Lipoma

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La piel humana se compone de diferentes capas. Justo debajo de la piel se encuentra el tejido adiposo (tejido graso) subcutáneo. Un lipoma es un crecimiento de estos tejidos en forma de cápsula que aparece comúnmente en el cuello, la espalda, hombros y, algo menos frecuentemente, también en el abdomen, brazos y muslos.

Características más importantes:

  • Es un tumor benigno (no cancerígeno) que no aumenta de tamaño.
  • A diferencia de los tumores malignos que son bastante firmes e inamovibles, el lipoma se mueve cuando se le aplica cierta presión.
  • Cualquier persona puede desarrollarlos, aunque es raro en niños.
  • Raras veces son perjudiciales.

Generalmente, el lipoma no causa ningún dolor a menos que se encuentre rodeado de vasos sanguíneos (angiolipoma). En ese caso, pueden ser eliminados por su dermatólogo.

Síntomas

Por normal general, se caracterizan por:

  • Pequeños (de 1 a 5 cm) y se sitúan justo debajo de la piel.
  • Tienen una consistencia blanda y gomosa.
  • Son móviles.
  • Mantienen el mismo tamaño o crecen muy lentamente.
  • Aunque no suelen causar dolor, en ocasiones si pueden serlo si al crecer presionan algún nervio cercado o si se encuentran rodeados de vasos sanguíneos.

Acude a su médico si nota cualquier cambio en su piel. Los lipomas tienen cierta similitud con una condición cancerígena denominada liposarcoma.

Causas

El lipoma es idiomático, es decir, que aún se desconocen las causas exactas de la aparición de los lipomas. El factor hereditario o la respuesta del cuerpo a un trauma físico son algunas de las hipótesis más sostenidas.

  • Existe la creencia popular de que el sobrepeso es causa de lipoma, pero no es cierto.
  • Aunque cualquier persona puede padecer esta condición, las personas de entre 40 y 60 años son las afectadas.

Algunos trastornos genéticos pueden potenciar la aparición de lipomas, incluyendo:

  • El Síndrome de Gardner.
  • Lipomatosis múltiple.
  • Enfermedad de Madelung.
  • Síndrome de Cowden.

Diagnóstico

El crecimiento de tejido graso se diagnostica generalmente visualmente comprobando los síntomas; aunque su médico puede querer eliminarlo para descartar que el tumor sea maligno (cancerígeno).

En ocasiones, su dermatólogo podrá decidir tomar una biopsia del lipoma o someterle a una resonancia magnética y tomografía computarizada si hay sospechas de que en realidad podría estar padeciendo un liposarcoma.

Tratamiento de un lipoma

No existe un tratamiento específico para disolver los lipomas. Cuando se opta por eliminarlos se suele optar por realizar una pequeña cirugía para removerlos.

Los lipomas no necesitan ser eliminados a menos que:

  • Su médico quiera asegurarse de que se trate efectivamente de un tumor benigno.
  • Cuando es grande o sigue creciendo.
  • El lipoma está causando dolor.
  • Por razones estéticas.

Generalmente, la eliminación es sencilla y sólo requiere de anestesia local. Es posible que tenga una pequeña cicatriz una vez la herida haya sanado.

Otros tratamientos existentes incluyen:

  • La liposucción. Al tratarse de bolas de grasa, la liposucción puede funcionar bien para reducir el tamaño de un lipoma. La liposucción consiste en una succión de tejido graso a través de una aguja unida a una jeringa grande mientras la zona se encuentra adormecida.
  • Inyecciones de esteroides. Estas inyecciones se usan justo en la zona afectada y aunque no pueden eliminar el lipoma por completo, si puede reducir el tamaño del lipoma.

¿Pueden los lipomas convertirse en cancerígenos?

Es muy poco frecuente que un lipoma se convierta en un sarcoma canceroso. Los tumores cancerígenos de las células de la grasa se denominan liposarcoma y rara vez provienen de un lipoma.

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