Enfermedad de Paget

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La deformidad de los huesos puede ser provocada, en algunos casos, por un trastorno concreto como la enfermedad de Paget, que implica la destrucción de los huesos y su regeneración de manera anormal e irregular. Aunque es una patología de las que a priori se desconocen sus causas, puede tener origen en factores genéricos, aunque puede ser la consecuencia de infecciones víricas que debilitan, todavía más, el estado de los huesos. A día de hoy se conocen numerosos casos de la enfermedad de Paget a nivel mundial. ¿Quieres saber más sobre este trastorno que afecta directamente a la estructura ósea? En tuSíntoma hemos recopilado la información necesaria para que lo conozcas todo sobre la enfermedad de Paget. Sus causas, sus síntomas y los posibles tratamientos, los encontrarás aquí.

Qué es la enfermedad de Paget

La enfermedad de Paget, conocida también como osteítis deformante, se trata de una inflamación ósea que como consecuencia acaba deformando el hueso afectado. Se caracteriza por la destrucción y regeneración anormal de los huesos, es decir, puede que el hueso afectado se regenere, pero de manera descompensada con el resto de estructura ósea: puede ser bastante más grande, pero a la vez, más débil.

Éste es un trastorno óseo conocido a nivel mundial y el segundo más frecuente después de la osteoporosis. La enfermedad de Paget afecta generalmente a personas de mayor edad, es decir, es normal que se presente a partir de los 40 años, aunque los mayores de 65 son quienes más la sufren.

Tipos

La enfermedad de Paget se puede expresar a través de dos tipologías, según su afectación:

  • Monostótico: cuando la enfermedad tan solo tiene incidencia sobre un solo hueso.
  • Poliostótico: cuando el trastorno afecta a varios huesos.

Los huesos donde suele desarrollarse la enfermedad de Paget más frecuentemente son la pelvis, la columna vertebral o el cráneo, aunque dicha patología puede llegar a afectar a cualquier hueso de la estructura ósea corporal.

Causas

Las causas de la enfermedad de Paget no son concluyentes, por lo que no se conoce a ciencia cierta qué puede provocar su desarrollo. No obstante, se ha encontrado una relación estricta con la genética, sobre todo en aquellos casos que la enfermedad aparece en los núcleos familiares donde más de un miembro la padece. También se ha considerado que esta patología puede ser fruto de una infección vírica, como el sarampión o la rubéola, casos en los que podría afectar a las personas más mayores.

Como hemos visto en la tipología de la patología, la enfermedad de Paget puede afectar a uno, dos o más huesos del cuerpo, aunque principalmente se presenta en pelvis, columna vertebral, cráneo, clávicula, piernas o brazos.

Síntomas

Generalmente, los pacientes de la enfermedad de Paget son asintomáticos, es decir, no perciben señales o síntomas específicos. Lo más normal es detectar la patología a través de radiografías o análisis en los que se miden los niveles de calcio en sangre. No obstante, existen algunos síntomas que pueden presentarse, dependiendo de la persona que ha visto su estructura ósea afectada por dicho trastorno. Entre estos signos destacan:

  • Fracturas.
  • Dolor óseo acompañado de rigidez articular.
  • Deformidades visibles (arqueamiento de piernas, agrandamiento de cabeza…).
  • Dolores de cabeza o cefáleas, especialmente para la deformidad que afecta al cráneo.
  • Aumento de temperatura sobre la piel de las áreas afectadas.
  • Disminución de la estatura.
  • Hipoacusia.
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Diagnóstico y tratamiento

Aunque generalmente el diagnóstico de la enfermedad de Paget es fortuito, dado que se conoce a través de pruebas realizadas por otros motivos, es cierto que si la persona presenta algunos de los síntomas comentados anteriormente y tiene más de 40 años de edad, puede intuirse la presencia de este trastorno. El médico deberá confirmar su diagnóstico mediante radigradias o gammagrafias óseas.

Una vez diagnosticada la enfermedad de Paget deberá valorarse el estado del paciente y la afectación de la patología, dado que no todos necesitan tratamiento. Tan solo es necesario tratarse si existe un claro y evidente empeoramiento de la estructura ósea, en el caso de que existan deformidades o para todos aquellos pacientes que sí sienten dolor. Partiendo de esta base, debes saber que con el tratamiento se pretende disminuir el dolor a corto plazo y paralizar el desarrollo de la enfermedad, para evitar posibles complicaciones en el futuro.

Los expertos contemplan diversas posibilidades a la hora de tratar la enfermedad de Paget. Se recomienda seguir un estilo de vida saludable y evitar el sobrepeso, algo que ayudará a reducir el dolor óseo. Además se pueden preescribir fármacos como analgésicos o antirresortivos. En los casos más complejos, el paciente podría pasar por el quirófano, dado que la artrosis provocada exija la implantación de prótesis o en el caso de que la deformación del hueso necesite una regeneración o reconstrucción específica.

Dada la fiabilidad y eficacia de los tratamientos y la poca agresividad de este trastorno, el pronóstico de la enfermedad de Paget es muy positivo, dado que puede tratarse fácilmente antes de que se presenten complicaciones neurológicas, cardiovaculares u ortopédicas. En caso de dudas, consulta siempre a tu médico o especialista.

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