Incontinencia Urinaria

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¿Qué es la incontinencia urinaria?

La incontinencia urinaria es la pérdida del control de la vejiga. En algunos casos, puede resultar en una pérdida total del contenido de la vejiga, y en otros, causar simplemente un pequeño goteo. La condición puede ser temporal o crónica, dependiendo de su causa.

La incontinencia puede ser un síntoma de muchos problemas de salud, que van desde el cáncer y cálculos renales a una próstata agrandada. También puede ser resultado del proceso natural de envejecimiento, ya que los músculos de la vejiga se debilitan con la edad.

La incontinencia urinaria es un problema mucho más común de lo que la mayoría de la gente piensa. 5% de la población total sufren algún tipo de incontinencia urinaria. La incontinencia urinaria es más común entre las mujeres que entre los hombres.

Deberá consultar su médico si padece cualquier tipo de incontinencia. La condición interfiere con su vida diaria y podría ser síntoma de una enfermedad muy grave.

Tipos de incontinencia urinaria

Existen cinco tipos principales de incontinencia urinaria: de desbordamiento, de esfuerzo, de urgencia, funcional y refleja.

La incontinencia por rebosamiento.

La incontinencia por rebosamiento es causada por la disfunción de la vejiga. Las personas con este tipo de incontinencia tienen una obstrucción en la vejiga o la uretra, o una vejiga que no se contrae adecuadamente. Como resultado, la vejiga no se vacía por completo, y tienen problemas con fugas de orina frecuentes.

La incontinencia de esfuerzo.

La incontinencia por esfuerzo se produce cuando un individuo padece un pérdida involuntaria de orina después se hacer presión sobre el abdomen (es decir, durante el ejercicio, la actividad sexual, estornudar, toser, reír, etc).

La incontinencia de urgencia.

La incontinencia de urgencia se produce cuando un individuo siente una necesidad repentina de orinar, y no puede controlar el impulso de hacerlo. Como consecuencia, la orina es involuntariamente evacuada antes de que el individuo pueda llegar al baño.

Incontinencia funcional.

La padecen aquellas personas que tienen el control y un tracto urinario en pleno funcionamiento, pero no pueden llegar a tiempo al baño debido a una discapacidad física o cognitiva; a estos pacientes se les considera funcionalmente incontinentes. Estos individuos suelen padecer de artritis, enfermedad de Parkinson, esclerosis múltiple o la enfermedad de Alzheimer.

Incontinencia refleja.

Las personas con incontinencia refleja pierden el control de su vejiga sin previo aviso. Por normal general, sufren algún tipo de deterioro neurológico.

En algunos casos, es posible desarrollar incontinencia aguda a corto plazo. La incontinencia aguda puede ocurrir como síntoma o causa de una enfermedad, como efecto secundario de alguna medicación, o como resultado de una ingesta dietética. Esta condición se resuelve fácilmente una vez que se determina y corrige la causa.

¿Existen factores de riesgo?

Un factor de riesgo incrementa las probabilidades de desarrollar una condición o enfermedad. A continuación se presentan algunos de los factores de riesgo ligados a la incontinencia urinaria:

  • La obesidad. Las personas obesas ejercen más presión sobre la vejiga y los músculos circundantes. Esto debilita los músculos y hace que sea más probable una pérdida cuando la persona estornuda o tose.
  • El tabaquismo. Los fumadores son más propensos a desarrollar una tos crónica, que puede resultar en episodios de incontinencia. Una tos crónica ejerce una tensión inusual en el esfínter urinario, lo que puede provocar incontinencia de esfuerzo. Un fumador habitual es también más susceptible a tener una vejiga hiperactiva.
  • Género. Las mujeres tienen una probabilidad significativamente mayor de sufrir incontinencia de esfuerzo. Ciertos aspectos de la vida de una mujer, como el parto y la menopausia hacen que la incontinencia sea más probable. El riesgo de incontinencia en un hombre aumentará significativamente si tiene problemas de glándula prostática.
  • La vejez. Los músculos de la vejiga y la uretra se debilitan durante la vejez. Esto significa que la vejiga no puede sostener tanto líquido como antes, elevando el riesgo de pérdida involuntaria. Esto no significa que la personas vayan a ser necesariamente incontinentes; pero si que el riesgo sea mayor.
  • Algunas enfermedades y condiciones. Las personas con diabetes y algunas enfermedades renales son más propensas a sufrir incontinencia urinaria.

¿Cuáles son las causas de la incontinencia urinaria?

Causas de la incontinencia urinaria de esfuerzo

  • Embarazo y/o parto.
  • Menopausia – cuando los niveles de estrógeno disminuyen los músculos pueden debilitarse.
  • La histerectomía – la extirpación quirúrgica del útero (matriz).
  • Algunos otros procedimientos quirúrgicos.
  • La edad.
  • Obesidad.

Causas de la incontinencia de urgencia

  • Cistitis.
  • Deficiencias en el sistema nervioso central (esclerosis múltiple, accidente cerebrovascular, enfermedad de Parkinson,…).
  • Próstata agrandada.

Causas de la incontinencia por rebosamiento

  • Agrandamiento de la próstata.
  • Un tumor que presiona contra la vejiga.
  • Cálculos urinarios.
  • Estreñimiento.
  • Cirugía de la incontinencia urinaria.

Causas de la incontinencia total

  • Defecto anatómico.
  • Una lesión de la médula espinal.
  • Una fístula.

También pueden causar incontinencia urinaria:

  • Algunos medicamentos (especialmente algunos diuréticos), fármacos antihipertensivos, pastillas para dormir, sedantes y relajantes musculares.
  • Alcohol. El alcohol es también un diurético y un estimulante de la vejiga. Al consumir mucho alcohol, la vejiga y los músculos de alrededor se relajan; además la persona puede llegar a ser menos consciente y no saber cuándo corresponde ir a orinar.
  • Algunos refrescos (bebidas carbonatadas), té, café, edulcorantes artificiales, jarabe de maíz pueden agravar la vejiga y provocar episodios de incontinencia. Para algunas personas, la incontinencia puede ser desencadenada por alimentos con ciertas especias, azúcar o ácido (cítricos y tomates).
  • Infección urinaria. Esta condición puede irritar la vejiga y provocar fuertes deseos de orinar, pudiendo causar episodios de incontinencia.
  • Deshidratación. Las sales concentradas pueden irritar la vejiga y causar incontinencia.

Diagnóstico

La incontinencia urinaria puede ser diagnosticada por un médico general, urólogo o ginecólogo. Si el paciente es mayor de 65 años, un geriatra puede diagnosticar y tratar la condición. Normalmente, se realizará un historial clínico y examen físico, junto con otras pruebas de diagnóstico específico para determinar la causa de la incontinencia. Estas pruebas puede incluir radiografías, ecografías, análisis de orina y un examen físico de la pelvis. También puede incluir una serie de exámenes que miden la presión de la vejiga, y la capacidad y el flujo urinario (pruebas urodinámicas). También podrán pedir al paciente que realice un control diario para registrar la producción de orina, la frecuencia y los episodios de incontinencia en un período de varios días.

Tratamiento

El tratamiento dependerá del tipo de incontinencia. Los enfoques habituales son los siguientes:

  • Incontinencia de esfuerzo – La cirugía, fisioterapia del suelo pélvico, dispositivos para la incontinencia y la medicación.
  • Incontinencia de urgencia – Cambios en la dieta, modificación del comportamiento, ejercicios del piso pélvico, y/o medicamentos y nuevas formas de intervención quirúrgica.
  • Incontinencia mixta – Fármacos anticolinérgicos y cirugía.
  • Incontinencia por rebosamiento – Cateterismo o desviación uretral.
  • Incontinencia funcional – Tratamiento de la causa subyacente.

En general, la primera elección suele ser el tratamiento con el menor número de potenciales complicaciones para el paciente. Ejemplos de tratamientos no invasivos incluyen medicamentos o ejercicios. Sin embargo, estos tratamientos pueden no ofrecer el mejor resultado. En situaciones específicas, la cirugía puede ser la forma más eficaz de tratar la incontinencia urinaria.

Algunos expertos recomiendan un ensayo de terapia médica antes de considerar el tratamiento quirúrgico. Otros creen que si la incontinencia es grave y corregible por medios quirúrgicos, un ensayo de la terapia médica no es obligatorio y no será necesaria si el paciente informado decide someterse directamente a la cirugía.

Las complicaciones de la incontinencia urinaria crónica incluyen:

  • Problemas de la piel. Erupciones, infecciones de la piel y úlceras pueden desarrollarse a partir de la piel constantemente mojada.
  • Infecciones del tracto urinario. La incontinencia aumenta el riesgo de infecciones de las vías urinarias.
  • Impactos sobre su vida personal. La incontinencia urinaria puede afectar su vida social, el trabajo y sus relaciones personales.
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