Fascitis Plantar

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La fascitis plantar es una de las causas más frecuentes de dolor en el talón debido a la inflamación de la fascia plantar. La fascia plantar consiste en una banda de tejido (ligamento) que conecta el hueso del talón a los dedos de los pies.

Normalmente, estos ligamentos actúan como amortiguadores, soportando el arco del pie. Cuando se realiza demasiada presión sobre el pie, esta puede dañar o desgarrar los ligamentos; entonces la fascia plantar se inflama causando dolor de talón y rigidez.

Común en personas de mediana edad y en jóvenes que realizan mucha actividad como atletas o militares, la fascitis plantar puede desarrollarse en un pie o en ambos. El sobrepeso y el uso de zapatos con apoyo inadecuado también son causas frecuentes de fascitis plantar.

SíntomasFascia plantar

El dolor punzante y la rigidez en la parte inferior del pie cerca del talón son los síntomas más característicos de la fascitis plantar.

Este dolor suele ser peor con los primeros pasos al despertar, al levantarse después de estar sentado, o también puede ser provocado después de estar largos períodos de tiempo de pie (actividad prolongada).

¿Cuáles son las causas de la fascitis plantar?

Esta condición aparece al tensar el ligamentos que sostiene su arco. La tensión repetida puede crear pequeñas lágrimas en la fascia generando dolor e hinchazón.

Las causas más comunes incluyen:

  • Pies que se despliegan demasiado al caminar (pronación excesiva).
  • Tener arcos altos o pies planos.
  • Caminar o correr durante largos períodos de tiempo, especialmente en superficies duras.
  • Padecer sobrepeso.
  • Uso de zapatos inadecuados o gastados.
  • Tendones de Aquiles tensos; afectando su capacidad para flexionar el tobillo y potenciando el daño a la fascia plantar.

Tratamiento

El tratamiento se centra en disminuir la inflamación asociada y evitar el re-traumatismo.

Aunque en algunos casos la condición puede agravarse, la fascitis plantar suele resolverse sin complicaciones con las siguientes opciones de tratamiento:

  • Descanso. Reducir las actividades que generen impacto sobre el pie.
  • Masajes con hielo sobre la zona dolorida. Reduciendo el dolor y la inflamación.
  • Ejercicios de estiramiento. Utilizados tanto para prevenir como para tratar la fascitis plantar.
  • El uso de medicamentos antiinflamatorios como el ibuprofeno o las inyecciones de cortisona.
  • Evitar ir descalzo.
  • Utilizar zapatillas deportivas con suelas blandas y acolchadas para reducir la irritación de los tejidos inflamados de la fascitis plantar.
  • En algunos casos, se pueden recomendar insertos ortopédicos personalizados para reducir el exceso de movimiento del pie y disminuir la tensión de los ligamentos de la zona.
  • Raramente, la cirugía puede emplearse en caso de complicaciones (fascitis crónica), o si los tratamientos conservadores fracasan.

Posibles complicaciones

  • Ignorar la fascitis plantar puede conllevar a sufrir un dolor crónico del talón y verse limitado en sus actividades regulares.
  • Cambiar la formar de caminar para minimizar el dolor también puede conllevar a desarrollar problemas de pie, rodilla, cadera o espalda.
  • Algunos métodos de tratamiento como las inyecciones, cirugía, u otros, conllevan algunos riesgos. No obstante, si su médico se decanta por ellos es porqué considera que los beneficios son mayores que las posibles complicaciones.
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