Sarcoidosis

La sarcoidosis es una enfermedad de causa desconocida que conduce a la inflamación. Esta enfermedad puede aparecer en casi cualquier órgano de su cuerpo, aunque suele iniciarse en los pulmones o los ganglios linfáticos.

Normalmente, su sistema inmunológico protege su cuerpo contra sustancias invasoras y/o dañinas, enviando por ejemplo a células encargadas de proteger a los órganos atacados. Estas células liberan sustancias químicas que utilizan otras células para acabar con la sustancia dañina. La inflamación ocurre durante este proceso. Una vez la sustancia invasora eliminada, en condiciones normales tanto las células protectoras como la inflamación desaparecen.

En las personas con sarcoidosis, la inflamación persiste. Estos tejidos inflamados forman masas anormales o nódulos (granulomas) en ciertos órganos. Estos granulomas pueden alterar la estructura normal y la función del órgano afectado.

Síntomas de la sarcoidosis

Los síntomas pueden variar mucho, dependiendo de qué órganos están siendo afectados. La mayoría de los pacientes padecen tos seca persistente, fatiga y falta de aire.

Otros síntomas pueden incluir:

  • Aparición de parches rojizos en la piel.
  • Ojos rojos y llorosos o visión borrosa.
  • Articulaciones hinchadas y con dolor.
  • Glándulas linfáticas agrandadas y sensibles en el cuello, las axilas y la ingle.
  • Aumento de los ganglios linfáticos en el pecho y alrededor de los pulmones.
  • Voz ronca.
  • Dolor en las manos, pies u otras áreas óseas debido a la formación de quistes en los huesos.
  • Formación de cálculos renales.
  • Hígado agrandado.
  • Arritmias, pericarditis o insuficiencia cardíaca.
  • Pérdida auditiva, meningitis, convulsiones o trastornos psiquiátricos.

Causas

La causa exacta de la sarcoidosis se desconoce. Sin embargo, el género, la raza y otros factores genéticos pueden aumentar el riesgo de padecer esta condición.

  • La sarcoidosis es más común en las mujeres que en los hombres.
  • Las personas con descendencia afroamericana.
  • Antecedentes familiares de sarcoidosis.
  • Muy rara en niños; los síntomas suelen aparecer entre los 20 y 40 años.

Diagnóstico

El diagnóstico de la sarcoidosis es complejo, ya que los síntomas son muy variados y pueden darse en otras enfermedades. Las principales herramientas que su médico utilizará para diagnosticar la sarcoidosis son:

  • Analizar su historial médico y sus síntomas.
  • Análisis de sangre.
  • Radiografías del tórax para buscar nubosidad en los pulmones o ganglios linfáticos inflamados.
  • Tomografía computarizada con alta resolución (TCAR) en caso de que las radiografías no ofrezcan suficientes detalles de los pulmones y los ganglios linfáticos.
  • Medir la respiración (función pulmonar).
  • Broncoscopia para inspeccionar los bronquios y extraer una biopsia.

Tratamiento

Muchos de los pacientes afectados con sarcoidosis no requieren tratamiento. Los síntomas no suelen afectar a la rutina diaria de las personas y tienden a desaparecer espontáneamente.

Cuando se recomienda un tratamiento, el objetivo principal es el de mantener el correcto funcionamiento de los pulmones y otros órganos afectados, y aliviar los síntomas.

La terapia suelen incluir las siguientes recomendaciones:

  • Revisiones médicas regulares.
  • Comer una dieta balanceada.
  • Beber suficientes líquidos todos los días.
  • Dormir un mínimo de 6 a 8 horas cada noche.
  • Realizar ejercicio regular y tener un peso saludable.
  • Dejar de fumar.
  • Utilización de fármacos para aliviar los síntomas y reducir la inflamación de los tejidos afectados.
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