Melanoma

El melanoma es una enfermedad por la que se forman células malignas (cancerosas) en las células de la piel llamadas melanocitos (células que dan color a la piel). Los melanocitos se encuentran en la parte inferior de la epidermis. Elaboran melanina, el pigmento que confiere a la piel su color natural. Cuando la piel se expone al sol, los melanocitos elaboran más pigmento, con lo cual la piel se broncea u oscurece.

Hay varios tipos de cáncer de piel: el melanoma maligno, el cáncer de piel de células basales, el cáncer de piel de células escamosas y otros tipos de cánceres en la piel menos frecuentes como el linfoma cutáneo (por ejemplo, la micosis fungoide), el sarcoma de kaposi, la dermatofibrosarcoma o histiosarcoma maligno, el carcinoma de merkel,…

El melanoma no es el cáncer de piel más frecuente (son más prevalentes el cancer de células basales y células escamosas) pero si es el más grave. Su incidencia está en aumento en los últimos años.

El melanoma se puede presentar en cualquier lugar del cuerpo. Cuando el melanoma comienza en la piel, la enfermedad se llama melanoma cutáneo. En los hombres, se encuentra generalmente en el tronco (el área del cuerpo entre los hombros y las caderas) o en la cabeza y el cuello. En las mujeres, el melanoma se forma con mayor frecuencia en los brazos y las piernas. El melanoma es más común en adultos pero, en algunos casos, se encuentra en niños y adolescentes. El melanoma también se puede presentar en las membranas mucosas (como la de los labios) o en el ojo (melanoma ocular).

Los factores de riesgo este este tipo de tumor son los siguientes:

  • Ser de raza blanca o tener la piel de la cara pecosa y que se quema fácilmente, no se broncea, o se broncea mal.
  • Color de ojos claro.
  • Cabello pelirrojo o rubio.
  • Estar expuesto a luz solar natural o artificial durante períodos largos de tiempo.
  • Estar expuesto a ciertos factores en el ambiente como la radiación, los solventes, el cloruro vinílico, etc.
  • Tener antecedentes de quemaduras de sol con ampollas especialmente en la niñez o la adolescencia.
  • Tener varios lunares grandes o muchos pequeños.
  • Tener antecedentes familiares o antecedentes personales de melanoma.
  • Tener un sistema inmunitario debilitado.
  • Tener ciertos cambios en los genes que se relacionan con el melanoma.

Existen varios signos o síntomas que pueden hacernos sospechar de la aparición de un melanoma. Ante cualquier duda acuda a un especialista. Estos son:

  • Un lunar que cambia de tamaño, forma o color.
  • Lunar con contornos o bordes irregulares.
  • Lunar de más de un color.
  • Lunar asimétrico (dividido en 2 partes de distintos tamaños).
  • Lunar que produce picazón.
  • Lunar que supura, sangra o está ulcerado.
  • Lunares satelitales (lunares nuevos que crecen cerca de un lunar existente).

Diagnostico

Para detectar y diagnosticar el melanoma, se usan pruebas que examinan la piel.

  • Examen de la piel: un médico experto inspecciona la piel en busca de lunares, manchas de nacimiento u otras áreas pigmentadas que tienen aspecto anormal en cuanto a color, tamaño, forma o textura.
  • Biopsia: procedimiento para extraer el tejido anormal y una pequeña cantidad de tejido normal circundante. Un patólogo observa el tejido al microscopio para verificar si hay células cancerosas.

Prevención: pilar más importante.

Para prevenir el melanoma, ante la llegada del verano, es preciso adoptar una serie de medidas de protección, como la utilización de gorras o sombreros, de cremas de alta protección, así como tomar el sol de una forma gradual y evitarlo en las horas de irradiación más intensa. Incluso debajo de las sombrillas el sol es dañino, ya que el efecto espejo de la arena puede inducir los rayos solares con mayor intensidad.

Acudir a revisión cada año tras exposición solar o cualquier cambio en su piel.

Tratamiento

El diagnóstico precoz es esencial para la curación del melanoma.

Para tratar el melanoma es necesaria la cirugía. Se extirpará el cáncer de piel y parte del tejido circundante. La cantidad de tejido que se quite dependerá de qué tan profundo haya crecido el melanoma.

La extirpación del melanoma cuando éste está limitado a la epidermis (la capa más superficial de la piel) y no sobrepasa la membrana basal supone una supervivencia del 100%.

Cuando el melanoma rompe la membrana basal e inicia su fase de crecimiento vertical el pronóstico empeora y debe realizarse un tratamiento del tumor primitivo, de la afectación ganglionar y de las metástasis si existen.

La justificación de un tratamiento “extra” después de la cirugía, se basa en el mal pronóstico en los pacientes de alto riesgo (índices de recaídas elevados entre el 50-80%). Estos puede ser de varios tipos: quimioterapia, inmunoterapia o radioterapia.

En cuanto al melanoma metastásico, por lo general, es incurable; la finalidad de los tratamientos es paliativa. Las tratamientos utilizados incluyen la quimioterapia, inmunoterapia, la radioterapia y la cirugía.

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