Ictus

¿Qué es un ictus?

Un ictus, también denominado derrame, ataque o infarto cerebral, ocurre cuando el suministro de sangre al cerebro se ve interrumpido o reducido. Cuando esto sucede, las células del cerebro mueren por insuficiencia de oxígeno y/o nutrientes.

Síntomas

Una característica destacada de un ictus es que los signos y síntomas aparecen repentinamente. Existen 5 signos que nos ayudan a identificar cuando un paciente sufre un derrame cerebral:

  • La repentina alteración de la vista en uno o ambos ojos.
  • La repentina pérdida de fuerza en un brazo, pierna o ambas extremidades.
  • La repentina aparición de dificultad para hablar o comprender lo que se dice.
  • La aparición repentina de desequilibrio o inestabilidad.
  • La aparición repentina de dolor de cabeza.

Dependiendo de la rapidez con la que se diagnostica y trate, el paciente puede experimentar discapacidades temporales o permanentes como secuela a un ictus. Por ejemplo:

  • Problemas de control de esfínteres.
  • Depresión.
  • Dolor en las manos y los pies que empeora con el movimiento y los cambios de temperatura.
  • Parálisis o debilidad en uno o ambos lados del cuerpo.
  • Dificultad para controlar o expresar emociones.

¿Qué causa un ictus?

Existen distintos tipos de ictus que tienen sus causas específicas.

Ictus isquémico

Los accidentes cerebrovasculares isquémicos son la forma más común de accidente cerebrovascular; alrededor del 85% de los ictus son de este tipo. Este tipo de ataque cerebral es causado por un bloqueo o reducción considerable de flujo sanguíneo (isquemia) de las arterias que conectan con el cerebro.

Estos bloqueos son a menudo causados por coágulos de sangre que aparecen por la acumulación de depósitos de grasa en las arterias.

Ictus hemorrágico

Los accidentes cerebrovasculares hemorrágicos son causados por una ruptura o goteo de sangre de las arterias en el cerebro. La sangre liberada ejerce presión sobre las células del cerebro y las daña.

Estas rupturas pueden ser causadas por condiciones como la hipertensión, el trauma, los medicamentos y los aneurismas (debilidades en las paredes de los vasos sanguíneos).

Accidente isquémico transitorio

Este tipo de ictus es diferente a los dos tipos antes mencionados debido a que en este tipo de derrame cerebral, el flujo de sangre al cerebro sólo se interrumpe temporalmente durante un corto espacio de tiempo.

Aunque se trate de un ataque temporal, es importante tratarlos también como emergencia médica, ya que suelen servir de advertencia para futuros accidentes cerebrovasculares. Más de un tercio de las personas que experimentan un accidente isquémico transitorio y no reciben tratamiento alguno pasan a sufrir otro derrame cerebral pero más importante.

Diagnóstico

Es extremadamente importante que los accidentes cerebrovasculares sean diagnosticados lo más rápidamente posible. Cuando más rápido se pueda administrar el tratamiento, menos daño recibirá el cerebro.

Existen diferentes diagnósticos que permiten a los médicos comprobar si el paciente ha padecido un ictus y de que tipo.

  • Exploración física. El médico le preguntará acerca de los síntomas del paciente y sus antecedentes clínicos. También podrá comprobar su presión arterial, examinará los vasos sanguíneos de la parte posterior del ojo para verificar si no hay indicios de coagulación, y le tomará el pulso en el cuello.
  • Análisis sanguíneo. El análisis de sangre permite averiguar la velocidad de movimiento de los coágulos de sangre, los niveles de sustancias químicas y si el paciente padece alguna infección.
  • Tomografía computarizada del cerebro. Las tomografías son el único método de diagnosticar el tipo de ictus que ha padecido el paciente.
  • Ultrasonido de la arteria carótida. Permite analizar el flujo sanguíneo de las arterias.
  • Ecocardiograma. Imagen detallada del corazón que permite comprobar si hay evidencias de coágulos que hayan podido viajar al cerebro.
  • Angiograma cerebral. Permite dar una visión detallada de las arterias cerebrales y cuello.
  • Resonancia magnética. Permite detectar tejido cerebral dañado.
  • Angiograma con colorante. La adición de un colorante permite visualizar los vasos sanguíneos en una radiografía.

Tratamiento

Ictus isquémico

El tratamiento suele empezar con medicamentos (aspirina y TPA) que permiten romper coágulos y evitar que se sigan formando más. El TPA (activador plasminógeno tisular) es muy efectivo pero requiere ser inyectado dentro de las 4,5 horas siguientes a la aparición de los síntomas.

Ictus hemorrágico

El tratamiento suele empezar con medicamentos que se administran para reducir la presión en el cerebro, la presión arterial en general, prevenir las convulsiones y evitar estrechamientos bruscos de los vasos sanguíneos. Si el paciente está tomando anticoagulantes o medicamentos anti-plaquetas, se les proporcionará medicamentos o realizarán transfusiones para contrarrestar los efectos de la medicación.

Prevención

La mejor manera de prevenir un ictus es evitando los factores de riesgo.

  • No tomar drogas ilícitas.
  • Comer una dieta rica en frutas y verduras, baja en colesterol y grasa saturada.
  • Hacer ejercicio regularmente.
  • Mantener la presión arterial bajo control.
  • Mantener la diabetes bajo control.
  • Consumo moderado de alcohol.
  • Dejar de fumar.
  • Tratar la apnea obstructiva del sueño (en caso de padecerla).
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