Saltar al contenido
Adiro

Si sufres de problemas cardiovasculares, te descubrimos a tu nuevo aliado: el adiro. Se trata de un fármaco que actúa previniendo la formación de coágulos en sangre o trombos. Esto hace que el medicamento reduzca el riesgo de que las arterias se taponen u obstruyan, evitando el desarrollo de complicaciones, como los infartos. El adiro comparte el principio activo de la aspirina, aunque el primero es más desconocido por la población. A continuación, te contamos para qué sirve el adiro, cuáles son sus usos y aplicaciones y los efectos adverso que puede producir.

Qué es el adiro

El adiro es un fármaco en formato comprimido que está compuesto de ácido acetilsalicílico. Aunque la composición es la misma que la de la aspirina, la dosis de este elemento en ambos medicamentos es distintos, por lo que los efectos, usos y aplicaciones de ambos también varían. Es decir, el adiro contiene una mañor concentración de este ácido, por lo que tiene un efecto mayor que la aspirina y puede ser más peligroso si no se toma de forma correcta.

El adiro forma parte de los medicamentos analgésicos e antiinflamatorios no estoroideos, también conocidos como AINEs, y proporciona un efecto de antiagregación plaquetaria, es decir, evita o reduce la formación de coágulos o trombos en sangre.

Para qué sirve el adiro

Su finalidad es la de prevención de enfermedades que se producen por la obstrucción de arterías, básicamente por la formación de coágulos sanguíneos o trombos. Es decir, se utiliza básicamente para evitar que las plaquetas sanguíneas se junten entre sí, bloqueando las vías sanguíneas. Las principales patologías para las que se suele prescribir el adiro son:

  • Infarto de miocardio
  • Embolias o accidentes cardiovasculares
  • Angina de pecho
  • Intervenciones quirúrgicas

Antes de iniciar un tratamiento a base de adiro es importante conocer en qué consiste este fármaco. Podrás encontrarlo principalmente en pastillas y siempre deberán tomarse bajo prescripción médica. Este medicamento suele recetarse, sobre todo, en casos de infarto de miocardio o cerebrales, ya que su principal cualidad y utilidad es evitar la formación de coágulos y garantizar, así, la supervivencia del paciente.

Cómo tomar adiro

El adiro suele presentarse en coprimidos de 100 a 300 gramos, aproximadamente, aunque la dósis recetada de manera común es la de 100 gramos. A continuación, te damos algunas pautas para tomar adiro correctamente:

  • Debe ingerirse, preferiblemente, antes de ingerir alimentos y siempre acompañado de una buen cantidad de agua.
  • En la mayoría de los casos, la toma del adiro suele ser cada 8 horas.
  • Es preferible tomarlo siempre a la misma hora.
  • Si olvidas un día tomar la pastilla, no dupliques la dósis en la siguiente toma. Lo más recomendable es tomarlo lo más pronto posible y seguir la rutina diaria habitual.
  • En caso de observar que el medicamento es muy fuerte o, por lo contrario, no está haciendo efectos notables, consulte siempre con su médico.
  • En caso de que tengas dudas sobre cómo tomar adiro, no dudes en hablar con tu doctor para que te proporcione las pautas adecuadas para llevar a cabo tu tratamiento.
  • Informa previamente al doctor si debes realizarte un análisis de sangre, puesto que este medicamento podría alterar los resultados del exámen.
  • Consume siempre adiro bajo receta y supervisión médica

Recuerda que siempre deberás consumir adiro bajo prescripción y supervisión médica. La ingesta errónea de este médicamento podría tener graves consecuencias para su salud.

Adiro y sintrom, diferencias

Llegados a este punto, es importante que conozcas las diferencias entre el adiro y el sintrom, dado que ambos fármacos pueden llegar a confundirse.

El adiro y el sintrom no son lo mismo. Mientras que el primero es un antiagregante plaquetario, el segundo es un anticoagulante. Si bien ambos sirven para prevenir la formación de coágulos en sangre, los usos y aplicaciones de estos fármacos son distintos.

Consulta siempre a tu médico cuál de los dos medicamentos es más adecuado para ti, dado que el contexto de la ingesta de ambos puede variar. Por otro lado, evita tomarlos conjuntamente dado que pueden aumentar el riesgo de sangrado y provocar una hemorragia mayor en el paciente. No obstante, en caso de sufrir una cardiopatía podrían recetarse ambos medicamentos siempre bajo supervisión médica.

Efectos secundarios y contraindicaciones

Como ocurre con la mayoría de medicamentos, el adiro no está exento de efectos secundarios y situaciones o contextos en los que está contraindicado. Entre los efectos adversos más comunes destacan:

  • Aumento del riesgo de sangrado, debido a su función principal de agregación plaquetaria y descoagulación sanguínea.
  • Puede provocar anemia o deficiencia de hierro en sangre.
  • Puede ocasionar trastornos gastrointestinales diversos: úlceras (de estómago o duodenal), dolor abdominal, sangrado gatrointestinal, náuseas o vomitos, entre otros.
  • Puede producir problemas dermatológicos: erupciones en la piel, urticaria o hinchazón en cara, boca, labios, lengua o garganta, lo cual puede llegar a dificultar la respiración del paciente.
  • Puede ocasionar trastornos respiratorios: congestión nasal o rinitis, entre otros.

Si el tratamiento de adiro es prolongado, podrían aparecer otros efectos adversos como cefaleas, sudoración, confusión o ruidos en el oído, además de ciertos problemas de riñón. Si además de estos síntomas, siente mareo, acuda a su médico y suspenda el tratamiento de inmediato para evitar complicaciones.

Además de los efectos secundarios comentados con anterioridad, el adiro está contraindicado en algunas situaciones y para pacientes que presentan dolencias o enfermedades concretas:

  • Evitarlo si acaban de realizarse una intervención quirúrgica, no está indicado para post-operatorios, dado que pone en riesgo la correcta cicatrización de las heridas.
  • No se aconseja mezclar adiro con antiinflamatorios.
  • No tomarlo si es alérgico al ácido acetilsalicílico o a las AINEs.
  • Evitarlo en caso de padecer úlceras gatroduodenales, así como si se tienen antecedentes de hemorragias gastrointestinales o perforaciones gástricas.
  • No se aconseja para aquellas personas que sufren enfermedades graves de riñón, hígado o corazón.

Adiro y embarazo

La relación entre el adiro y el periodo de gestación merece una mención especial. Es importante que si una mujer está o cree que está embarazada lo comunique de inmediato a su médico antes de iniciar un tratamiento a base de adiro, puesto que el consumo incorrecto de este fármaco podrían ocasionar graves problemas tanto en el feto como en la futura mamá.

Las dósis menores de ácido acetilsalicílico (menos de 150 gramos), el principal componente del adiro, podría ser beneficioso para el embarazo, ya que mejora posibles alteraciones y reduce el riesgo a padecer preeclampsia, mortalidad fetal o neonatal, aborto o partos prematures. Con estas bajas dósis, el riesgo de que el feto sufra malformaciones o alteraciones es mínimo.

No obstante, si la dósis de adiro supera los 150 gramos por ingesta, el fármaco deja de ser beneficioso y puede causar serias alteraciones como defectos pulmonares, cardiovasculares, neuronales o intestinales en el bebé. Además, esta elevada dósis puede aumentar el riesgo de aborto. Asimismo, si se consume adiro antes del parto el riesgo de producirse una hemorragia en la madre o el bebé aumenta drásticamente, lo que podría poner gravemente en riesgo la vida de ambos.

Antes de tomar adiro en un contexto similar, se deben extremar las precauciones y consultar siempre al ginecólogo si es conviente o no tomar este medicamente. Asimismo, en periodos de lactancia también es importante evitar la ingesta de adiro, dado que podría pasar al bebé a través de la leche materna.