiene por qué reflejar un trastorno concreto, sino que distintos contextos y situaciones, como un golpe de calor o el exceso de actividad física intensa, podrían presentarlo.

La pérdida de conciencia que conlleva el síncope es corta y casi imperceptible, pues dura apenas unos segundos o minutos. No obstante, si el desmayo se produce en condiciones extremas, el síncope podría ser un preludio de una patología más grave, que podría acabar con el coma o, incluso, la muerte del paciente.

Causas y tipos de síncope

Generalmente el síncope es la consecuencia de la disminución transitoria del flujo sanguíneo cerebral. Las actividades convulsivas, una alteración psicológia, un trastorno metabólico grave o una respuesta fisiológica ante un cuadro de estrés son las causas más comunes de la aparición de un síncope.

No obstante, debemos distinguir entre dos orígenes del síncope para conocer sus causas: el no cardíaco y el cardíaco.

  • Síncope no cardíaco

Es el tipo de desmayo más frecuente, denominado síncope vasovagal. Está provocado por una hipotensión y, a su vez, es la consecuencia de una combinación de bradicardia y de una vasodilatación inadecuada de las venas y arterias. Con ello, el organismo da respuestas autónomas a distintos estímulos, pero se reduce el retorno venoso, contrayendo más de lo normal los ventrículos.

El síncope vasovagal se produce básicamente por la estimulación del nervio vago en situaciones de altas temperaturas, estar demasiado tiempo de pie, realizar movimientos muy rápidos, cuadros de ansiedad, situaciones emocionales extremas o dolor físico. También entendemos este síncope como situacional, dado que se suele relacionar con una situación concreta. Es el tipo de síncope más habitual y conocido.

  • Síncope cardíaco

Los síncopes de origen cardíaco suelen ser más peligrosos y potencialmente mortales para la persona que los padece. La pérdida de conciencia ocurre por una alteración cardiovascular como el loqueo o la aceleración tanto de aurículas, como de ventrículos o de venas y arterias.

Generalmente, suelen ocurrir en casos de arritmia, en taquicardias, bradicardias o cardiopatías estructurales.

  • Síncope por hipotensión ortostática

Otro tipo de síncope peligroso es el causado por una hipotensión ortostática. En estos casos, el desmayo ocurre por la reducción de la tensión ortostática, es decir, por la incapacidad del organismo para regular la presión arterial.

Habitualmente, este tipo de síncope suele producirse durante episodios de hipoglucemia, deshidratación, pérdida de sangre o hemorragias o el consumo de fármacos determinados u otras sustancias. Esta pérdida de conciencia debe tratarse como una urgencia médica, dado que la vida del paciente podría peligrar.

Síntomas

Existen ciertos síntomas que te pueden avisar de que algo en tu organismo no funciona correctamente antes de que se produzca el síncope. En este sentido, podemos hablar de que la pérdida de conciencia se produce en dos fases: el presíncope y el síncope propiamente dicho. En ellas, se presentan una serie de síntomas previos al desmayo que avisan al paciente de que algo ocurre.

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Presíncope

Durante los minutos previos al síncope se inicia una fase de presíncope donde el individuo presenta un conjunto de síntomas que ocurren antes de la pérdida de conciencia. Entre ellos destacan:

  • Malestar gastrointestinal
  • Sensación de mareo profunda
  • Sensación de debilidad muscular
  • Alteraciones en la percepción térmica

También es habitual que el sujeto experimente un síntoma conocido como visión en el túnel, es decir, la visión se va haciendo borrosa mientras se perciben distintos puntos de luz. La cefalea o dolor de cabeza y la sudoración también pueden acompañar al paciente en esta fase.

En muchos casos, el individuo puede quedarse en la fase de presíncope sin llegar a perder la conciencia por completo. Para ello, al experimentar los síntomas previamente expuestos, es importante que la persona logre tranquilizarse y reposar, para disminuir sus niveles de estrés y ansiedad y reconducir la situación o contexto que le ha llevado a manifestar este cuadro sintomatológico.

Síncope

Durante el síncope, propiamente dicho, el individuo pierde la conciencia y se desmaya de manera brusca e inesperada. Esta situación ocurre cuando se da una hipotonía muscular total o parcial que hace que la persona que padece el síncope caiga al suelo si no está agarrada o apoyada en ningún sitio en concreto. Además de la pérdida temporal de conciencia, las pupilas pueden dilatarse y el pulso relentizarse.

Diagnóstico y tratamiento

Para diagnosticar un síncope hay que examinar los síntomas del presíncope y observar las causas por las que se ha producido el desmayo. Para ello, el médico puede realizar pruebas que descarten otras posibles causas y observar si la pérdida de conciencia se ha producido por algún problema de corazón. En este sentido, el médico puede realizar pruebas como electrocargiograma o ecocardiograma, pruebas de esfuerzo o análisis de sangre.

Lo más frecuente es que el síncope se produzca por una situación extrema concreta y con caracter transitorio, por lo que es difícil que deje algún tipo de secuela. Aunque no hay un tratamiento específico para los síncopes de origen no cardíaco, es importante establecer cuáles han sido sus causas, sobre todo en aquellos pacientes que han tenido antecedentes cardíacos. En este sentido, el médico establecerá el tratamiento para cada paciente en función de la causa concreta que haya provocado el síncope.

  • Para las causas peligrosas como una hipoglucemia en diabéticos es imprescindible consumir algún azúcar en la fase de presíncope, hidratarse y reposar unos minutos, a fin de reducir riesgos.
  • En caso de síncope puede ser necesaria la administración de glucagón por parte de servicios médicos especializados.
  • Si el origen del síncope ha sido un cuadro de estrés o ansiedad, se recomienda evitar esa situación estresante de manera temporal. Podrá volver a ella de manera prograsiva y adaptada. En casos extremos, podrían prescribirse tranquilizantes y betabloqueantes.
  • En caso de que el síncope se produzca en ancianos y ante cambios de psición, se aconseja utilizar medias de compresión que ayuden a regular el flujo sanguíneo cerebral.
  • Si la afección que ha dado lugar al síncope es cardíaca, la pérdida de conciencia pasa a ser una emergencia médica. En estos casos, los especializastas pueden determinar que se requiera la administración de aticoagulantes, el uso de desfibrilador o, incluso, una cirugía o la implantación de un marcapasos, dependiendo de la causa.

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