Calambres musculares

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Cuando un músculo se contrae de forma involuntaria y de manera forzada, se produce lo que conocemos como un calambre muscular. Esta contracción, aunque tan solo dura unos segundos o pocos minutos, suele ser dolorosa y desagradable.

Es un espasmo común entre personas mayores, mujeres embarazadas o deportistas, aunque puede afectar a cualquier persona, independientemente de la edad o el género.

¿Has sufrido alguna vez un calambre muscular? En tuSíntoma te lo contamos todo sobre este problema muscular tan común que puede ser ocasionado por el mal funcionamiento de algunos nervios. Toda la información, aquí.

Qué es un calambre muscular

Los calambres musculares son una contracción involuntaria y forzada de uno o más músculos que, en una situación normal, podemos controlar de forma voluntaria: principalmente piernas, pies y brazos, aunque cualquier músculo está sujeto a padecer en algún momento un calambre.

Los músculos en dichas áreas se contraen y se relajan de manera alterna cuando los movemos, no obstante, cuando esta contracción se produce de forma involuntaria provoca un espasmo que si es contundente y se sostiene en el tiempo acaba convirtiéndose en un molesto calambre.

Los calambres musculares duran de unos segundos a escasos minutos, pudiendo llegar hasta los 15 minutos y, muy ocasionalmente, mantenerse por más tiempo. Este calambre, que suele desaparecer espontáneamente, puede llegar a repetirse antes de desaparecer por completo.

Se trata de uno de los problemas musculares más comunes que puede afectar a cualquier persona, sin distinción de edad o género, aunque es cierto que se aumenta la frecuencia y el riesgo de padecerlos más comúnmente con la edad.

Causas y tipos de calambres

Existen diversas categorías de calambres musculares, clasificados dependiendo del origen o la causa principal que los ha provocado. De todos ellos, destacan los tipos más comunes y frecuentes: los verdaderos, la tetania o los calambres distónicos. Conocemos su tipología y su causa principal:

Calambres verdaderos

Los calambres verdaderos afectan a una parte o la totalidad de un músculo o un grupo de músculos que trabajan en conjunto. La hiperexcitabilidad de los nervios que estimulan dichos músculos son la causa más común del calambre, que suele producirse en situaciones como:

  • Lesiones: el calambre muscular puede convertirse en un mecanismo de protección después de padecer una lesión, dado que intentan minimizar el movimiento y estabilizar el área lesionada.
  • Fatiga muscular: la actividad vigorosa y extenuante de los músculos pueden hacer que aparezcan calambres durante la actividad u horas después.
  • Calambres en reposo: muy comunes sobretodo en adultos. Se producen durante la noche. Se desconoce la causa principal de estos calambres, aunque son dolorosos y recurrentes.
  • Deshidratación: tanto el deporte como las actividades vigorosas provocan la pérdida de líquidos en gran cantidad, también el no consumir suficientes líquidos o el uso de diuréticos. La deshidratación aumenta la probabilidad de sufrir calambres musculares.
  • Cambios en los fluidos corporales: la distribución “anormal” de los fluidos corporales puede ser el origen de un calambre verdadero. La cirrosis o los cambios repentinos durante una diálisis por insuficiencia renal son ejemplos de ello.
  • Nivel bajo de calcio y magnesio: el déficit de estos elementos aumenta la excitailidad de los nervios, lo que predispone a los músculos a padecer calambres de forma espontánea.
  • Nivel bajo de potasio: asociado a la debilidad muscular.

Tetania

Todas las células nerviosas del cuerpo se activan y estimulan los músculos. Es una reacción que produce espasmos y calambres por todo el cuerpo. Los bajos niveles de calcio y magnesio, así como el efecto de la toxina del tétanos sobre los nervios son su causa principal. Los espasmos que se producen con la condición tetania se acompañan de hiperactividad nerviosa y estimulación muscular.

Calambres distónicos

Los calambres distónicos se dan cuando los músculos que no se implican directamente en el movimiento deseado son estimulados y se contraen de manera involuntaria. Normalmente se trata de músculos que trabajan en una dirección opuesta al movimiento previsto. Las actividades repetitivas pueden producir tanto calambres verdaderos por la fatiga muscular como calambres distónicos, aunque estos últimos no son tan comunes.


Atendiendo a los distintos tipos de calambres, podemos concluir que entre las causas más comunes que originan un calambre muscular se encuentran la distensión o el exceso de uso de un músculo o un grupo de músculos, la deshidratación, la falta de ciertos minerales en una dieta o la llegada insuficiente de sangre al tejido muscular.

Síntomas

El espasmo y el dolor repentino son los principales síntomas que provocan los calambres musculares. Aunque esta sensación suele durar poco tiempo, desde unos segundos a unos minutos, en ocasiones el calambre puede alargarse hasta los 15 minutos o más, lo cual provoca que el músculo que ha padecido el calambre esté más sensible durante las 24 horas posteriores al inicio de la contracción.

Asimismo, durante el calambre puede notarse el músculo contraído en palpitación y la hinchazón o el agrandamiento de éste, además de que se percibe firme, tenso y sensible al tacto. Por otro lado, el dolor puede aumentar cuando se intenta realizar algún movimiento que implique al músculo o grupo de músculos afectados.

Diagnóstico y tratamiento

Al no tratarse de una enfermedad como tal, no existen pruebas específicas que determinen la existencia de un calambre muscular, no obstante, su diagnóstico es muy sencillo. En la mayoría de ocasiones, no es necesario que un médico proporcione tal diagnóstico, dado que las personas que padecen calambres saben bien qué es un calambre y cuando han padecido uno. La tensión y el abultamiento del músculo, además del dolor local son los signos más claros que muestran que el músculo está acalambrado.

En este sentido, debemos decir que tampoco existe un tratamiento específico para curar un calambre muscular.

Remedios calambres musculares

De hecho, este problema muscular remite por si solo a los pocos minutos y se resuelve en el momento en que ya puedes estirar o mover el músculo de forma voluntaria.

  • Otro método que funciona para restablecer la funcionalidad muscular y remitir el calambre es masajear el músculo para conseguir que se relaje.
  • También se puede aplicar calor o ingerir una gran cantidad de líquidos después de realizar actividades vigorosas.
  • El consumo de fármacos no es efectivo para el calambre muscular, recuerda que desaparece espontáneamente.

En caso de que sea necesario un tratamiento médico, éste se centrará básicamente en enfermedades subyacentes. Asimismo, en caso de que los calambres sean fuertes, severos, frecuentes y persistentes y no respondan adecuadamente a los métodos más simples, se deberá considerar llevar a cabo un tratamiento más intensivo dado que el calambre puede significar la manifestación de otra enfermedad relacionada con la circulación, la nutrición, los nervios, el metabolismo, las hormonas o el consumo de ciertos medicamentos. No dude en acudir y consultar con su médico las mejores opciones para remitir el calambre muscular.

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