Así afecta el consumo de aceite de palma a la salud

Ya llevamos algunos meses, por no decir años, a vueltas con el tema del aceite de palma. Cada día son más las publicaciones e investigaciones, las que asocian este tipo de grasa vegetal a la aparición de ciertas enfermedades metabólicas e incluso cancerígenas.

En el supermercado es realmente fácil encontrar productos procesados ricos en aceite de palma. Helados, panes, bollería, mantequilla, chocolate, dulces y algunos alimentos de comida rápida, entre otros, suelen contener este aceite de origen vegetal poco saludable. Además, la industria de la cosmética no se queda atrás, ya que también es fácil leer entre los ingredientes de muchas cremas, productos de belleza y pastas dentales, la famosa grasa.

¿Qué es el aceite de palma?

El aceite de palma proviene de una planta, conocida como palma africana, cuyo nombre científico es Elaeis guineensis. Durante el siglo XX la producción de estas palmeras oleicas se ha incrementado en el suroeste asiático, así como en diversas zonas de América del Sur.

Cabe destacar que el principal problema de este aceite surge en el refinado, pero todo el aceite de palma que se incluye en los productos alimentarios ha sido refinado previamente. De ahí que sea nocivo para la salud.

Este aceite de origen vegetal se usa muchísimo en la industria alimentaria y cosmética por diversas razones. La primera y más importante es el precio, ya que es mucho más económico que otros productos de base oleica. Otro de los motivos por los que se recurre a su utilización en alimentación es su textura. Este ácido graso saturado permanece sólido a diversas temperaturas, generando una untuosidad única en el contacto con el paladar. Además, no aporta sabor a los alimentos.

Comenzó a utilizarse, hace ya algunos años, como alternativa a las negativas grasas trans. Pero, lo que hoy se sabe de este producto no tranquiliza a nadie.

¿Por qué no es sano su consumo?

Es importante tener en cuenta que el aceite de palma en sí no resulta venenoso, ni tóxico ni genera graves síntomas a corto plazo. No obstante, la ingesta indiscriminada de este producto puede afectar muy negativamente a la salud. Según varios estudios, este aceite puede desencadenar (a largo plazo) problemas cardiovasculares y metabólicos, incrementando el colesterol malo (LDL) y obstruyendo las arterias. Por lo tanto, se relaciona con los infartos, ictus e, incluso, los accidentes vasculares.

Además, un estudio publicado en diciembre de 2016 por el Institute for Research in Barcelona, advierte de que una dieta rica en grasa de palma puede tener consecuencias negativas sobre el cáncer. En esta investigación se asocia a este aceite vegetal con la metástasis, asegurando que podría ser un inductor de la misma, tal y como demuestran los resultados de las pruebas realizadas en ratones.

Alimentos ricos en grasa de palma

Son muchas las implicaciones que ya se conocen del consumo del aceite de palma para la salud. Los expertos alertan del incremento a sufrir trastornos muy variados y todas las pruebas que se acumulan van en contra de este aceite vegetal.

De hecho, hasta organismos oficiales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) o la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, alertan de los riesgos que se corren al llevar dietas ricas en aceite de palma.

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Los alimentos procesados (la gran mayoría) son los que contienen esta grasa entre sus ingredientes principales. Pese a que, desde diciembre de 2014, el Reglamento Europeo sobre información alimentaria facilitada al consumidor, exige que en el etiquetado de los productos aparezcan detallados los tipos de grasas vegetales que llevan, aún son muchas las empresas de productos procesados las que obvian seguir las reglas a rajatabla.

Por ello, es posible encontrar el aceite de palma entre los ingredientes de los productos del supermercado a través de infinidad de nombres. Hay quién recurre al nombre científico (Elaeis guineensis), otros que hablan de aceite de palmiste o grasa de palmiste, también se puede leer oleína de palma, palmoleina, manteca de palma, y así un largo etcétera.

El 40 % del aceite vegetal que se usa en la industria alimentaria ya es aceite de palma. De hecho, son muchísimos los productos de consumo diario los que cuentan con ingredientes de este tipo en su etiquetado.

Alternativas más saludables

Como alternativas saludables al aceite de palma podría destacarse el uso del aceite de girasol. Este tipo de grasa vegetal es rica en ácidos oleicos y esteáricos. Son mucho más saludables porque no incrementan el colesterol malo (LDL). Hoy por hoy se trata de ingredientes mucho más caros y la producción es bastante limitada.

No obstante, en España y otros países mediterráneos tenemos la suerte de utilizar el aceite de oliva como base para gran parte de guisos y platos. El ácido oleico del aceite de oliva es buenísimo, ya que ayuda a subir los niveles de colesterol bueno, bajando también los de colesterol bajo. Por lo tanto, es un perfecto regulador del colesterol. Además, también contiene antioxidantes (vitamina E) y polifenoles.

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