Colon irritable

El Síndrome del Intestino Irritable (SII), popularmente conocido como colón irritable se trata de un problema crónico en el intestino grueso. En sí no se le puede considerar una enfermedad, dado que no daña directamene el intestino grueso, pero si de un conjunto de síntomas que actúan a la vez produciendo dolor abdominal, distensión abdominal, diarrea o estreñimiento o una combinación de ambos. La incomodidad que supone dicho síndrome va unido del estrés emocional que aparece en las personas que lo sufren. ¿Quieres saber más sobre este trastorno? En tuSíntoma hablamos de qué es el colon irritable, cuáles son sus causas y síntomas y cómo puedes tratarlo a fin de controlar los síntomas y molestias que produce.

Qué es el colon irritable

El colon irritable es un síndrome que se caracteriza por los cambios del ritmo intestinal (diarrea, estreñimiento o una combinación de ambos) y se traduce en dolor abdominal, acompañado de distensión de dicha área. El SII (Síndrome de Intestino Irritable) no se considera una enfermedad, debido a que no daña directamente al intestino ni tampoco altera su morfología o su metabolismo. No obstante, se trata de un problema crónico, recidivante y constante que se da lugar en el intestino grueso.  Es un síndrome común y frecuente, sobre todo en las mujeres.

Además de colon irritable o Síndrome de Intestino Irritable, este problema tiene otras denominaciones como intestino epástico, colon epástico o colitis nerviosa, aunque no se trata de una inflamación del intestino.

Causas

A día de hoy no se conoce una causa médica única sobre el colon irritable. Se conoce que los pacientes que sufren este síndrome tienen una especial sensibilidad digestiva, es decir, son frecuentes sus alteraciones de la motilidad en este órgano. Generalmente, dicha sensibilidad es producida por factores psicológicos, como el estrés emocional, que puede afectar de manera directa en la distensión abdominal, los dolores en esta zona y los cambios de ritmo intestinal ocasionando cuadros de diarrea o estreñimiento.

Asimismo, existen ciertas enfermedades que pueden influir en la alteración del intestino grueso y provocar la aparición de colon irritable, como la gastroenteritis, las intolerancias alimenticias, ciertas alteraciones hormonales o algunos factores genéticos o hereditarios.

Síntomas

Como hemos destacado anteriormente, el colon irritable se caracteriza por el dolor abdominal, la distención de la zona y la alteración del ritmo intestinal.

  • Dolor abdominal: se trata de un dolor localizado en el hemiabdomen inferior que suele ser difuso, opresivo o punzante, similar al de un cólico, y de una intensidad leve o moderada. Este tipo de dolor puede durar hasta 2 horas, remitiendo después de una defecación, donde el paciente sentirá cierto alivio. Este dolor es provocado por las ganas de defecar o por los cambios de la frecuencia o la consistencia de dichas deposiciones. También puede iniciarse después de la ingesta de algún alimento al que se es intolerante.
  • Alteración del ritmo intestinal: el colon irritable se manifiesta, generalmente, a través de la diarrea, del estreñimiento o de una combinación de ambos, alternándose en el mismo momento.
  • Distensión abdominal: se trata de un exceso de gases que pueden desarrollarse progresivamente durante todo el día. También son síntomas frecuentes las náuseas, los v´mitos, el ardor torácico o pirosis o la saciedad precoz después de la ingesta de algún alimento.
  • Otros síntomas: la presencia de moco en las deposiciones o la sensación de no haber evacuado completamente son otros síntomas que pueden acompañar el síndrome de colon irritable.
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Diagnóstico y tratamiento

Para diagnosticar el colon irritable es necesario acudir al médico con el fin de que éste proceda a un exámen médico completo. Las pruebas que suelen realizarse son análisis generales de orina, sangre y heces, estudios radiológicos de abdomen, ecografías del área abdomninal, así como colonoscopias o sigmoidoscopia. El doctor tendrá en cuenta los síntomas del paciente, así como su edad o su contexto emocional, para poder determinar si el diagnóstico definitivo corresponde al colon irritable.

El colon irritable es una enfermedad crónica, por lo que no existe un tratamiento que pueda acabar con la afectación de dicho síndrome. No obstante, es posible iniciar ciertos tratamientos que ayuden al paciente a disminuir los síntomas y molestias:

  • Fármacos: si los síntomas son de alta intensidad, el doctor puede aconsejar la ingesta de medicamentos que controlen el síntoma predominante durante un periodo de tiempo limitado. Los más recurrentes son los espasmolíticos, los procinéticos, los laxantes, los antidiarréicos, los ansiolíticos o los antidepresivos.
  • Medidas higiénicas y dietéticas: corresponden a consejos que cualquier persona que sufra de colon irritable leve puede adoptar para sobrellevar la situación. Por ejemplo: evitar de manera temporal alimentos y bebidas que puedan empeorar los síntomas (estimulantes como el café, el chocolate o el alcoghol, tóxicos como el tabaco u otros alimentos que produzcan gases…); llevar a cabo una dieta mediterránea (rica en frutas, verduras o cereales y fibra, sobre todo en casos de estreñimiento) y realizar actividades físicas moderadas, evitando el sedentarismo.
  • Actualmente existen técnicas que ayudan a minimizar los síntomas provocados por el colon irritable como la acupuntura, la psicoterapia o la hipnoterapia.

Prevención

Al tratarse de un síndrome que generalmente aparece debido a un contexto emocional inestable y alterado, es posible prevenir la aparición del colon irritable en gran medida, gracias a llevar a cabo una buena alimentación, mantenerse 100% hidratado practicando ejercicio de manera regular. Todas ellas son medidas que te ayudarán a prevenir futuros problemas en el intestino grueso.

  • Alimentación equilibrada: una dieta sana y variada es la mejor opción para prevenir el colon irritable. Evita los alimentos grasos, los azúcares refinados y las bebidas gaseosas, así como alimentos que puedan provocar más gases, y adapta tu alimentación basándote en una dieta mediterránea rica en proteínas y fibras. Evita alimentos como los frutos secos, la col, las legumbres o las bebidas alcoholicas y evitarás los dolores y molestias que puede ocasionar el síndrome.
  • Horario de comida: aunque parezca una tontería, intentar comer todos los días a la misma hora te ayudará a regularizar, también, tus deposiciones. Es importante mantener un horario para que el cuerpo se acostumbre y no se altere el ritmo intestinal.
  • Hidratación: es muy importante beber entre un litro y medio y dos litros de agua al día para disminuir la irritación del colon. Además, la hidrsatación ayudará al movimiento de los intestinos, previniendo, así, el estreñomiento.
  • Deporte moderado: es recomendable realizar ejercicio fisico de forma regular, dado que mejora la movilidad intestinal. Asimismo, la actividad física te ayudará a liberar tensiones.
  • Por último, es también importante evitar situaciones de estrés o ansiedad, ya que son las máximas responsables de que se produzca la irritación del colon y sus síntomas derivados. Lleva a cabo hábitos saludables.
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